La Coctelera

EL BLOG DE NACHO TOLEDANO

Columnas, artículos y actividades de Nacho Toledano.

29 Marzo 2008

MOVIMIENTOS HACIA UNA IZQUIERDA NACIONAL (Marzo 2.008).

Publicado en el Núm. 118 (ÉPOCA II) de "La Gaceta Escurialense".

Si bien la traída y llevada polarización de nuestra vida política está suponiendo el paulatino descalabro de las posiciones terceristas de nuestro mapa político, existen acontencimientos -pequeños rayos de luz dentro del páramo- que nos indican una cierta pujanza de las opciones notoriamente alternativas. En San Lorenzo de El Escorial, por ejemplo, la UPD de Rosa Díez ha sido la tercera fuerza política más votada. Este hecho introduce un factor de sorpresa en nuestro demasiado estabilizado espectro electoral, siempre y cuando encontráramos dos factores concurrentes en este dato político-arimético: que estos resultados pudieran extrapolarse a unos comicios municipales y que, a la larga y como es de preveer, la UPD vaya a presentar candidaturas en las próximas Elecciones Municipales de 2.011. De todas formas, un dato a tener muy en cuenta para intentar, una vez más, terminar con el actual equilibrio de fuerzas existente en nuestro Municipio.

Pero dejando al margen este dato de interesante trascendencia en nuestros Pueblos, el escaño de Rosa Díez nos hace concebir ciertas esperanzas a los que, desde una opción u otra de las existentes en el horizonte español, estamos peleando por una renovación democrática. Por un cambio de prioridades políticas, sociales y económicas. Y es que, si analizamos las actuales tendencias imperantes dentro de las izquierdas españolas, el panorama no puede ser más desolador. Con el triunfo de Zapatero en las pasadas elecciones, es muy difícil vislumbrar ningún tipo de reforma sustancial dentro del socialismo español. A juicio de los falangistas, el actual PSOE -el liderado por nuestro Presidente- hace gala de una rancia y atrasada visión histórica de España. Ha debido escorarse a la extrema izquierda a los efectos de arañar votos a ese sector tan peculiar de nuestra vida política y, por esta misma razón y por alguna otra, resulta superficial en lo ideológico, amén de tributario de los nacionalismos en su apuesta estratégica.

La victoria del bueno de ZP nos acerca a los reventadores profesionales de manifestaciones, a los violentos que intentan silenciar por la fuerza -tanto en las calles como en las aulas universitarias- a los que no siguen sus pautas ideológicas, a los que entienden la Historia de España como un ejercicio cotidiano de sectarismo y cutre ignorancia y a los que, por las buenas o por las malas, pretenden la ruptura de nuestro proyecto de convivencia nacional. En estos sectores es en los que se ha tenido que apoyar el PSOE para lograr su reciente triunfo electoral.

Sin embargo, la irrupción de Rosa Díez supone una fuerte apuesta por la defensa de la unidad nacional, así como un constante rechazo a la presión nacionalista. Y ello desde posiciones sociales de naturaleza progresista (perdonadme que use esa palabreja absolutamente inexacta). El escaño de Rosa Díez nos ofrece una esperanza de renovación dentro del discurso ideológico de las izquierdas españolas. Y es que estamos a la expectativa de hacia dónde encaminará sus siguientes pasos UPD. Puede apostar por un decidido carácter transversal -otro concepto muy de moda en los tiempos que corren- o puede convertirse en un verdadero y sólido referente para los descontentos con el socialismo de propaganda de Zapatero. Existe un sector dentro de las izquierdas españolas que, de un modo más o menos rápido, está desenganchándose y desencantándose del actual proyecto oficialista del PSOE. Es en ese sector político donde podría encontrar su base electoral la UPD.

