ALBERTO AYALA Y LOS ENANOS CHIVONES.
Hace unos días quedaba publicada la composición de la MESA NACIONAL que tiene por objeto la organización de una gran Convención Nacional entre los sectores alternativos y revolucionarios que, a raíz de la publicación del Manifiesto PODEMOS Y DEBEMOS el pasado mes de Abril, se han ido adhiriendo al mensaje del mismo durante todo este tiempo. Me ha gustado mucho ver como -iniciando tan sólo un puñado de Camaradas esta nueva andadura- se han ido recibiendo toda clase de apoyos, ayuda y solidaridad. Maravillosa cohesión entre personas que -cansadas de ver sus sueños defraudados- han decidido actuar por y para -nada menos- empezar la Revolución desde abajo. Ante la inoperancia de los actuales dirigentes de nuestros partidos -que llevan lustros no sólo sin saber diseñar planes efectivos de coordinación entre nosotros sino tampoco sin poder adaptar nuestro mensaje a la España moderna- muchas personas han optado por transformar este panorama desolador desde las bases. Personas que no tienen cargo alguno en ninguno de nuestros partiditos, que no militan en los mismos pero que tienen, por su valiosa trayectoria militante, una experiencia sólida y una innegable capacidad política. Cada uno en su ámbito y viniendo a este campo desde un sitio y de otro. Porque este ha sido uno de nuestros principales méritos iniciales: haber aproximado a personas -a sensibilidades- tan distintas y haber puesto a todos estos Camaradas a remar -muchas veces a regañadientes y discutiendo extensamente con el de al lado- en una misma galera de condenados y en una sola dirección. Humildes galeotes unidos por una muy antigua amistad, en muchos de los casos, y por el deseo de llevar el sentido común a nuestro ambiente político. Y un buen rollo como nunca se ha visto en nuestro hipócrita y rencoroso rincón político.
La enorme variedad -y procedencia personal y política- de los adheridos al Manifiesto hacía necesaria una previa formulación de los principios políticos que pretendíamos defender. Siendo la idea central de este movimiento político integrador el PARTIR DE CERO, en lo tocante a organización militante y a planteamientos de unidad, se hacía necesario formular unos principios políticos cuya aceptación estaríamos todos los adheridos dispuestos a asumir. Partiendo de la aceptación de estos principios, se permitiría participar en el proyecto a todo aquel que los aceptase. Puro sentido común. Estos puntos eran -y cito de memoria- la concepción del hombre como ser espiritual y eje del modelo político, la instauración de la República, la sindicalización de la vida económica y de la Banca, la Unidad de España, la autogestión a todos los niveles, el fortalecimiento del poder municipal, la profundización en las formas democráticas de participación y representación política, la reforma de la Ley de Partidos y una amplia reforma constitucional... puede que me deje alguno, pero se trata de un conjunto de principios innegociables, como se dice mucho ahora. Habiéndolos aceptado como propios todos los que participan en el proyecto, se parte realmente de cero en lo que a su desarrollo y defensa concierne ya que -también puro sentido común- la procedencia política o ideológica de tal o cual Camarada queda subsumida en este conjunto programático plenamente aceptado. Bienvenido sea todo aquel que quiera luchar -codo con codo- con nosotros por estos principios esenciales.
