RECONSIDERACIÓN DE MI POSICIÓN POLÍTICA.
Muy buenos Camaradas y AMIGOS muy antiguos me solicitan RECONSIDERAR mi cese en La Falange. Qué decir de ellos y de su indiscutible hombría de bien. De un lado NACHO BATRES que, pese a su juventud, contituye para mí un serio referente en lo tocante a la lucha falangista. De otro, CARLOS RODRÍGUEZ, mi amigo y Camarada en multitud -son ya muchas Carlos- luchas sindicales y políticas. Y de otro, RICARDO SÁENZ DE YNESTRILLAS, flamante Secretario de Acción Política pero muy -muy- antiguo amigo mío de aquellos lejanísimos tiempos de Fuerza Joven, cuando tanto él como yo aprendíamos -muy a menudo con melodías distintas- las mismas poesías que, a lo largo de los años, han configurado nuestro modo peculiar de ver las cosas. Además, es muy de tener en cuenta la opinión de los CAMARADAS SERRANOS, los cuales me ruegan analizar muy detenidamente nuestros próximos pasos políticos. Estos tres amigos -así como el conjunto de Camaradas serranos- me piden que me quede, y que manifieste mi descontento en el próximo Congreso Nacional de Militantes. No quiero profundizar en la crisis y, a pesar de que mi apartamiento de la política del Partido es IRREVERSIBLE, he accedido a RECONSIDERAR mi posición de absoluta ruptura. No sólo por el bien de La Falange, sino por la sencilla -y simple- razón de la amistad. Desde esa amistad, se me llama al diálogo. Ya lo tenéis.



Ignacio Toledano Martínez es Abogado en ejercicio del Ilustre Colegio de Madrid. Tiene 46 años. Falangista. Escribe semanalmente en "La Gaceta Escurialense" su Columna "ANCHA ES CASTILLA". Además, escribe las Columnas "DE PENOL A PENOL" en MINUTO DIGITAL y "EL ATRIL" en "DIARIO DE LA SIERRA".

Desde fuera dijo
Visto desde fuera me parece una decisión acertada la de reconsiderar la decisión adoptada en primera instancia. Pero advierto que es peligroso entremezclar lealtad política a unos principios con simpatías personales.
Dicho lo cual, quisiera señalar lo pernicioso y perjudicial que resulta la figura del "rottweiler" oficialista de turno, ese fanático intransigente que en toda crítica percibe una conspiración orquestada y que parece más un personaje sacado de la película "La Vida de Brian" que un miembro de un movimiento político. Mientras se arrincona a quien con afán de mejora señala lo que no ve bien, se acaricia al rottweiler de forma cariñosa dándole así las gracias por los servicios (gruñidos) prestados.
Esos modos de hooliganismo, de proceder irracional, de sectarismo mesiánico son los que han causado la desgracia al movimiento nacional-sindicalista.
Un saludo a nuestro estilo.
6 Mayo 2008 | 03:29 PM