Se dice que en Madrid los votos de UPD no vinieron del PP. Se dice que han llegado desde el mismo PSOE o desde el descalabro experimentado por Izquierda Unida. Más allá del simple -y anecdótico- dato coyuntural, podríamos encontrarnos ante el hecho del renacimiento de una incipiente izquierda nacional dentro de nuestro espectro político. El nacimiento de una sólida izquierda nacional es una de las asignaturas pendientes en España desde tiempo inmemorial. Baste recordar aquí las exhortaciones realizadas a Manuel Azaña por José Antonio en 1.936, justo después del triunfo del Frente Popular en las trágicas Elecciones de Febrero. Decía José Antonio a Manuel Azaña que era el momento de encabezar un movimiento revolucionario genuinamente español... de encarrilar adecuadamente los afanes transformadores de los sectores políticos que le habían llevado a la Presidencia de la República. Pero Azaña no pudo apoyarse en el PSOE para llevar a cabo esa tarea. Una vez más, el mayoritario PSOE no supo estar a la altura de las circunstancias. No triunfó su ala nacional y pacifista. Triunfaron los sectores prosoviéticos del Partido que contribuyeron, en aquella primavera trágica, a echar leña al fuego de la guerra civil. Y es que los socialistas españoles siempre han despertado grandes expectativas con sus triunfos electorales para, posteriormente y de forma más o menos estruendosa, terminar en tremendos desengaños.

Hoy de nuevo el PSOE vuelve a pivotar su proyecto sobre la base de los nacionalismos disgregadores de la idea nacional. Apoyo en estos sectores en claro detrimento de la cohesión, de la solidaridad entre las distintas zonas de España, de la igualdad entre los ciudadanos de un sitio u otro y de, en definitiva, de cualquier idea que viniera a fortalecer nuestra amenzada unidad nacional. La UPD viene a oponerse a los nacionalismos excluyentes que padecemos desde una perspectiva profundamente renovadora y social. Un fenómeno que, desde este momento, merece la pena de observarse. Y ello con absoluta simpatía.

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8 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Salva

Salva dijo

Entonces la cuestión es elaborar una estructura política que sirva de bisagra entre los descontentos de UPD y FE, ¿no?
¿Se supone, pues, que las propuestas de FE/la falange y UPD son cercanas? ¿tal vez se trata de un proyecto nacional antiseparatiata y en lo social de izquierdas?
No son en absoluto preguntas retóricas, garcias por adelantado.

7 Abril 2008 | 02:45 PM

IGNACIO TOLEDANO MARTINEZ

IGNACIO TOLEDANO MARTINEZ dijo

SALVA:

Evidentemente, existen muchos puntos de contacto entre las posiciones falangistas y la UPD. Básicamente, y por enumerarte algunas, el rechazo -que ya apuntas tú- a las concepciones nacionalistas disgregadoras, el fortalecimiento de mecanismos de democracia directa y participativa (con la consiguiente reforma de la Ley Electoral), el rechazo al monopolio de los grandes partidos en lo tocante a la actuación política, el establecimiento de políticas sociales avanzadas etc etc...

Sin embargo, existen muchas diferencias también. Diferencias, básicamente, de principio. Los falangistas propugnamos una transformación social basada en la nacionalización de la Banca y en la adquisición de los medios de producción por parte de los trabajadores a través de sus correspondientes Sindicatos. Queremos una transformación revolucionaria de las estructuras sociales. Lógicamente, la UPD no está propugnando este tipo de cambios sociales, siendo adelantada por nosotros ampliamente a la izquierda.

Sin embargo, lo que mi Columna quiere dejar entreveer es que, pese a estas diferencias sustanciales, existen muchísimas coincidencias políticas entre ambas concepciones políticas. Tantas que, a medio plazo, UPD podría ser el núcleo central de pactos municipales -"PUEBLO A PUEBLO"- que agrupara a todas las fuerzas independientes -alejadas de los grandes partidos- que pueblan nuestra geografía. En concreto, en San Lorenzo de El Escorial, la UPD podría ser la locomotora que tira de todas las demás fuerzas opositoras. El aglutinante que necesitamos para presentar un frente común frente al PP.

A nivel nacional, nos gusta la UPD porque recoge esa sentimiento de la izquierda "sólida" y no sectaria con la que siempre nos hemos entendido bien. Una izquierda con fuerte sentido de la unidad nacional entendido como solidaridad entre todos sus ciudadanos: exactamente igual que creemos los falangistas. La izquierda de Prieto frente a la izquierda de Largo Caballero. La izquierda cenetista frente a la izquierda prosoviética.

8 Abril 2008 | 02:55 PM

Salva

Salva dijo

La solidaridad entre partidos entonces como medio para alcanzar otros fines distintos a los que une esa solidaridad; otros fines en principio determinados (me parece una estrategia plausible); digo en principio, porque en las bases que se han enumerado no consta siquiera una mención al catolicismo; sin embargo el fundador de La Falange era profundamente católico (no así el de las J.O.N.S., aunque aquí hablamos en principio de FE/La falange, pero esto es confuso, pues un su intervención anterior vd. habla de “las posiciones falangistas”, no sé si intencionadamente para reunir a todos los grupos ideológicos en que aparece la palabra "falange").

