La Coctelera

EL BLOG DE NACHO TOLEDANO

Columnas, artículos y actividades de Nacho Toledano.

27 Abril 2008

DE VUELTA DE PREDAPPIO. MI OPINIÓN PARA UN DEBATE QUE SE REABRE.

Uno de los principales dramas a los que tenemos que enfrentarnos los falangistas -y no son pocos- es que no solemos ponernos de acuerdo. Nos cuesta muchísimo marchar al unísono y coordinar nuestros pasos políticos. A la larga, vamos a terminar pensando que esta falta de sintonía es enriquecedora en el debate. Pero, sea como sea, de nuevo nos alcanza el tempo político descoordinados. Como muchos de vosotros ya habréis averiguado, estoy hablando de Predappio. Porque, mientras unos marchan orgullosos hacia allá, otros llevamos varios lustros de vuelta de él. Absolutamente de vuelta de Predappio. Los falangistas. Ya se sabe. Siempre especialistas en la reapertura de debates ideológicos que creíamos superados, firmados y archivados. Una vez más, y como dirían los castizos, va a ser que no. Empecinados, una y otra vez, en repetir errores pasados. En sumergirnos, como si fuera una maldición, en ambientes políticos extraños a nuestra propia identidad.

Corrían los turbulentos años veinte y surgió, en Europa, el fenómeno fascista. Entonces se miraba hacia Roma, buscando nuevas soluciones a los antiguos problemas que aquejaban a las sociedades industrializadas. Y se pensaba que Mussolini había encontrado la fórmula política de superación del capitalismo y del marxismo: una tercera vía de validez universal. Al menos eso es lo que afirmaba el propio Régimen Fascista. La verdad es que había que ser muy inteligente -o tener una voluntad de hierro- para no dejarse impresionar. Desfiles de Camisas Negras mostrando el orgullo de la Patria Italiana. La mística de la violencia, la estaca y el ricino. Escuadras mecanizadas. Futurismo moderno en una Europa en decadencia. Estética y formas espectaculares que anunciaban la inminente caída de las democracias burguesas, al tiempo que lograban en las calles la derrota del bolchevismo. Estética fascista. Fuegos artificiales sobre la crisis europea.

Al final, sólo humo y un enorme fraude. Una gran mentira política que, entre otros, fue advertida y analizada por José Antonio casi al inicio de la epopeya falangista. A la luz de los lustros transcurridos, nos damos cuenta de que, al final, el Fascismo no era más que una GRAN ESTAFA. Fórmulas huecas que encubrían demasiados armazones ficticios sobre una sociedad débil de carácter pequeño burgués. El fascismo no era una solución. Era un simple y aparatoso parche cosido sobre la debilidad de una Italia burocratizada e hipócrita. Simple aparato externo muy pronto superado por la realidad de unas circunstancias políticas, sociales y económicas de asombrosa inconsistencia.

Los falangistas, en lo tocante a la certeza de un proceso revolucionario, solemos acudir a una prueba del algodón casi siempre infalible. Se trata de examinar atentamente sobre quiénes recae la titularidad de los medios de producción a través de la consumación de las fases transformadoras. Y como si se tratara de la cocina sucia del anuncio, y en lo relativo al Fascismo, nosotros ya realizamos esta prueba en fechas muy tempranas. Los resultados no sólo fueron evidentes, sino esclarecedores.

Lejos de constuir una alternativa al Capitalismo -y mucho menos lejos de desmontarlo- el Fascismo sirvió para preservarlo del peligro rojo. La gran mentira del Fascismo estriba, precisamente, en eso. En que mientras se hablaba de una Revolución Social basada en el concepto de una Italia proletaria y proletarizada, la verdad es que no se modificaron sustancialmente las viejas relaciones entre Capital y Trabajo. No pasaron a manos de los trabajadores los medios de producción. No se nacionalizó la Banca. No se desmontó el Capitalismo. Y esto fue nítidamente advertido por los primeros falangistas antes de nuestra Guerra Civil. La gran invención política del Fascismo estuvo en aquello del Estado Corporativo que, en la práctica, no sirvió más que para encarrilar adecuadamente las tensión trabajador-patrón dentro de un burocratismo inoperante. A la larga, la retórica arditi tan sólo sirvió para frenar la revolución bolchevique, en beneficio descarado de una alta burguesía industrial y financiera. Cáscaras vistosas sobre un fondo hueco. Y de esta simple premisa -la de una Revolución sin Revolución- se desprenden las siguientes derivaciones del Fascismo. Un Imperio sin Imperio. Una Potencia Industrial sin fuerza industrial. Una Sociedad Integrada sin integración. Un Estado sin Estado, finiquitado en 1.943 por el propio Gran Consejo Fascista a raíz de su falta de cohesión interna. Un enorme bluff histórico, en definitiva.

