29 Octubre 2009

Un Blog para REIVINDICAR la salida física -y también la espiritual, como agudamente han resaltado los Camaradas Serranos- de JOSÉ ANTONIO del Valle de los Caídos. En este año 2.009 en que arrastramos la pesada carga de la crisis del nacionalsindicalismo -y en mitad de la mayor recesión capitalista que nunca haya existido- resulta una MUY BUENA INICIATIVA la de exigir -un año más- la absoluta desvinculación de José Antonio con el Régimen inspirador de la obra del Valle. Pasar la página aunque pueda dolernos. Somos muchos falangistas los que creemos que José Antonio se merece una tumba más modesta, pequeña y apacible... en absoluta sintonía con nuestro pensamiento y con nuestras más sólidas raíces nacionalsindicalistas. Sacar a José Antonio de ese lugar simbólico. Y es que los acostumbrados -muchas veces con excelente intención- actos anuales de recuerdo a nuestro Fundador debe sufrir una radical transformación. Deben acomodarse a las actuales circunstancias políticas, económicas y sociales, y abandonar los modos y maneras que -hasta esta misma fecha- se han estado realizando año tras año. Jubilar nuestra querida Marcha de la Corona, y sustituirla por un acto más sencillo y popular. Para convencer de ello a los todavía remisos -fieles y gloriosos tercos de una estirpe de maravillosos cabezones y locos- basta con imaginar cuál sería la opinión de José Antonio si pudiera elegir -en este 2.009- su Homenaje... ¿vosotros le véis exigiendo una Marcha castrense hacia un mausoleo faraónico? ¿vosotros le imagináis -mucho menos que en la anterior- en la Tribuna del Acto de la Plaza de Oriente? Es verdad que nuestra Marcha tiene un sentido místico de compromiso militante pero... ¿qué nos impide realizarla sobre otras bases, en otras fechas y en otras ocasiones? ¿no podemos renovar la liturgia y simplificarla en interés de todos? Eso es lo que José Antonio nos pediría en estos difíciles momentos. Yo no le imagino en los Actos de siempre. Yo le imagino con el pueblo sencillo -con los que sufren- entendiendo las razones de los desposeídos y ofreciéndoles nuestro abrazo fraterno. Yo le imagino reivindicando Justicia y exigiéndonos imaginación para empezar de nuevo. Yo le imagino mirando hacia el futuro y ordenándonos hacer lo mismo. Lugares más íntimos y actos más sencillos, de acuerdo al verdadero yo del falangismo. En este sentido, resulta perfecta la propuesta de reunir al falangismo en ALICANTE, sobre la primera tumba de José Antonio en 1.936. Muy buen Blog y excelente intención política. Quedamos enlazados.
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28 Octubre 2009
28 Octubre 2009
27 Octubre 2009
Desde las filas de La Falange (FE) se vuelve a hablar -entre el conjunto de la militancia y a través de serias y reconocidas voces- sobre la necesidad de tender puentes con FE-JONS, nuestra formación hermana. Se habla de una política de contactos directos, y de establecer vías de coordinación sobre objetivos generales. No os voy a ocultar que estas afirmaciones públicas me gustan mucho -muchísimo- porque vienen a proponer líneas políticas en las que llevo -llevamos varios Camaradas y yo- trabajando desde hace varios meses. Y es que este asunto de la unidad falangista no puede ser considerado como una novedad... al menos durante los últimos años. Son múltiples los ofrecimientos realizados por La Falange (FE) en tal sentido.
Los más viejos del lugar recordamos la oferta de integración hecha a FE-JONS en Marzo de 2.006, todavía bajo el mandato de la Comisión Gestora Provisional. También recordamos la magistral propuesta basada en la formación de una Mesa Nacional para la Unidad de Noviembre de 2.006, o los positivos puntos unitarios de Marzo de 2.007 después de la Mesa de Granada, o la oferta de La Falange (FE) de un servicio jurídico común para la defensa de nuestra Memoria, o la idea lanzada por La Falange (FE) para presentar candidaturas únicas en las Elecciones Municipales de 2.007 y en las Elecciones Generales de 2.008... tantas y tantas iniciativas desarrolladas en estos últimos años siempre a instancia de nuestro Partido. Y tantas y tantas iniciativas siempre fracasadas entre nuestros sentimientos encontrados de impotencia, indignación y desánimo.