¿Se puede defender la nación (mejor sería decir la patria) española en un discurso que no integre de alguna manera al catolicismo? Como vd. bien conoce, Gustavo Bueno entre otros sostienen (me parece imposible sostener lo contrario) que España se ha hecho como voluntad totalizadora de ciertos pueblos unidos por el catolicismo.
Siendo esto así, ¿por qué seguir llamándose ‘falangistas’?, ¿por qué no, por ejemplo, ‘jonsistas’? pues se adaptaría mejor a la realidad.

Esta confusión, ya en los nombres, hace difícil una aclaración de ideario a quien, ajeno, se intente introducir en él.

9 Abril 2008 | 04:14 PM

IGNACIO TOLEDANO MARTINEZ

IGNACIO TOLEDANO MARTINEZ dijo

Estimado Salva:

El problema de lo que, acertadamente, llamas "solidaridad entre los partidos" se SIMPLIFICA -en grado sumo- cuando tratamos de política municipal. Lejos de los grandes objetivos ideológicos, los distintos partidos políticos pueden llegar a entenderse fácilmente en lo tocante a un proyecto común -finalidades sociales y políticas- para su respectivo Municipio. Es en este marco donde concibo no sólo acuerdos con la UPD, sino con todas aquellas formaciones políticas que consigan agruparse en torno a una serie -más o menos amplia- de objetivos locales concretos.

Mi alusión a las "posiciones falangistas" es correctamente interpretada por tí. La escribo así porque no me cierro -ni La Falange tampoco- a cualquier línea de actuación conjunta con ningún Partido falangista. Por otra parte, y pongo como ejemplo a nuestros Camaradas de Falange Auténtica, ya se ha analizado de forma precisa el fenómeno Rosa Díez desde una perspectiva falangista, realizándose reflexiones no muy alejadas de las que expongo.

Respecto al otro asunto que planteas -el del catolicismo como concepto unido a la idea de España- resulta evidente la intervención católica en la formación de nuestra idea nacional, al menos como factor histórico de cohesión. Los falangistas reconocemos esta intervención católica desde una perspectiva eminentemente HISTÓRICA de presencia innegable.

Lo que ya no compartimos es, por ejemplo, la idea de un Estado Confesional o, pongo por caso, proclamar la exigencia absoluta de ser católico para poder ser buen falangista o "buen español". Al día de hoy, la militancia falangista está integrada por personas de muy distinta respuesta al fenómeno religioso: integrada por personas de muy diversa sensibilidad religiosa.

La Falange es Y FUE un movimiento abierto en lo religioso. Es durante el Franquismo cuando, por los azares y avatares del nacional-catolicismo, se producirá una antinatural identificación entre falangistas y catolicismo conservador. Ni los católicos conservadores son falangistas ni los falangistas católicos conservadores.

LOS GALLOS DE MARZO, en su Blog, han matenido una interesantísima discusión a este respecto que, seguro, te apetecerá leer si te interesa el tema. La discusión se suscita ante el carácter HUMANISTA del falangismo, y su posible conexión con los valores religiosos católicos. Puedes entrar en ese Blog si entras en el Blog de La Falange de la Sierra (lo tengo entre mis enlaces) y luego, en este Blog, "pinchas" en el enlace de GALLOS DE MARZO. Debate muy completo y lleno de referencias doctrinales.

Actualmente, y como información, te comento que existen escritores y ensayistas falangistas que se han aproximado al fenómeno del CATOLICISMO SOCIAL, estudisando y revisando a los autores obreros católicos (por ejemplo, a Guillermo Rovirosa).

Personalmente, yo pienso que no es necesario ser católico para ser falangista. La Falange garantiza el acomodo dentro de sus filas de cualquier postura personal religiosa o ética que, de una forma u otra, permita pensar en falangista. El problema no es el ser -o no- religioso para ser falangista. El problema estaría en determinar qué religiones, o éticas personales, permiten serlo.