Para los falangistas, sin embargo, el Fascismo tiene un valor adicional. Porque, curiosamente, viene a simbolizar nuestra más atávica disyuntiva: nuestros más enraizados demonios familiares. Esos viejos demonios que nos llevan o a la búsqueda de soluciones revolucionarias y originales de convivencia o al culto inamovible a las cáscaras huecas y a la mera mimetización... a nuestro pasado más siniestro y oscuro. El falangismo superó el sarampión fascista en sus mismos años fundacionales... ¿por qué empeñarnos en volver a pasar la enfermedad?

Por cada respuesta afirmativa, se puede dar una respuesta negativa. Se alegan influencias doctrinales: mentira. El falangismo es revolucionario y el fascismo no. Se alegan cuestiones históricas: mentira... el fascismo no hizo nada por el nacionalsindicalismo, salvo apuntalar al Régimen del 18 de Julio y consolidar con su respaldo la tropelía de nuestra desaparición política, y ello a pesar de la esperanza que algunos de nuestros dirigentes tuvieron en una intervención italiana profalangista. Se alegan cuestiones prácticas actuales: mentira, porque las tesis políticas que triunfan ahora en Italia no pueden llamarse, de ningún modo, fascistas... Repetimos una y otra vez una serie de lugares comunes sin fundamento alguno. Al menos desde nuestra perspectiva.

Por eso, existen falangistas de vuelta de Predappio. Porque tenemos el convencimiento inconstestable de que Roma ya no nos aporta nada. Cáscara muerta y perpetuación de uno de los fraudes históricos que más nos han perjudicado. Formas vacías que no contribuyen, en absoluto, a la búsqueda de los nuevos espacios políticos que necesita el falangismo. Espacios políticos que, por descontado, no se encuentran en el entorno del fascismo. Un evidente error político.

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9 comentarios · Escribe aquí tu comentario

SantiagoLC

SantiagoLC dijo

Espectacular artículo, Nacho.
No puedo añadirte nada, solo leerlo muchas veces porque me parece espléndido

Un abrazo

27 Abril 2008 | 12:32 PM

Tiberio

Tiberio dijo

Bravo,Bravo y mil veces bravo, perdona por haber dudado en que no ibas a criticar esa postura de tu partido,,, eso es ser valiente y coherente con tu ideología, me quito el sombrero Camarada, espero decírtelo personalmente la próxima vez que nos veamos.. así se hace Falangismo diciendo las cosas claras y desmontando actuaciones equivocadas aunque sean de nuestros propios amigos, que solo hacen equivocar al personal y mandar a nuestro movimiento 50 años para atrás,,,,,Personalmente creo que hay gente que aunque se dicen Falangistas no han leído un libro de JA en su vida y por eso cometen esos errores, simplemente por incultura Falangista .... Bravo Nacho.

27 Abril 2008 | 03:40 PM

Salva

Salva dijo

En el presente solamente se alude a una cuestión económica: los falangistas no pueden ya mirar al fascismo italiano porque su proyecto económico fue un fracaso. Pero, en el resto de su conjunto doctrinal, ¿aún se podría salvar algo?

27 Abril 2008 | 09:02 PM

IGNACIO TOLEDANO MARTINEZ

IGNACIO TOLEDANO MARTINEZ dijo

SANTIAGO LC Y TIBERIO:

Muchísimas gracias y a ello.