En Enero de 2.009, y desde el Blog de los falangistas de la Sierra, veníamos a opinar acerca del proceso sucesorio de Diego Márquez, entendido como otra gran oportunidad para los falangistas, y como nueva posibilidad de trabajar juntos en un objetivo común. En este sentido, se decía que NOSOTROS CREEMOS que, como paso previo a un GRAN ACUERDO entre sectores falangistas, es necesario el cambio en la dirección de FE-JONS para después, ya con la debida voluntad de acuerdo desde todos los sectores implicados, se debatan las grandes líneas de actuación del falangismo después de este cambio. A estos efectos, debemos organizar los foros de debate y de fijación de líneas estratégicas y tácticas mediante la articulación de instituciones adecuadas para ello: congresos, seminarios, foros, jornadas en la forma que, de común acuerdo, acordemos otorgarlas. Primero, concurrencia de voluntades y, después, fijación de objetivos y estrategias... los falangistas podemos presentar una oferta renovada y unida en las ELECCIONES MUNICIPALES DE 2.011...
Nadie puede negarnos constancia política durante los últimos años en torno a esta cuestión. En los últimos meses, la lucha interna encabezada por nuestros Camaradas de REGENERACIÓN 2.009 nos acerca -más que nunca- a la eventual proyección coordinada de nuestras organizaciones. Al menos mucho más que antes... porque cada paso que se da en aras de obtener un mayor grado de transparencia y de democracia interna dentro de FE-JONS es un paso que se da en beneficio no ya sólo de toda la comunidad falangista en general sino -más en concreto- de todo movimiento táctico que tenga por objeto el acercamiento entre ambas formaciones. Hasta ahora, los enemigos de la idea unitaria se habían aprovechado de la opacidad informativa entre sus bases para no llegar a acuerdos con nosotros. Este esquema desinformativo ha saltado por los aires a raíz del trabajo opositor de nuestros camaradas.
La falta de unidad no es algo mágico, inevitable o inexplicable. No es algo con lo que debamos de cargar -como un pesado fardo- los falangistas. La falta de unidad se explica muy fácilmente y tiene nombres y apellidos. Es fácil de diagnosticar y -por tanto- es también fácil de solucionar. Yo sé que lo cómodo es no darse por enterado de esto. Yo sé que es más fácil mirar para otro lado, y no arriesgarse a sufrir las iras de un pequeño grupo de censores talibanes. Yo sé que lo mejor es no saltar a la palestra pública y seguir lamentando en soledad lo desgraciados que somos todos. Yo sé que lo mejor es seguir teorizando sobre la unidad y olvidarnos de todo lo demás... de lo fácil que sería todo sin la presencia -en la otra orilla- de un conjunto pequeño de personas que llevan años impidiendo cualquier acuerdo. Todos lo sabemos. Porque el fracaso de cualquier propuesta de colaboración siempre ha chocado contra la voluntad de no más de cinco personas que siempre -siempre- se han opuesto a cualquier fórmula unitaria.
Si seguimos deseando una política falangista coordinada y una nueva etapa de actuación surgida desde -y bajo- las siglas históricas... la verdad es que lo tenemos muy fácil. Si nosotros ya no la queremos, lo mejor -claro está- será seguir como hasta ahora.
Pensad un momento en las razones por la cuales no hemos sido capaces de hacer cuajar las sencillas propuestas políticas que hemos estado proponiendo constantemente. Las razones que nos han llevado a no poder sentarnos alrededor de una mesa y de alcanzar -ni tan siquiera someramente- un acuerdo de puntos mínimos para una actuación coordinada. Ante este fracaso, se nos dirá -siempre en líneas generales y desde el absoluto desconocimiento o la más radical desvergüenza- que los falangistas somos así, y que no sabemos ni podemos ponernos de acuerdo. Algo así como una maldición bíblica que se remontaría a los Sucesos de Salamanca e incluso antes. Incluso se nos dirá -por "h" o por "b"- que la culpa de todo ha sido nuestra.