9 Abril 2008 | 05:22 PM

Salva

Salva dijo

Porque el falangismo integre la idea de catolicismo (sin la cual no se entiende España, sencillamente) no se concluye de ello la confesionalidad del Estado. Lo que sí propongo es que el pensamiento de José Antonio no se entiende sin el catolicismo. Esta cuestión es larga de debatir, así que intentaré hacer un esquema rápido para defender esta tesis, pero antes ofrezco material para entender los parámetros en los que me muevo: consultar textos de www.laespadadelcid.wordpress.com, el opúsculo de Gustavo Bueno “¿Qué es la ciencia?” (para no leer toda la obra, aunque hay que hacerlo alguna vez), y este vídeo de debate en la facultad de filosofía sobre la vigencia del marxismo y del catolicismo civil: http://lacavernadefilosofia.wordpress.com/2007/12/26/iii-video-de...).

Pues bien, el eje central de la tradición cristológica es la surgida para la metabolización filosófica de la conjugación del espíritu con el cuerpo (que es el mito del Evangelio de San Juan “el Verbo se hizo Carne”), y que hunde sus raíces en el De Anima aristotélico (idea de conocimiento como de origen trófico seguida hoy magistralmente por (el materialista) Gustavo Bueno, el conocimiento como algo que se construye, que se va haciendo en el mundo con las cosas y no como algo que existe dado en un éter platónico, esta es la tradición platónico-kantiana-hegeliana-totalitaria; (explicar esto sería desarrollar la antropología filosófica)). Pues bien, las únicas estructuras proporcionales (en sentido de proporción como medida y como proporcionar algo, dar algo) al cuerpo que se desprenden de los estudios cristológicos católicos son las de Municipio (o Vecindad), Gremio (o Sindicato) y Familia, base del pensamiento joseantoniano (que por supuesto sabía esto), la única confesión que puede llegar a esto es y puede ser la católica; conque estas estructuras en el pensamiento falangista no son desde luego neutrales ni gratuitas, y ser indiferente en el plano de las religiones creo que es desconocimiento (“Con todo, el compromiso falangista es aconfesional y no puede exigir en el dominio de las creencias personales otra cosa que el reconocimiento de la dimensión espiritual”, que se dice en el artículo recomendado en el comentario anterior).

Además de que el catolicismo (y luego con él la Falange) entiende sobre la estructura triposicional anterior toda su idea de Comunidad, también incorpora una idea de integración inacabable de terceros (esta es la idea de Imperio; como se ve, las grandes ideas no son ni mucho menos gratuitas); en el pensamiento de una lucha “por el bien posible”, en contraste con los totalitarismos hegelianos, que intentaron establecer una definitiva superación de la Historia (y de ahí su error, fue el gran error de Feuerbach, luego del marxismo… y hoy se hace desde el mercado pletórico y desde la progresía absoluta), el catolicismo, como digo, lucha “por el bien posible” y esto por el dogma del pecado original; esto es a mi juicio lo que en la corta vida de José Antonio éste no pudo terminar de encajar como hubiera deseado, pues dependía de los fascismos totalitarios-hegelianos de moda en la época.

No se puede ser neutral ante las grandes tradiciones filosóficas de las que depende (en muchas cosas directamente) el falangismo; o lo que es peor, ser indiferente.

Para entender a José Antonio Primo de Rivera hay que partir de que sólo pudo haber sido español.

9 Abril 2008 | 08:40 PM

Salva

Salva dijo

Los debates que he mencionado en el comentario anterior son:

http://lacavernadefilosofia.wordpress.com/2007/12/26/i-video-deba... (re-lectura del marxismo)

http://lacavernadefilosofia.wordpress.com/2007/12/26/ii-video-deb... (catolicismo civil, línea de Gustavo Bueno)

http://lacavernadefilosofia.wordpress.com/2007/12/26/iii-video-de... (y tres, cierre del debate).

9 Abril 2008 | 08:46 PM

IGNACIO TOLEDANO MARTINEZ

IGNACIO TOLEDANO MARTINEZ dijo

SALVA:

En primer lugar, agradecerte esta FUNDAMENTADÍSIMA entrada. Desde luego, es un auténtico placer tener lectores como tú y suscitar debates como este. Eso por delante.

Lo malo es que me falta muchísima de la formación filosófica que tienes tú. El debate, por tanto, perderá brillantez por mi absoluta -y radical- ignorancia. Por eso, te pido disculpas de antemano.

Yo creo que La Falange es hija de su tiempo. Es hija de las distintas y varíadas influencias culturales (filosóficas, si lo prefieres) que concurrían en sus fundadores. Y por esta razón, de manera evidente, el catolicismo está presente en la formulación doctrinal inicial falangista. Desde luego, ello es así en la concepción del Hombre como "portador de valores eternos". La Integridad, la Libertad y la Dignidad son valores esencialmente católicos, incorporados al pensamiento europeo a través del influjo irresistible del pensamiento universal católico.