SALVA:

Nuestra discrepancia frente al fascismo no se basa en el fracaso del proyecto económico mussoliniano. Además, y mientras no existió el ciclón de la II Guerra Mundial, Italia se fue defendiendo, más o menos, en sus avatares económicos. Desde luego, era un gigante con pies de barro (y eso en el caso de que alguna vez fuera un gigante).

Nuestra discrepancia está, precisamente, en la esencia de ese proyecto económico. Como bien sabes, el nacionalsindicalismo predica la desaparición de la economía capitalista, pasando la titularidad de los medios de producción a los trabajadores, por medio de su Sindicato. Predicamos la sindicalización de la economía nacional, así como la nacionalización de la Banca.

El Fascismo nunca pretendió eso. Se limitó a establecer mecanismos CORPORATIVOS dentro del sistema capitalista, sin afectar -en modo alguno- a la titularidad de los Medios de Producción. De esta forma, el capitalismo quedó fortalecido ya que, si bien actuaba dentro de ciertos patrones marcados por el Estado, quedaba a salvo de la contingencias revolucionarias bolcheviques. El Fascismo orientaba la tensión laboral dentro del sistema, evitando confrontaciones con los patronos y, a la postre, rebajando la influencia de la clase obrera en el conjunto del Estado (aunque, por supuesto, proclamaba todo lo contrario).

Esta cuestión esencial nos aleja definitivamente del fascismo como corpus doctrinal válido. Además, claro está, del ESTATALISMO que propugnaba con fuerza Mussolini. Esa fuerza omnipresente del Estado como base de todas las actuaciones laborales, sociales y políticas CHOCA frontalmente con la concepción política falangista, que tiende a la plena independencia de los entes sociales intermedios. A la postre, el fascismo se convirtió en un régimen excesivamente burocratizado. Pero este es otro asunto.

Estos dos puntos esenciales del fascismo chocan frontalmente con La Falange. José Antonio en 1.935 dió por superado el fascismo. Lo deshechó a raíz de un correcto desarrollo de la teoría nacionalsindicalista y en base a lo que te he contado antes. Incluso antes de 1.935..

Podríamos discutir las aportaciones políticas del fascismo. Sería un debate académico interesante.... ¿cuáles fueron sus aportaciones reales a la política europea? El problema al hablar de Fascismo Italiano es que tiene una realidad dual: dice superar el capitalismo pero lo conserva, dice ser una potencia militar pero ello no es más que una auténtica falacia, dice traer la limpieza a los poderes del Estado pero se convierte en un foso negro de corrupción...

La verdad es que el hecho fascista siempre debe analizarse a través de una doble lectura, y eso lo hace intelectualmente poco interesante.

UN FUERTE ABRAZO SALVA.

27 Abril 2008 | 10:08 PM

Salva

Salva dijo

ESTIMADO AMIGO:

Este comentario se acerca mucho a lo que defendía yo de la influencia directa y casi omnipresente de la tradición política católica (o española) en el falangismo de José Antonio: la economía atravesada por los sindicatos (además de las estructuras intermedias que menciono más abajo). Y es que era tradicionalmente el Gremio el que marcaba la pauta económica, aunque esto sea impreciso (trabajo en el campo, etc.) y habría que desarrollarlo porque el Sindicato está inserto en la industrialización social, que modifica las estructuras sociales (intermedias) radicalmente; el tradicionalismo (y los anarquistas españoles, destrozando máquinas, por ejemplo) siempre se opusieron a la implantación industrial porque acaso advertían las implicaciones sociales que ésta suponía: era el principio del fin de las estructuras sociales intermedias: la Familia, el Municipio, o el Sindicato que enraizaban en lo más profundo del ser español.

Y es que la vorágine capitalista sería el líquido corrosivo que desfiguraría estos quicios sociales; en efecto, ¿cómo un hombre iba a ser padre de familia y esposo si se pasaba doce horas en la fábrica, y a veces le relevaba su propia mujer en el trabajo? (hoy diríamos, “si la mujer ya no es madre y lo pueden ser dos hombres casados; además de que pretendemos vivir un presente eterno (fiesta continua: drogas, sexo, alquilar una “peli” en lugar de acercarse a la naturaleza, por ejemplo) donde se alargue lo más posible la juventud, apoyada por el genocidio abortista y la dificultad económica de adquirir casa, entre otros”).