Sin embargo, todos -absolutamente todos- sabemos que ello no es así. Curiosa paranoia política que nos lleva -de un lado- a quejarnos amargamente de la fatalidad falangista pero conociendo -al mismo tiempo- el verdadero origen del problema. Y es que el fracaso -al menos en la fase temporal que nos ha tocado vivir- tiene nombres y apellidos. Ni más ni menos que el de las personas que han desempeñado los máximos cargos dirigentes en FE-JONS durante los últimos años. Partamos del análisis de hechos objetivos. La Falange (FE) ha demostrado con creces su voluntad, intención e imaginación en lo tocante a la propuesta de acuerdos unitarios. Estas propuestas son públicas, y están en nuestras hemerotecas para quien quiera consultarlas. Hemos ofrecido fórmulas y acuerdos de todas clases y colores, tendiendo siempre la mano hacia el diálogo. Nadie nos puede negar esta evidente circunstancia.
Por tanto, el problema ha estado en el otro lado... en la otra parte contratante. ¿O es que alguien puede afirmar seriamente que la negativa -constante y reiterada- a alcanzar acuerdos políticos con La Falange (FE) no ha venido siempre de la Junta Nacional que todavía ejerce funciones de dirección en FE-JONS? Esta negativa -constante y reiterada- a alcanzar acuerdos con nosotros es responsabilidad exclusiva del trinomio Márquez-Garrido-Picó. Estos tres dirigentes políticos han saboteado, torpedeado, obstaculizado e impedido cualquier acercamiento que -entre organizaciones- pudiéramos haber llegado a tener en el pasado reciente, y son las personas directamente responsables de nuestra división. Esta circunstancia es de sobra conocida por todo lo que se ha dado en denominar mundo azul exceptuando -claro está- al pequeño grupo de militantes que se encuentra todavía bajo su directo control. Este pequeño grupo lo niega, por supuesto. Y establece una estrategia política basada en decir que quienes opinamos esto lo hacemos movidos por inquina personal y no por responsabilidad política. Eso os ofrece una idea de la debilidad de sus postulados políticos y organizativos. Porque como falangistas -estemos donde estemos y militemos donde militemos- tenemos tanto la obligación moral de procurar políticas de coordinación entre nosotros, como el deber cívico o ciudadano de criticar aquellos aspectos políticos que, afectándonos de manera directa, no entendemos de forma positiva.
Y esta evidente responsabilidad no recae sobre ellos sólo por su actitud ante los hechos expuestos, sino por sus propias manifestaciones públicas... ¿cuántas veces les hemos oído aquello de que no les interesa la unidad? ¿cuántas veces les hemos oído afirmar la absoluta imposibilidad de llegar a acuerdos? ¿cuántas veces les hemos escuchado articular excusas en torno a esa gran mentira de FE-JONS Casa Común de los falangistas? Desenmascarar esta torpe -torpísima- posición política está al alcance de cualquiera que tenga tiempo y ganas de sumergirse en nuestra historia de los últimos años, y ello de forma cronológica y sistemática.
Estas tres personas -Márquez, Garrido y Pico- han diseñado una estrategia para el desenvolvimiento político a medio plazo del falangismo bajo las siglas históricas. Y en esta estrategia nosotros no cabemos. Ni se les pasa por la imaginación un acuerdo de coordinación con el resto de los falangistas. Como prueba reciente -y por si fuera poco lo expuesto anteriormente- lo han demostrado con su descortés actitud en torno a los actos públicos habidos desde la vuelta del Verano; falta de correspondencia en el apoyo oficial a nuestro Acto de Pamplona en relación a la nota pública de nuestra Junta Nacional para el suyo de Arenys de Munt... o la simple falta de agradecimiento oficial a nuestra organización por habernos sumado al mismo. Modos de actuación absolutamente intolerables dentro de un nacionalsindicalismo en crisis.
