EL CINE-CLUB INICIA SU ANDADURA... INMEJORABLE Y "FORDIANO" ESTRENO.

Presentada previamente por Luis López Novelle, pudimos ver de nuevo MISIÓN DE AUDACES de John Ford. Excelente presentación que versó acerca de la figura humana de JOHN MARTIN FEENEY -verdadero nombre del Maestro Ford- y de sus distintas etapas creativas. Luis nos habló de las características fundamentales de la monumental obra de Ford, y nos introdujo -de lleno- en las notas esenciales del universo fordiano: figuras humanas inolvidables enmarcadas dentro de conflictos históricos de proporciones gigantescas. Un lujo tenerle allí y contar con su presencia futura en este Cine-Club. Luis es aficionado al Cine. Sabe y se le nota. Y además lo explica de forma amena y comprensible. Cosa de agradecer, y mucho, en estos vericuetos. Más cuando se trata de adentrarse en obras tan completas y complejas como la de Ford.
Este era el caso de MISIÓN DE AUDACES. Enmarcada en el transcurso de una cruel Guerra Civil, Ford nos lleva a una cabalgada agotadora a través del profundo Sur. La Brigada del Coronel Marlowe marcha a través del Sur en un viaje, en cierto modo, iniciático. Porque nosotros -cabalgando junto a ellos- podemos ver la progresiva profundización en las características humanas de los protagonistas. Un Coronel Marlowe duro e inflexible, pero alejado de cualquier forma de militarismo efectista e irracional. El hombre desgarrado con la matanza de soldados confederados en la Ciudad de Newton, o con la destrucción del material ferroviario existente en la retaguardia sureña. El Coronel Marlowe es un personaje complejo por esa misma razón: por la contradicción íntima que supone su profesión de ingeniero ferroviario en la vida civil y su necesidad militar de destruir lo que tanto ama, así como por la paradoja existente entre su carácter duro y despiadado y su absoluta repugnancia frente a la muerte y el dolor que la guerra provoca.
Esa paradoja le vincula irremediablemente al Doctor Kendall, médico militar que cabalga junto a la Brigada desarmado. William Holden-Kendall cree en un pacifismo que sabe inútil en esos momentos históricos. Sin embargo, mantiene férreamente su postura de salvar vidas allí donde puede y donde le dejan. Maravillosa escena la de la muerte del soldado al mismo tiempo que, en una cabaña próxima, ha tenido lugar un nacimiento. Toda una parábola fordiana acerca de la vida y de la muerte. El absurdo de una guerra en el que ambos personajes parecen estar plenamente de acuerdo, si bien mediante opciones personales distintas. Y Miss Hunter -Constance Towers- encontrándose a sí misma en este largo -y para ello forzoso- viaje a través de las tierras sureñas. Miss Hunter comprueba directamente el dolor de la Guerra -ayuda al médico en las intervenciones- y encuentra el amor en la persona en la que nunca hubiera creído encontrarlo: el Coronel Marlowe. Un indudable antes y después en su vida.
¿Y los personajes secundarios? Son tantos y tan conseguidos que, sólo a través de ellos, puede entenderse el planteamiento de Ford en esta cinta: los soldados unionistas de caballería -exponentes eternos del mundo fordiano- el sargento Kirby borrachín y optimista, el predicador que conoce senderos a través de los pantanos, los soldados que cuidan de Miss Hunter, la esclava negra, el Coronel Miles de la Confederación, los niños cadetes y el Reverendo que les guía... todos constituyen estampas del conjunto, y no se entienden los unos sin los otros.
La barbarie de la Guerra Civil ha arrasado con todos los pilares de una conducta civilizada. Sin embargo, los dos bandos se esfuerzan en mantener unas pautas correctas en medio de tanta destrucción. Una película para remitir al Juez Garzón y demás cohortes guerracivilistas revanchistas. Ford respeta a los dos Bandos. En ellos encuentra valores positivos dentro de la lógica de la muerte. La Guerra Civil no es heróica, pero pueden ser heróicas las conductas de algunos de los hombres que la protagonizan. Estas actitudes mantienen la esperanza en una futura reconciliación. En una paz que, aunque todavía se encuentre lejana en el tiempo, puede adivinarse sin esfuerzo a través de estas actuaciones correctas. La cinta está repleta de estos gestos honrosos: la manera de tratar a Miss Hunter (la protagonista femenina), los lazos de humor y respeto que surgen entre ella y los soldados que la vigilan, la forma en que el Coronel Marlowe soluciona el problema de los desertores y su entrega al poder civil confederado -magnífica situación resuelta cargada de respeto hacia el anciano "sheriff" sureño- la batalla de Newton y la escena final del Coronel Confederado abrazado a su Bandera, el recíproco y constante ofrecimiento de médicos y la atención a los heridos de ambos bandos.... y, mención aparte, las escenas relativas al Colegio Militar Jefferson y a los niños cadetes. Todo un homenaje al espíritu de la Confederación que se niega a la rendición envíando al combate a todos sus soldados, incluso a los niños, los cuales serán honrosamente respetados por la Brigada del Coronel Marlowe sin causar baja alguna entre ellos. Salvo, claro está, la del "prisionero" de diez años que es azotado en el trasero por el soldado unionista... Toda la película inspira respeto hacia el adversario. El tratamiento que un genio como Ford hace del drama de una Guerra entre hemanos. Igual que en España.
Y el final, tras dos horas de trepidante raid. Una mujer -Miss Hunter- mira hacia el horizonte y espera, desde ese mismo momento, el regreso del hombre que ama. Ford en estado puro: la mujer fuerte que espera el regreso de un hombre también fuerte. Dos personalidades que inicialmente chocan pero que terminan complementándose. Entendiéndose. Ese es el final esperanzador de la película. El Norte y el Sur se aman y, cuando la Guerra acabe, terminarán reencontrándose de nuevo. Metáfora final del amor de Miss Hunter y del Coronel Marlowe: el Norte y el Sur unidos en la esperanza de una nueva vida común.
Mención aparte merece la excelente instalación municipal de proyección. La Sala comodísima, y se pueden ver las películas en pantalla grande de manera perfecta. Muy buena la elección del local. Iniciamos este Cine-Club con una gran película y cómodamente instalados en esta Sala cedida por el Ayuntamiento de El Escorial. La asistencia de público ha sido la suficiente para que, ya de forma estable y decidida, demos un carácter permanente a este divertido evento cultural. Esperamos que, una vez puesta en marcha esta iniciativa cultural, vayan siendo más los asistentes Todos los meses pondremos una película e iremos perfilando las formas de la presentación y del debate posterior. A VECES ACERTAMOS, Y ESTA ES UNA DE ESTAS OCASIONES.


Ignacio Toledano Martínez es Abogado en ejercicio del Ilustre Colegio de Madrid. Tiene 48 años. Falangista. Escribe periódicamente en los Medios EXTRACONFIDENCIAL, DIARIO DE LA SIERRA y MEDITERRÁNEO DIGITAL.