OTRA INVESTIDURA MÁS (Abril 2.008).
Publicado en el Núm. 120 (ÉPOCA II) de "La Gaceta Escurialense".
Ayer me comentaba un amigo lo mayores que nos estábamos haciendo. Vino a cuento, porque me lo dijo mientras estábamos ojeando el debate de Investidura de Zapatero como Presidente del Gobierno. Vino a cuento porque, tal y como mi amigo me dijo, llevábamos ya muchas investiduras a nuestras espaldas. Muchas investiduras, pero muy pocos cambios de fondo en nuestra Patria. Pasan los Partidos. Pasan los Presidentes. Pero siempre se quedan la injusticia social, los asesinos nacionalistas y los Bancos. Y no necesariamente por este orden, por supuesto.
Lo peor de España ha salido a relucir en el debate de investidura de Zapatero. Los falangistas estamos propugnando un gran dialógo social -un Pacto de Estado, como se dice ahora- referente a los puntos esenciales que, de solución indispensable, requieran un mínimo consenso entre las fuerzas políticas. Fijaros como todos los intervinientes en la maratoniana sesión parlamentaria hablaron de pacto y consenso. En esto de los acuerdos políticos no puedo dejar de pensar en los platillos volantes. Todo el mundo habla de ellos, pero nadie los ha visto. Lo mismo ocurre, por cierto, con el talante zetapero: su verdadera naturaleza no es otra que el considerar bueno y dialogante a todo aquel que traga con las posiciones oficialistas acerca del asunto en cuestión. En otro caso -en el de no estar de acuerdo con la posición del Gobierno- eres malo e intolerante. Y eso porque el Gobierno siempre negocia y siempre está dispuesto a hacerlo, y porque los disconformes son los enemigos de la paz social. Y que conste que muchos de nosotros acogimos el famoso talante con alegría. Hasta llegamos a creer en que era cierto.
Sin embargo, los hechos nos demuestran que el concepto que, de la Democracia, tiene el Poder no es otro que el de la facultad de poder imponer -por obra y gracia de la mitad más uno- una concreta y determinada concepción de la vida social y política. La mayoría y el derecho a imponer de los que la ostentan. Dictadura Democrática, lo llamaban a eso los ideológos de la vieja derecha extremista. Sea lo que sea, y visto lo visto, estamos más lejos que nunca de un proyecto de base amplia: consensuado entre las fuerzas políticas mayoritarias. No hay más que ver lo ocurrido en el debate parlamentario de ayer...
Recordad que, en un momento del debate, Zapatero le dice a Rajoy cuáles son sus credenciales, dejando muy claro que su Gobierno impondrá su propia visión política y social sobre cualquier otra posible. Porque sus credenciales no son otras que las del voto de once millones de españoles... ¿y los demás qué hacemos? Al parecer, esos once millones de votos le otorgan a Zapatero el derecho a no escuchar, y a no tener en cuenta -absolutamente para nada- a los otros millones de votantes españoles que no le han otorgado su confianza. La mitad más uno aplasta a la mitad menos uno. Pura Democracia versión oficialista. Más Pacto de Tinell para todos.
Nos encontramos otra vez ante un Gobierno de España que buscará su apoyo en las filas de los enemigos de la idea de España. Esto es lo peor del gran fraude de Zapatero a los españoles: su apoyo incuestionable en las fuerzas particularistas que se oponen a la cohesión nacional. El pastor pactando con el lobo en la mejor manera de ir comiéndose las ovejas poquito a poco. La gran mentira de luchar por la solidaridad entre los españoles. Otra vez peneuves, ezquerras y demás ralea, arañando sus chatos trocitos de pastel a cambio de votos en el Congreso. España a cambio de cuatro años más de estabilidad parlamentaria. La gobernabilidad de España depende, hoy más que nunca, de la voluntad de los nacionalistas. De sus irreductibles enemigos.
Otra investidura más, pero con un cierto olorcete a propaganda tanto desde arriba -Zapatero y su proyecto rojirosado- como desde abajo. Me refiero, lógicamente, a Rajoy. Ese Rajoy que, para su desgracia, ha comenzado a enfrentarse con la cada vez más fuerte discrepancia interna dentro del Partido Popular. La verdad que esa incógnita es mucho más apasionante que la segura investidura de Zapatero. Saber si el Partido Popular será capaz de afrontar con energía el reto de la necesaria -al menos para un sector muy amplío de españoles- sucesión de Mariano Rajoy. Enigmas modernos dignos del más puro estilo parasicológico de Iker Jiménez y Carmen Potter... ¿por qué se empeña el principal Partido de la Oposición en mantener en sus cargos a una Dirección que, al día de hoy, tan sólo les ha llevado de derrota en derrota? ¿para cuándo una renovación interna?
La verdad es que prefiero aplicarme el cuento y no meterme en camisa de once varas. Sobre todo porque, y a pesar de que hablo y hablo mucho sobre los demás, en la más pura tradición del cotilleo político español, nosotros también estamos necesitando una auténtica regeneración de nuestra oferta política. Somos muchos los falangistas que creemos que es necesaria un reformulación de posiciones antes de Fin de Año, a los efectos de ir preparando adecuadamente las Elecciones Municipales del 2.011. Que los falangistas no podemos continuar así es un secreto a voces, como lo son también los intentos que, desde distintos ámbitos de las múltiples familias existentes en nuestra Casa, se están llevando a cabo en esta necesaria renovación de cargos y propuestas.
Y mientras tanto, Zapatero Presidente e inicio de legislatura. Allá vamos y que Dios reparta suerte.

Ignacio Toledano Martínez es Abogado en ejercicio del Ilustre Colegio de Madrid. Tiene 48 años. Falangista. Escribe semanalmente en "La Gaceta Escurialense" su Columna "ANCHA ES CASTILLA". Además, escribe las Columnas "DE PENOL A PENOL" en MINUTO DIGITAL y "EL ATRIL" en "DIARIO DE LA SIERRA"http://www.lacoctelera.com.