La solución al problema de la unidad es terriblemente simple. FE-JONS se encuentra profundamente dividida entre los que no quieren la unidad y los que sí pretenden acuerdos inmediatos con nosotros. Por tanto, la solución es sencillísima. Si seguimos deseando -de verdad- tender puentes hacia FE-JONS, se hace necesario el desplazamiento -de sus cargos de responsabilidad dentro del partido- de los enemigos de cualquier acuerdo de coordinación política entre organizaciones. No hay otra manera. Porque estos pactos no van a venir de un súbito y repentino convencimiento -una Caída de Damasco azul mahón- de Márquez, de Pico o de Garrido sobre la necesidad de llegar a un acuerdo de mínimos con nosotros. Esta postura es buenista, carente de toda base lógica y políticamente inoperante.
Si de verdad queremos llegar coordinados a objetivos políticos comunes, los falangistas de ambos lados que sigan creyendo en esta conveniencia debemos trabajar unidos. Apoyándonos los unos a los otros y coordinando una estrategia de desplazamiento del poder de estos responsables. Si queremos que todo siga como está -que es lo que quieren Márquez, Pico o Garrido- no hagamos nada. Déjemosles en paz y sigamos permitiendo que una minoría siga cercenando nuestros sueños. Y escuchemos -año tras año- las viejas monsergas acerca de una unidad imposible. Yo ya no me las creo porque -estoy convencido- el problema tiene muy fácil solución.
Como curioso colofón a este alegato, me gustaría dejar consignados unos curiosísimos rumores que se están escuchando en torno a este 20-N. Se dice que la Junta Nacional de FE-JONS vería con buenos ojos un acercamiento a La Falange (FE) derivado del estado de presión interna a la que está siendo sometida por sus bases en tal sentido. Esta maniobra se basaría en la idea de que en La Falange (FE) hay buenos falangistas y malos falangistas. Apartando a los malos -a mí, por ejemplo- se haría sencillo el acuerdo. OJALÁ el asunto fuera tan fácil porque -ni que decir tiene- gente como yo se apartaría inmediatamente en aras de ese acuerdo unitario. Soñar es gratis.
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27 Octubre 2009
Hoy Martes día 27 de Octubre -a las 19,30 horas- mi amigo y vecino RAFAEL RODRIGO -Profesor de Historia y especialista en la etapa imperial española- impartirá una Conferencia acerca de LA GUERRA DE LOS TREINTA AÑOS, en el Local histórico de la Hermandad de la Vieja Guardia (Cuesta de Santo Domingo 3, Escalera Izquierda, Primer Piso, Puerta 1) y dentro del ciclo de conferencias de este año de la TRIBUNA JOSÉ ANTONIO. Rafael Rodrigo se distingue por su ilimitada claridad expositiva -muy de agradecer en temas muy a menudo áridos- por su amenidad y por su profundo conocimiento del Imperio Español. En su Conferencia de hoy, Rafael nos hablará de los acontecimientos que marcaron la Decadencia Española, en aquella terrible guerra que sostuvimos solos contra el Mundo. Nos hablará de torpezas y aciertos, fracasos y victorias... de aquello que nos ha configurado como Nación única, independiente y soberana. Nos sumergiremos en aquella España de contraste... gloria y corrupción, pobreza y boato, torpeza y brillantez... siempre valerosa y temida en sus Tercios de Infantería (verdadero sostén de la política imperial y perfectamente estudiados y conocidos por Rafael). La España del Conde Duque de Olivares y de Felipe IV ("El Rey Planeta. Señor de Dos Mundos"). Intentaré estar hoy en esta Conferencia, la cual profundizará en varios de los asuntos que ya han sido tratados por Rafael en otras Conferencias celebradas en San Lorenzo de El Escorial. Será un placer verle, esta vez en Madrid.
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25 Octubre 2009
En pocas materias como la del aborto se ha manifestado tan nítidamente la polarización en la que se encuentra sumida la sociedad española. Pocas veces -también- tiene lugar una toma de postura pública tan directamente vinculada a una convicción íntima y moral. Ni más ni menos que ligada a la convicción que tenga cada uno respecto a la protección que quiera darse al embrión. Al convencimiento que tengamos respecto al momento efectivo del nacimiento de la vida humana, y a la solución que queramos dar al eventual conflicto existente entre los derechos de la madre y los derechos del todavía no nacido. Una posición evidentemente moral que tiene una plasmación práctica en la vida pública. Pero esta mera convicción moral -muchas veces de contenido religioso- tan sólo podrá ser válida a título individual o meramente personal.
La última gran Manifestación del 17-O ha reabierto el debate en torno a este trascendental asunto, y ha puesto de manifiesto las carencias, contradicciones y defectos de las distintas argumentaciones morales y políticas existentes en esta materia.
Muchas veces la simple afirmación de derecho a la vida apenas es capaz de encubrir una postura profundísimamente egoísta y reaccionaria, en la más triste tradición de la derecha española. La Derecha española no sólo es una de las derechas más egoístas y reaccionarias del mundo sino que -por si esto fuera poco- en este concreto tema está mintiendo a su propia gente. Los dirigentes políticos de este sector no dudan en proclamarse antiabortistas cada vez que la ocasión lo requiere. No dudan en hacerse una foto detrás de la pancarta y de proclamar a los cuatro vientos los derechos indiscutibles de los que todavía no han nacido. Sin embargo, no prohíben el el aborto cuando gobiernan -cuando tienen la oportunidad de seguir los dictados prefijados por su propio electorado- siendo las cifras de abortos -en la Comunidades Autónomas donde la Derecha gobierna- las más altas dentro del conjunto español. Es de suponer que esta circunstancia abrirá una grieta cada vez mayor entre los votantes del Partido Popular y sus cúpulas directivas. Grieta que -por otra parte- ya ha comenzado a tener cierta forma pública a raíz de la última gran concentración antiabortista del 17-O.
Sus primos de la izquierda no se quedan cortos en lo que a la instrumentalización del asunto se refiere. La afirmación a ultranza del derecho al aborto incurre en los mismos vicios en los que suelen caer casi todas las grandes materias que son objeto de reglamentación socialista. No podemos dejar de pensar que todos estos grandes temas del socialismo en el poder no son más que guiños electoralistas dirigidos a la gran masa de votantes de izquierda. Un motivo más de galvanizar un voto muchas veces disperso. Y para ello, fomento sistemático del acostumbrado sectarismo unidireccional de nuestras distintas izquierdas, las cuales ni se plantean -como nunca se han planteado a lo largo de nuestra dura Historia- comprender someramente -aproximación para el diálogo- a la postura contraria. Desde estas posiciones, se dice defender un derecho incuestionable de la Mujer pero -a la vista de los pobres resultados obtenidos por estas políticas- resulta evidente que la defensa de ese derecho se hace -muchas veces- no sólo por encima de la propia Mujer, sino también de nuestros más arraigados derechos de contenido general.
Derechas e izquierdas -como siempre- coinciden en su visión unilateral y particularista del problema. Unidas siempre sobre la base inamovible de la incomprensión recíproca y de la imposibilidad de colaboración mútua. Enlazadas siempre por su exclusivismo unilateral a la hora de determinar los principios rectores de los grandes asuntos nacionales. Lo malo es que aquí -en esta materia concreta- se están dañando demasiado valores defendibles. Básicamente tres: el de la persona todavía no nacida -en el caso de que le creamos digno de protección- el de la mujer que aborta y el de la sociedad española en su conjunto.
Los falangistas creemos que la simple negativa a la posibilidad de abortar ni resuelve el problema ni -tan siquiera- es mínimamente aceptable desde una perspectiva moral. Del mismo modo, tal consideración nos merece la simple afirmación de un derecho incuestionable e incondicional a la vida, siempre que ello no vaya acompañado de un contenido práctico que posibilite la plasmación tanto de este derecho como de otros -relacionados con él- en la vida cotidiana. Una vez más -y desde nuestra óptica- se trata de un problema de solidaridad. Nosotros afirmamos una incuestionable defensa del derecho a la vida, si bien acompañando esta postura con la adopción de una conjunto de medidas no sólo complementarias a esta postura, sino recíprocamente esenciales a la misma.