Partiendo de aquí, tengo que darte la razón. En el sentido de aceptar que el catolicismo haya influído de forma decisiva en la Falange.

Sin embargo, y ya te hablo desde concepciones "político-prácticas", el catolicismo no es un elemento presente en nuestra lucha política diaria. Y entiendo por "presente" no la esencial influencia que acabas de exponer tan brllantemente -ese factor forma parte esencial de nuestras tesis doctrinales- sino la mayor o menos relevancia que la Religión tiene en nuestras campañas y actuaciones. Es en este sentido en el que el catolicismo queda subsumido -o asumido- por un conjunto de ideas de naturaleza muy distinta. Y es en este sentido en el que LOS GALOS DE MARZO hablan de una "posición neutra" frente al hecho religioso.

Lo que ocurre es que, tanto dentro de nuestro Partido como en el resto de Partidos falangistas, se ha producido una irrupción no traumática de militancia no católica. Y ello durante los últimos cuarenta años. Y si bien este sector militante -cuyo porcentaje desconozco al no ser esta una cuestión de "uso diario" dentro de La Falange- no ha ejercitado nunca una posición anticatólica (no podría, metafísicamente, por las razones expuestas), lo cierto es que ha demostrado que se puede ser falangista sin ser, en modo alguno, religioso. Un ejemplo claro pueden ser nuestras camapañas y nuestra posición sobre el aborto. Es claramente coincidente con las posturas católicas al respecto y, sin embargo, existen falangistas indiferentes en materia de relgión que, sin embargo, pelean ardorosamente frente a este crimen abyecto.

Sin embargo, una cosa que no debemos confundir es la ausencia de fe católica con la negación de la trascendencia espiritual del Hombre. Nosotros admitimos sin problemas que se puede creer firmemente en esta trascendencia espiritual sin ser católico. Lo que no se puede es ser falangista sin creer en esa dimensión espiritual de la persona. Lo que ocurre es que La Falange tiende a recoger todas las fuerzas de la Nación. Sin exclusiones y para su incorporación a la lucha de la construcción de una nueva Patria. En esta tarea caben tanto los católicos como los que no lo son (con independencia del origen filosófico que nuestras ideas puedan tener).

Y es que el falangismo es tan abierto y tan dinámico que es capaz de ilusionar a personas de muy diversa formación y procedencia.

MUCHAS GRACIAS SALVA. Tardaré en contestarte -si lo haces- porque salgo fuera de Madrid por trabajo. Desde luego que escucharé atentamente tus enlaces. INTERESANTÍSIMOS.

10 Abril 2008 | 08:13 AM

Salva

Salva dijo

Gracias Nacho, pero seguro que tú tienes más formación que yo, aunque sólo sea por la experiencia que dan los años.

Yo planteaba el origen del pensamiento falangista como una adaptación (o reconstrucción) del pensamiento político católico tradicional; y que son las ideas de Familia, Municipio y Sindicato (las únicas estructuras sociales proporcionales al cuerpo, que incorpora el catolicismo de siempre), las que sustentan la base del falangismo, además de la idea de Imperio (que es la inacabable incorporación de terceros del catolicismo), y que esto es calcado, que quede claro, del pensamiento católico tradicional; no sólo que "el catolicismo haya influído de forma decisiva en la Falange".

Lo que sí es cierto es que el fundador, en su corta vida, dependió a su vez de las doctrinas totalitarias de moda en su época, y esto le hizo no poder terminar de encajar en su obra sus dos grandes corrientes ideológicas, en realidad incompatibles.

PD: ¿Viste ya los debates que te proporcioné en una intervención anterior?
¿Qué opinión te merecen?

19 Abril 2008 | 11:09 AM

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SAN LORENZO DE EL ESCORIAL, España
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Ignacio Toledano Martínez es Abogado en ejercicio del Ilustre Colegio de Madrid. Tiene 46 años. Falangista. Escribe semanalmente en "La Gaceta Escurialense" su Columna "ANCHA ES CASTILLA". Además, escribe las Columnas "DE PENOL A PENOL" en MINUTO DIGITAL y "EL ATRIL" en "DIARIO DE LA SIERRA".

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