¿Qué relaciones va a mantener con sus vecinos si no los ve ni conoce? (hoy diríamos, nos perdemos en la ciudad; los teléfonos, la televisión, Internet hace que estemos más cerca de alguien a miles de kilómetros que de tu vecino: es la vorágine industrial-capitalista cristalizada en la de mero consumo).

Estas instituciones eran características y propias de José Antonio por haber recogido el testigo de la tradición política española; sin embargo, los totalitarismos (o “ESTATALISMO”) eran herederos del hegelianismo: el espíritu absoluto enzarzado en las sucesivas fases dialécticas de la Historia culminaría definitivamente en el Estado (y esto era artificial, pues a diferencia de en España que las tradiciones consolidaron unas instituciones intermedias, en los totalitarismos era "todo para el Estado, nada fuera del Estado"). Y de esto no supo desprenderse como hubiera querido José Antonio, ni menos aún Ledesma, claramente estatalista.

¿La dimensión espiritual del hombre? Es otra forma de salvar el catolicismo, en tanto que a cada persona individual se la considera portadora de valores eternos.
¿Se puede eliminar aun en el plano ideológico la importancia del catolicismo en el falangismo? ¿no sería esto amputar a esta rica doctrina, si es bien entendida, un enriquecimiento y progreso intelectual?

Y por cierto, del nacionalsocialismo, ¿qué podríamos rescatar?

28 Abril 2008 | 01:13 PM

IGNACIO TOLEDANO MARTINEZ

IGNACIO TOLEDANO MARTINEZ dijo

Saludos Salva:

Lo expones perfectamente y, por supuesto, estoy de acuerdo. Una de las distinciones del falangismo respecto al fascismo italiano estaría en la concepción del Hombre como portador de valores eternos. este concepto, como ya hemos hablado tú y yo más de una vez, entronca de manera directa con las raíces cristianas de nuestro Movimiento.

Y, desde luego, la otra diferencia esencial estaría en el papel del Estado. En la concepción del estado como un todo TOTALITARIO en el fascismo, que choca frontalmente con la organización social propugnada por el falangismo. En nuestra doctrina, la Revolución se hace de ABAJO A ARRIBA, siendo el Estado el espacio de libertad donde se desarrollan los entes intermedios. En el Fascismo, ello no es así, ya que el Estado tiende a regular hasta los aspectos más ínfimos de la organización social.

Estas ideas entroncan con el cristianismo, desde luego... y en eso tengo que darte la razón sin mayores problemas.

Muy inquietante tu cuestión final sobre el nacionalsocialismo... ¿qué salvamos de él? ¿qué recuperamos como enseñanza de esa etapa siniestra? Cada vez me interesa menos el nazismo. Precisamente por su absoluta falta de ejemplaridad.

Un abrazo MUY GRANDE.

29 Abril 2008 | 09:11 PM

pedro-i

pedro-i dijo

Nacho, magnifico articulo y te esperamos en la proxima tertulia de Gallos con un tema que levantará ampollas "Modelo de partido"

29 Abril 2008 | 10:56 PM

IGNACIO TOLEDANO MARTINEZ

IGNACIO TOLEDANO MARTINEZ dijo

PEDRO-I:

Muy buena noticia. No pude ir a la última de la MILICIA porque estaba en Zamora. Claro que iré la próxima reunión. Un fuerte abrazo y gracias.

30 Abril 2008 | 02:51 AM

que dolor

que dolor dijo

Yo creo que teníais que hacer una monográfica sobre torresano en Italia, menuda uniformidad, pantalón blanco, aguilucho indeterminado en la camisa azul (del seu no creo que sea) menudo mamarracho , éste deja la bandera a la altura del betún cada vez que la despliega en uno de sus actos,,,,,, que pena

1 Mayo 2008 | 11:11 PM

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MADRID, España
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Ignacio Toledano Martínez es Abogado en ejercicio del Ilustre Colegio de Madrid. Tiene 48 años. Falangista. Escribe periódicamente en los Medios EXTRACONFIDENCIAL, DIARIO DE LA SIERRA y MEDITERRÁNEO DIGITAL.

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