La clave de estas posiciones solidarias se encuentra en el ofrecimiento -a la mujer que quisiera abortar- de un conjunto de medidas alternativas que garanticen la protección de los distintos intereses en juego. Que protejan la vida de la persona que va a nacer y, al mismo tiempo, que protejan a la madre que se encuentra en esa difícil tesitura. Del mismo modo, y como corolario, estas propuestas tienden a proteger el interés general de la sociedad española, y ello en una doble vertiente moral y práctica. Dentro de nuestras escasas posibilidades políticas -que nos impiden hacer planes programáticos de realización inmediata- los falangistas propugnamos la potenciación de estas medidas paralelas que coexistirían con la legislación abortista, siempre y cuando no exista un partido político en el gobierno que tome la decisión de anular -definitiva y taxativamente- la actual normativa al respecto. Por esta razón -y a la espera de que algún Gobierno haga gala de esta actuación de valor cívico- lo único que podemos hacer es solicitar vías alternativas que minoren -en la medida de lo posible- los daños producidos. Estas medidas se aplicarían de forma exclusiva si aquello -lo conocido como abolición- ocurriera.
La clave puede estar -en primerísimo lugar- en la potenciación de la vía de la ADOPCIÓN como alternativa al aborto. Para ello debemos partir de una premisa básica: en aquellos países europeos en los que esta medida se ha desarrollado -Holanda- ha decrecido notablemente la tasa anual de abortos. Una mujer que acuda al sistema sanitario público o privado al objeto de solicitar la interrupción de su embarazo, debería ser convenientemente informada de esta posibilidad como primer paso de un mecanismo legislativo amplio. Campañas de información que desemboquen en la incuestionable supervivencia del no nacido y en su futura ubicación social dentro de un hogar familiar integrado. Así de fácil. Porque la difícil situación de la madre es canalizada institucionalmente hacia la solución de otra difícil situación familiar.
Otro de los factores que repercuten de manera directa en la disminución del índice de abortos es el aumento de la ayuda social a la familia y, en especial y en concreto, a la mujer embarazada aunque no forme parte de ningún grupo familiar. Estas ayudas deben estar orientadas a complementar los ingresos corrientes de una economía doméstica, al objeto de paliar los gastos que supone el nacimiento de un niño en el ámbito económico de los gastos familiares. Lo que pasa es que el Estado Español es tremendamente cicatero a la hora de conceder estos beneficios económicos, de inestimable ayuda a la hora de apuntalar una sencilla economía familiar. Datos estadísticos nos indicaban -en un pasado muy reciente- que los ingresos destinados a ayudas familiares no alcanzaban en España el 1% del PIB. Este dato es escandaloso y denota -por sí mismo y a pesar de todo el chau-chau oficial- la ausencia de una auténtica política de protección a la familia en las distintas instituciones españolas. Podemos hacer otras cosas con los mismos ingresos. Es una simple cuestión de orden y de fijación de prioridades. Nuestras finanzas públicas deben ser reorganizadas, y reorientadas adecuadamente a gastar más en esta clase de ayudas familiares; a extender la cobertura a mujeres de toda condición, incluídas las no trabajadoras; a eliminar las cortapisas establecidas por índices de renta varíables o por edad (por ejemplo, posibilitando que una madre menor pueda cobrarla hasta que termine sus estudios superiores en el caso de querer cursarlos), y a aumentar verdaderamente las ayudas a la familia numerosa.
Pero es que, además, nuestra reafirmación del derecho a la vida repercutiría -de manera directa- en las condiciones generales de trabajo. Conciliación de la vida laboral o familiar, teletrabajo, continuación de la lucha por una igualación de los salarios y por la supresión de datos discriminatorios de naturaleza sexista en la búsqueda de empleo, establecimiento de un número mayor de guarderías, establecimiento de casas integeneracionales -maravillosa idea alemana que sustituye a la guardería, en el sentido de posibilitar la convivencia cotidania entre los más pequeños y sus abuelos bajo asistencia técnica adecuada- y demás ventajas laborales y profesionales que, de forma barata e imaginativa, sean capaces de generar no sólo fuertes beneficios sociales y económicos en el terreno productivo, sino de producir tremendos beneficios en lo tocante al desarrollo meramente humano o personal. Una sociedad más humana debe ser siempre una sociedad más justa, y viceversa.
