La Coctelera

EL BLOG DE NACHO TOLEDANO

Columnas, artículos y actividades de Nacho Toledano.

31 Octubre 2008

ORIGEN DE LA CRISIS CAPITALISTA I (Octubre 2.008).

Publicado en el Núm. 149 (ÉPOCA II) de "La Gaceta Escurialense".

La subversión del actual sistema económico -verdadero y único sustento del actual sistema político- es una tesis esencial de cualquier alternativa revolucionaria de postulados sólidos. No sólo los falangistas estamos pidiendo una profunda transformación de los resortes económicos. Cada vez son más las tendencias políticas que se están uniendo a esta rebelión de disconformes. Se están dando las condiciones objetivas capaces de fundamentar un proceso revolucionario. Y es que esta crisis es más grave de lo que se preveía.

El pasado sábado, y de la mano de una de las mentes más lúcidas del falangismo -mi amigo Juan Ramón- recibí una brillante explicación del origen del actual estado de la economía mundial. Resulta que la crisis tiene su inmediato origen en la voracidad del capitalismo. En esto no se diferencia, en absoluto, de cualquier problema económico, social o político que nos afecte en un momento dado. Todo lo negativo -y muy poco de lo positivo- tiene su origen en esta innegable rapacidad. Porque vivimos en un sistema económico basado en la máxima obtención de beneficios, por encima de todo y de todos. Un sistema basado en el dominio de unos pocos frente a la abrumadora mayoría. La clave de este dominio nos lo ofrece Marx mediante la llamada Ley de Bronce de los Salarios que enuncia que los propietarios de los medios de producción siempre tenderán a pagar un salario de subsistencia al trabajador. El trabajador recibe un salario a cambio de su trabajo, y este salario será exclusivamente el mínimo indispensable para sus gastos esenciales.

Sin embargo, la suma de dinero en la que el salario consiste no le basta al trabajador para la adquisición de ciertos bienes y servicios. Existe una variada oferta en el mercado de bienes de consumo, demasiado caros para su nivel salarial. En esta deliciosa sociedad en la que vivimos, se nos crean necesidades innecesarias. El objetivo no es otro que el que todos ganen dinero. Todos menos nosotros, por supuesto. Porque el Sistema tiene todo pensado. Si el trabajador no tiene dinero para comprar una casa o un coche, los Bancos se lo prestan. Ese es el objeto del negocio crediticio. De un lado, la adquisición de bienes de consumo y, de otro, la obtención de un altísimo beneficio derivado del interés del dinero prestado. Y ya tenemos al trabajador enteramente vinculado al sistema económico. Por una parte, trabaja por lo justo para seguir viviendo y, por otra, porque obtiene créditos de la Banca a un precio desorbitado para adquirir bienes esenciales.

Atado al engranaje, y mes a mes, ha cedido su trabajo a su empresa por mucho menos de lo que vale y, además, se encuentra atado a una entidad bancaria de por vida. Sin embargo, a este monstruo económico no le bastan esos altísimos beneficios. Quiere más, porque su propia dinámica interna le empuja siempre hacia adelante en la obtención de rentabilidades. Y es aquí donde nos encontramos con esa cosa llamada mercado financiero. La entidad bancaria no conserva en su poder todas las cantidades de dinero que obtiene en el negocio crediticio. Ocurre que lo invierte. Compra acciones, bonos y títulos de muy diversa procedencia y obtiene por ello una creciente rentabilidad. Y estas mismas acciones, bonos y títulos van pasando de mercado en mercado -de país en país- en una rueda casi interminable de transacciones realizadas por los operadores financieros. Es decir... los Bancos mueven el mismo dinero que nos sacan a través de sus altísimos intereses. Una de estas modalidades de transacción ha sido el paquete hipotecario. Un conjunto de hipotecas -las mismas que nos hacen a los ciudadanos de a pie- que son agrupadas como un producto financiero más. Estos paquetes son transmitidos a terceros en cualquier mercado mundial, en sucesivas y casi infinitas operaciones. Sigue el negocio basado sobre el mismo elemento: el cobro de nuestros créditos y las comisiones que nos aplican por sus operaciones. Centenares de paquetes hipotecarios se han transmitido los últimos años a lo largo y ancho de todo el mercado financiero. Y es aquí donde surge el problema actual.

Porque el capitalismo financiero, siguiendo impecablemente su lógica de voracidad, ha ideado nuevas fórmulas de obtención de beneficios por medio de estas transmisiones. Y es que existen dos tipos de créditos: los concedidos con plenas garantías de recobro a personas que, de una forma u otra, los acabarán pagando íntegramente; y los concedidos a personas de dudosa solvencia con muy pocos controles sobre las garantías reales de pago. En la mayor parte de las veces, estos últimos créditos se han concedido con el único fin de ser después incluídos en paquetes y transmitidos a terceros. Lo que en lenguage corriente se llama timo. Aquí no. Aquí se llama hipoteca subprime. Grandes enunciados para encubrir realidades simples. La realidad de no contar estos productos transmitidos con un valor cierto y tangible en el mundo real. Son humo: hipotecas que no se cobrarán. Papel ofrecido al mercado bien formando paquetes homogéneos, bien mezclados con otros créditos de solvencia reconocida. Estos paquetes se han vendido a lo largo y ancho del globo. Desde Nueva York a Calcuta, por razón de las técnicas financieras impuestas por la globalización. Al mismo tiempo, y para la adquisición de estos productos finacieros, los gastos han usado el dinero existente en sus cajas. El nuestro. Y como se lo gasta, existen momentos en los que, aunque suene asombroso, un Banco puede tener problemas de liquidez. Esto tampoco importa porque, si un Banco cualquiera tiene necesidad de liquidez, siempre hay otro que se lo presta. Lo esencial es que esta rueda endiablada no se detenga nunca.

El problema viene cuando estos títulos de la nada o productos timo -transmitidos centenares de veces a lo largo del mundo de una entidad a otra sin un estudio detenido por parte del comprador- son analizados por el titular actual. En esta carrera enloquecida de compras y ventas bursátiles, nadie analiza nada. Se limitan a realizar estas compras y ventas buscando un beneficio inmediato. Pero en esta cadena, de repente, alguien se da cuenta de lo qué ha comprado. Y dejamos hasta la semana que viene la continuación de esta apasionante historieta.

servido por IGNACIO sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de IGNACIO

EL BLOG DE NACHO TOLEDANO

SAN LORENZO DE EL ESCORIAL, España
ver perfil »
contacto »
Ignacio Toledano Martínez es Abogado en ejercicio del Ilustre Colegio de Madrid. Tiene 46 años. Falangista. Escribe semanalmente en "La Gaceta Escurialense" su Columna "ANCHA ES CASTILLA". Además, escribe las Columnas "DE PENOL A PENOL" en MINUTO DIGITAL y "EL ATRIL" en "DIARIO DE LA SIERRA".

Fotos

IGNACIO TOLEDANO MARTINEZ todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera