LAS LECCIONES DE SANTIAGO CARRILLO (Abril 2.008).
Publicado en el Núm. 124/25 (ÉPOCA II) de "La Gaceta Escurialense".
No creo descubriros nada nuevo si os digo que Santiago Carrillo es un personaje siniestro. Uno de los personajes más siniestros de toda la fauna política ibérica que, de un modo u otro, puebla nuestra vieja piel de toro. Los pactos de borrón y cuenta nueva alcanzados durante la Transición española han permitido que, al día de hoy, este personaje pueda aparecer -de cara a nuestra opinión pública- como un ancianito venerable adalid de nuestras libertades democráticas. A mí, personalmente, este sujeto me da miedo. En otros países de nuestro entorno democrático, dotados de transiciones políticas menos consensuadas que la nuestra, Santiago Carrillo hubiera sido objeto de un ejemplarizante Juicio por su responsabilidad en un crimen en masa, y no de un homenaje o reconocimiento público a una trayectoria política de muy poca, o nula, legitimidad democrática. Cosas de nuestra Transición. Y es que, en España, unos se ocuparon en su momento de la ingrata tarea de llenar las fosas mientras que, pasados los años, otros se ocupan de reabrirlas.
En esto de la reapertura de las fosas, no sólo se actúa de forma física. De forma físicamente selectiva. Sería hasta graciosa -si no fuera por lo triste y asquerosa que es- la historia tan reciente de las fosas encontradas en Alcalá de Henares, las cuales han tenido la mala suerte de pertenecer al Bando equivocado. Numerosas Asociaciones, con cada vez más escasos resultados, persiguen todo el año el miserable filón de alguna fosa con muertos de la Guerra Civil. Pues bien. Mira por dónde y por casualidad en unas obras, se ha encontrado una en Alcalá de Henares. Y muy grande ya que, en consonancia con los estudios iniciales del macabro hallazgo, podría contener más de un centenar largo de víctimas. Sin embargo, estas Asociaciones de la reconciliación entre españoles ya han anunciado públicamente su desentendimiento del asunto puesto que -y son palabras casi textuales citando de memoria- no corresponden a caídos republicanos. Un verdadero ejemplo de visión histórica y de grandeza de alma... ¿os imagináis lo que hubiera pasado -ríos y ríos de tinta e intervenciones públicas- si la fosa hubiera estado geográficamente más al Norte?
Decía que, en esto de la reapertura de las fosas, no sólo se obra físicamente con el pico y la pala. También existen verdaderos profesionales del invento desde la trinchera intelectual. En esta línea, nuestro genocida favorito -el de Paracuellos- ha presentado recientemente el libro “Dolores Ibarruri. Pasionaria. Una fuerza de la naturaleza”. Lo gracioso no es sólo el título, sino lo manifestado por nuestro amigo en su presentación. Según el viejo pacifista Santiago Carrillo, Pasionaria estaría muy orgullosa del Gobierno de Zapatero. Y se queda tan pancho este viejo maestro de la desmemoria colectiva. Porque nosotros, al menos, si recordamos bien quién era la prota de la peli. Dolores Ibarruri, la vieja stalinista que renegó de cualquier forma de democracia occidental y que propugnó, desde siempre, una salida violenta: primero al callejón sin salida provocado por el caos de la Segunda República y, después, al Régimen de Franco. Un personaje público caracterizado por la violencia y por la constante justificación de las actuaciones violentas. Versada en la exaltación del muy democrático stalinismo y en la de los demás usos y costumbres soviéticas. Nadie, por supuesto, que cualquier ciudadano honrado quisiera tener como vecina.
Dice Carrillo que este libro llega en un momento perfecto porque en estos días la liberación de la mujer por la que ella luchó cobra sentido con la formación de un Gobierno con mayoría de mujeres y en concreto con la llegada de una mujer al Ministerio de Defensa -Carme Chacón-, donde el machismo siempre ha estado presente en el ejército. Muy fuerte, como se dice ahora. Porque uno piensa dónde hubiera mandado Pasionaria a la Ministra de Defensa o al propio Presidente, y no puede menos que echarse a temblar. A mí me queda la duda, siempre que tengo la mala suerte de escuchar a nuestro amigo Santiago Carrillo si, de verdad, cree en las cosas que dice. O si, por el contrario, ha desarrollado con la edad alguna suerte de pensamiento automático que le dicta los discursos dentro de los parámetros de lo políticamente correcto.
La verdad es que, en esta Historia de España a medias que nos cuentan, existen unos grandes olvidados... que son los Muertos Españoles. Con mayúsculas y sin más adjetivos. Los muertos rojos, azules, negros o blancos que regaron con su sangre los campos de España. Esos Muertos sobre los que, de esta forma verdaderamente asquerosa y reiterada, se sigue escupiendo con desprecio y rencor. Porque somos ya muchos españoles los que creemos que no murieron por una España chata y mentirosa, que vuelve a reabrir las heridas después de tanto y tanto tiempo. Estos Muertos que, víctimas del fracaso de un proyecto político de convivencia, nos siguen recordando -siempre ya ejemplares y honorables- a lo que podemos llegar si no nos sentamos en torno al amor de la lumbre y debatimos tranquilamente nuestros grandes problemas. Porque estos Muertos no son víctimas de azules o rojos. Ni tan siquiera del pobre Carrillo. Fueron -son- víctimas del odio entre españoles, y por eso merecen infinito respeto. Y mientras sigamos haciendo banderías con sus despojos ejemplares, estaremos volviendo -cada día un poco más- a apretar el mismo gatillo que los asesinó.


Ignacio Toledano Martínez es Abogado en ejercicio del Ilustre Colegio de Madrid. Tiene 48 años. Falangista. Escribe periódicamente en los Medios EXTRACONFIDENCIAL, DIARIO DE LA SIERRA y MEDITERRÁNEO DIGITAL.
Salva dijo
La verdad que lo de Santiago Carrillo no tiene nombre; ya se le veía de qué madera estaba hecho cuando con otros organizó el levantamiento (contra la República) del 34. Luego sus actos en la nuestra guerra entre hermanos que todos más o menos tenemos en mente; seguidamente su estancia activa en la Rusia stalinista. Después, símbolo de nuestra "democracia" y, ahora, perteneciente a esa "izquierda indefinida" que no sabe muy bien lo que quiere tras los fracasos definitivos del terror comunista, pero que encuentran, junto con los separatistas, cobertura política cobijados en el ala infame de rodríguez (el genuflexo) zapatero. Así nos va. Nos vamos conociendo.
PD: Por cierto, Nacho, te contesté el otro día en ese pequeño debate que tuvimos en una de estas entradas, no sé si te acordarás.
Saludos cordiales.
25 Abril 2008 | 08:48 PM