Y es que debemos entender que el factor verdaderamente progresista de una política general de gobierno en España pasa, inevitablemente, por el fomento de la natalidad. Entender que una acción gubernativa en ese sentido es capaz de producir, además de una evidente prosperidad económica, un mayor grado de cohesión social. De solidaridad, en definitiva... en esta Europa de cambios demográficos, envejecimiento de la población y recesión capitalista podríamos intentar -por qué no- una decidida acción institucional de fomento de la natalidad.
Estas son nuestras razones para un SÍ explicadas de manera esquemática. Yo creo que una simple afirmación no basta, siempre y cuando no sepamos dar a nuestro "sí a la vida" un complejo contenido de nuevas relaciones sociales y económicas. Una lucha por la consecución de nuevos derechos y por la profundización de los derechos ya existentes. La lucha contra el aborto se convierte así, y de conformidad a lo que os he contado, en un factor evidente de transformación social. En una baza más de nuestra acción revolucionaria.
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23 Octubre 2009
Publicado en el Núm. 196 (ÉPOCA II) de "La Gaceta Escurialense".
Que alguien -en el cada vez más turbio escenario político español- pueda decir que no hay vida más allá del honor es -cuanto menos- un acontecimiento notable. Como muchos de vosotros ya sabréis, esta ha sido una de las frases pronunciadas por Montserrat Nebrera en la rueda de prensa ofrecida para anunciar su salida del Partido Popular. Estos pronunciamientos públicos contundentes no sólo dicen mucho de las personas que se atreven a formularlos, sino que tienden a poder ser considerados como un estandarte... como una bandera izada en señal y prueba de los principios que se pretenden defender. Y es que Montserrat Nebrera ha demostrado ser -ante todo- una mujer de principios. Por eso principalmente es por lo que se ha marchado del PP.
Hablábamos el otro día de ella -un grupo de amigos- en una de esas comidas agradables que te hacen creer que -pese a todo- España sigue siendo un lugar de buenas y arraigadas costumbres. No todo está perdido siempre que sigamos pudiendo comer con los amigos y hablar -de forma distendida y reposada- de los acontecimientos políticos más recientes. Hablábamos de Montserrat Nebrera con afecto y admiración. Y nos gustaba su independencia dentro del aburridísimo color gris del Partido Popular. Admirábanos su modo peculiar de expresarse y de entender la vida política activa. Curiosamente, coincidíamos en el hecho indiscutible de no resultar su perfil político demasiado acorde con el requerido en la Calle Génova.
Montserrat Nebrera había saltado a la actualidad pública durante el Congreso del Partido Popular de Cataluña, representando una alternativa viable y fuertemente asentada entre la militancia. Una alternativa -se entiende- frente al oficialismo versión Génova representado por la aburridísima Alicia Sánchez-Camacho. Algún día alguien hará una historia -pequeña o grande, pero historia en definitiva- del daño que están haciendo a España los diversos y múltiples oficialismos que pueblan nuestra vieja piel de toro. Montserrat Nebrera representaba entonces -como hoy- la corriente interna imaginativa y moderna opuesta a los monolíticos y antipáticos modos de gobierno del partido, esgrimidos por Rajoy y por nuestra incomparable Soraya. Aquella victoria de Alicia Sánchez-Camacho -respaldada con un prietas las filas desde la misma cúpula derechista- tenía un cierto regusto amargo... al final, la línea dura de Génova se había hecho con el control del partido en Cataluña pero, pese a ello, aquel no dejaba de ser el Congreso de Montserrat Nebrera. Había triunfado moralmente.
Ha pasado un año en la oposición interna. Haciéndonos disfrutar con sus brillantísimos artículos, y haciendo gala de una espléndida batería de ideas sobre la profundización democrática que exige -en estos momentos de absoluto desplome del sistema- la vida política española. Desde fuera, veíamos que estas posiciones sinceramente originales y rabiosamente independientes casaban muy mal con la dura realidad del Partido Popular... con esa estructura pesada y burocrática que, al día de hoy, se encuentra saltando en pedazos víctima de sus propias contradicciones.