Por eso, cuando la constitución de esta amplia MESA NACIONAL se publicó, me quedé asombrado de la poca consistencia crítica de las objeciones que -de forma pública- se han formulado frente a un proyecto político todavía ni definido nítidamente ni -mucho menos- desarrollado con la debida profundidad. No ha dado tiempo a ello y, sin embargo, ya existían voces ortodoxas -cuanta fatua mentecatez disfrazada de azul- atacando a mi amigo ALBERTO AYALA CANTALALICIO. Y es que se ve que los tres o cuatro inquisidores de siempre vieron el cielo abierto al descubrir -entre los integrantes de la Mesa- a Alberto Ayala Cantalicio. Se frotaban las manos, porque habían dado con esa piedra filosofal de pura mierda que suelen utilizar en sus intervenciones anónimas y públicas. Neonazis fuera de Falange... no queremos consumidores de drogas... no queremos violentos por aquí... que si esto y que si lo otro desde la comodidad -qué aburridos son y como aburren- de un pseudónimo. En la más perfecta tradición de la extrema izquierda -esa misma extrema izquierda que desprecian para no apoyar el 15M- exhiben los viejos hilos de internet que llevan a los terribles delitos de Alberto señalándole -una vez más- frente a esos salvajes enemigos cuyos métodos copian estos patanes. Además de cobardes, chivonas. Chotas, como diría Ricardo. Desde la comodidad. Desde no hacer ni el huevo o desde hacerlo con tácticas erróneas. Desde los constantes y contínuos desastres electorales. Desde la ignorancia o desde la vagancia. Desde la equivocación ancestral o desde la absoluta y tradicional falta de perspectivas. Allí estaban estos tres o cuatro atacando a mi amigo Alberto Ayala.
Ridículos. Llevo años viendo a Alberto en la Calle. Haciendo política en su Barrio de una forma que estos ni huelen. Conectando -a través de su ejemplo y de su lenguaje- con el joven sin empleo, con el tendero de la esquina y con el lucero del alba. Como estos, igual que estos del falangismo en línea recta. Haciendo frente a la extrema izquierda en las calles y plazas españolas, luchando por el derecho -igual que estos- de todos a manifestarnos donde y cuando queramos. Organizando torneos deportivos cuya asistencia -entre jugadores y público- excede en mucho al número de afiliados a las Falanges en las que estos tontos del haba militan o a las que defienden. Acudiendo a cualquier cosa siempre que se le llama, con lealtad en la amistad y sentido de la militancia. Igualito que estos tres catetos...
Lo mejor de todo es que este peligroso nazi ha aceptado -como todos nosotros- este conjunto de principios esenciales y se ha sumado a un proyecto que -como a todos nosotros- le ilusiona. Lo ha hecho expresando bien claramente que quiere -tanto él como su gente- observar cuidadosamente el desarrollo de los acontecimientos y la deriva que este movimiento social vaya adoptando. Las personas juiciosas es lo que hacen. Apoyan, trabajan y luego hablan. Y, por último, se quedan en los sitios o se van. Eso es lo que ha manifestado querer hacer Alberto Ayala. Lo que no ha hecho -ni hará- es sentarse delante de un teclado a criticar a una MESA NACIONAL que todavía no ha empezado a trabajar. Y mucho menos a criticarla por tal o cual procedencia de alguno de sus miembros.
Pero aquí se ve claramente la dirección que los tiros van a seguir. Ya estamos con lo de siempre. De un lado, los que conciben la política como una secta -cada vez más pequeña- organizada en torno a líderes incompetentes. Los que nos han llevado al desastre durante todos estos años mediante líneas de actuación chatas, ineficaces y estrechas -muy estrechas- de miras. Del otro, nosotros. Los que pretendemos abrir las ventanas y dar la vuelta al calcetín mediante políticas abiertas. Sin cerrar la puerta a los amigos -ni a los enemigos- y sin vetar a nadie que haya aceptado levantar -y defender- la misma Bandera que vas a defender tú. Aquí cabemos todos en esas condiciones. Y en eso, puedo daros fe que no sólo es un honor luchar al lado de Ayala. Es que, además, da mucha tranquilidad. Porque es fiable. Como estos de internet... seguro. UN ABRAZO ALBERTO.

Ignacio Toledano Martínez es Abogado en ejercicio del Ilustre Colegio de Madrid. Tiene 48 años. Falangista. Escribe periódicamente en los Medios EXTRACONFIDENCIAL, DIARIO DE LA SIERRA y MEDITERRÁNEO DIGITAL.
Alberto Ayala. dijo
Mas claro agua, el resto es habladurías sin fundamentos..... Es fácil primero se escucha el programa, las propuestas y se decide dado que sin escuchar-ver no puedes valorar un proyecto, el que no lo entienda o no quiera entenderlo es problema de el mismo y claramente lo que quiere, es que en ESPAÑA, nunca avance ningún movimiento político.
27 Mayo 2011 | 03:45 PM