PODEMOS Y DEBEMOS. MANIFIESTO PARA UNA REFUNDACIÓN.

PODEMOS Y DEBEMOS
En Madrid, a 4 de Abril de 2.011.
UNA vez más, y ante la proximidad de una nueva cita electoral en Mayo de 2.011, nos encontramos los falangistas divididos, enfrentados y sin capacidad alguna de alcanzar acuerdos conducentes a una actuación conjunta entre nuestros distintos sectores. Lo peor de esta situación no es nuestra división endémica, sino nuestra incapacidad manifiesta para ofrecer una propuesta nacionalsindicalista clara, moderna y renovada a los distintos sectores del pueblo español. Ni estamos ni se nos espera. Nuestros responsables ni saben ni quieren coordinarnos. Los falangistas podemos y debemos hacer algo.
EN los últimos años, y de forma paulatina, hemos asistido a la más absoluta inoperancia de nuestras organizaciones para conectar no sólo con estos sectores populares, sino con las propias bases falangistas. Palmaria inutilidad de nuestras cúpulas dirigentes, técnicas sectarias sobre la militancia, auténticos linchamientos públicos al disidente y utilización de toda clase de métodos cobardes frente a las personas serias y capaces que denuncian en voz alta esta situación. No sólo no saben dirigirnos, sino que se resisten a los cambios. Por eso, ejemplos como los de NACHO TOLEDANO deben ser respaldados como formas de resistencia frente a la ignorancia y al sectarismo. Estimamos un dato falso que iniciativas como esta no hayan sido apoyadas por muchos falangistas que anhelan un cambio positivo. Estamos cansados de los insultos y de las mentiras de los verdaderos culpables de nuestra ruina, y todo para seguir aferrados a sus cargos ridículos.
FALANGE nació como un movimiento revolucionario hace ochenta años. Un movimiento político capaz de dar respuesta a todos los problemas económicos y sociales existentes dentro de una sociedad capitalista. Sin embargo, hoy nuestro entorno político no es más que una caricatura de sí mismo, y no puede ser más esperpéntico, marginal y grotesco. Inoperantes responsables que han fomentado el culto a su personalidad como único instrumento de actuación política. Residuos de un franquismo que sigue instalado en la vida interna de nuestras formaciones. Autoritarismo y oscuridad en la dirección.
DEBEMOS terminar con esta situación. Está en nuestras manos hacerlo, tanto dentro de las organizaciones -apoyando toda Candidatura Alternativa a las propuestas oficiales diseñadas desde arriba- como desde fuera, apoyando -de forma decidida y pública- estas iniciativas de transformación. Debemos creer en la viabilidad de una alternativa nacionalsindicalista moderna y poner los cimientos de nuestra recuperación.
CON la vista puesta en esta primera piedra de nuestro proceso refundacional, los abajo firmantes proponemos los siguientes puntos inmediatos de actuación a llevar a cabo antes de las Elecciones de Mayo:
PACIFICACIÓN judicial entre todos nuestros sectores.
APERTURA de un proceso de diálogo que sea apoyado por la base más amplia posible de falangistas militantes y no militantes, y que sea articulado en torno a foros abiertos de debate y discusión.
ESTRUCTURACIÓN de un proyecto común que permita la incorporación de los falangistas no encuadrados en nuestras organizaciones.
CONSOLIDACIÓN de los procesos internos de decisión democrática que culmine no sólo en la total renovación de nuestros cargos dirigentes, sino en la formulación de nuevas líneas de actuación política y práctica.
DEBEMOS definir entre todos los mecanismos prácticos que conduzcan a estos objetivos.
YA está bien Camaradas. Ahora o nunca antes de desaparecer completamente del mapa político español. Pongamos esta primera piedra o vayámonos, para siempre, a nuestras casas. Podemos y debemos.
PERSONAS QUE SE ADHIEREN Y SUSCRIBEN ESTE MANIFIESTO


Ignacio Toledano Martínez es Abogado en ejercicio del Ilustre Colegio de Madrid. Tiene 48 años. Falangista. Escribe periódicamente en los Medios EXTRACONFIDENCIAL, DIARIO DE LA SIERRA y MEDITERRÁNEO DIGITAL.
Ricardo Fernández Coll "Richi" dijo
Mi opinión, cualquier iniciativa que busque la UNIDAD, será apoyada por mí, pero este manifiesto adolece en dos puntos, desde mí punto de vista negativos, en el segundo y tercer párrafo, se da como ejemplo a un camarada, respetable, como todos los demás y por tanto sobra la frase:
“Estamos cansados de los insultos y de las mentiras de los verdaderos culpables de nuestra ruina, y todo para seguir aferrados a sus cargos ridículos.”
Y finalmente:
“Residuos de un franquismo que sigue instalado en la vida interna de nuestras formaciones. Autoritarismo y oscuridad en la dirección.”
Estos motivos son suficientes para que yo no me adhiera a él.
Si tenemos que recordar agravios pasados, con razón o sin razón, estamos poniendo piedras en el camino que nos dificultara nuestro caminar hacia esa ansiada UNIDAD, si recordamos cierta dictadura como ejemplo (en lo malo a no seguir), tenemos que ser lo suficientemente ágiles, pera no herir la sensibilidad de un gran número de patriotas con ideas nacional sindicalista, que hoy en día y muchos sin haber vivido la dictadura, adoran a su representante, ya fallecido. Y eso sin contar a los mayores que sí lo conocieron y respetan su memoria, sin ser de su ideología.
La UNIDAD, debe buscarse, basándonos en los principios sagrados de nuestra doctrina, condensados en los Puntos Iniciales y los Puntos Programáticos, si ponemos condiciones, y estas son intereses de uno o de un grupo, inflingiremos el Primero de los Puntos Programáticos.
Mi idea, es empezar, teniendo únicamente como bagaje nuestra doctrina, olvidar totalmente el pasado en lo que hace referencia a la unión, y analizar lo que hay que modificar de este equipaje para adaptarlo a la época actual. Quede bien claro que según mi entender, hay unos Puntos esenciales que no pueden modificarse por ser la esencia de la doctrina falangista, nuestra posición sobre el hombre, sobre nuestra Nación (La unidad entre los hombres y las tierras de España) y sobre la Iglesia. Por tanto pueden adaptarse (por el tiempo transcurrido), todo lo que hace referencia a la agricultura, trabajo, economía, etcétera, es decir todo lo que de material tienen nuestras acciones en la tierra.
Y pensar la frase “renovarse o morir” y acordaros que la Santa Iglesia desde aquellos lejanos días del 36 hasta ahora a modificado muchas de sus posiciones, sin perder su esencia.
Cuando exista esta idea expuesta por mí, entonces yo le daré mi apoyo. Mientras tanto y en aras de la UNIDAD, me mantendré al margen y acatare como ahora la disciplina de mi organización, me guste o me disguste.
¡¡Arriba España!!
Ricardo Fernández Coll “Richi”
8 Abril 2011 | 09:14 AM