El Partido Popular es el partido de las mil contradicciones, y sus votantes se encuentran afectados -en mayor o menor medida- por una dolencia esquizofrénica de muy difícil curación. Unos ejemplos. El votante popular dice pretender una moralización de la vida pública, pero se debe desayunar con la trama Gürtel y con los trajes de Camps. El votante popular dice defender públicamente posiciones morales católicas, pero desde las Comunidades Autónomas donde gobierna el PP se financian calendarios gays furiosamente anticatólicos. Los votantes populares se manifiestan contra el aborto, pero sus responsables ni abolieron -cuando gobernaron- ni abolirán -cuando gobiernen- la legislación permisiva del mismo... uno apenas puede entender como una gran masa de españoles sigue votando cuando toca a un conjunto de personas -a un aparato- que trabaja activamente en la consecución de líneas políticas en las que sus propios votantes no creen. Allá cada uno y la utilidad de su voto. Yo duermo muy tranquilo por las noches votando a la opción que defiende plenamente mi concepción del mundo y de la vida, y no tengo que tragarme ningún sapo cada cuatro años.
Los falangistas creemos que, por encima de las férreas estructuras partidarias, se encuentran las personas. Nosotros creemos que este sistema político -tal y como esta organizado y desde su misma base- genera corrupción y prácticas viciadas de gobierno. Nosotros creemos que el desmontaje de todo este entramado político-económico es la primera fase -indispensable- de nuestra empresa de liberación nacional. Porque es imposible la transformación social que España necesita si no nos atrevemos -como primera medida esencial- a prescindir de estas fuentes de financiación poco claras y de estos gürtels diversos... de estas estructuras corruptas que están lastrando el desarrollo pleno de nuestras libertades ciudadanas.
Montserrat Nebrera se ha ido del Partido Popular por una sencilla razón. La razón que consiste en saber que el ambiente de una estructura partidaria es irrespirable para todo aquel que, luchando por una moralización efectiva de la vida pública, mantenga un proyecto independiente y renovador. De antología la carta abierta que le envía a Mariano Rajoy al despedirse. Dice que -nada más y nada menos- me voy con la tristeza de saber que me equivoqué al pensar que era posible la reforma del sistema desde un partido político, por más que comparta gran parte de sus ideas primigenias; ahora comprendo que son demasiados los intereses que gravitan sobre las estructuras para impedirlo. Ignoro si ésos son también tus intereses; en todo caso, no son los míos. Y para colmo, ha devuelto su escaño en el Parlamento de Cataluña al marcharse. Gestos nobles en medio de tanta miseria moral.
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23 Octubre 2009

(En la foto y de izquierda a derecha Julio de Santa Ana, Gustavo Morales, José Antonio Vega, Nacho Toledano, Luis Eugenio Togores, Carlos Batres, Lorenzo López y Luis López-Novelle). Ayer estuvimos debatiendo -estuvieron, porque yo me limité a moderar el debate mordiéndome la lengua en muchísimas ocasiones- en la Mesa Redonda organizada por el CENS en el Local Histórico de la Hermandad de la Vieja Guardia. Durante cerca de dos horas, brillantísimas intervenciones de los ponentes -resaltadas por excelentes debates entre unos y otros- nos demostraron que todavía quedan ideas para poner sobre el tablero, y que todavía es posible exponerlas en un ambiente de libertad y corrección. Ver a Camaradas como Julio de Santa Ana debatiendo con Gustavo Morales nos enseña que, pese a todo, todavía estamos en condiciones de aprender y -sobre todo- que todavía tenemos mucho que decir dentro de la política nacional. Excelentes intervenciones. Profundo conocimiento sobre los asuntos tratados. Debates correctos y atención educada hacia el otro. La MESA REDONDA del CENS nos ha indicado ayer que todavía existe un potencial humano impresionante, y que es posible seguir desarrollando el falangismo mediante iniciativas positivas como esta. Adelante pues con estas actuaciones de debate, la cuales se desarrollarán a lo largo de todo el Curso Político.
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