EL PRESIDENTE Y LA BANDA (Febrero 2.008).

Publicado en el Núm. 114 (ÉPOCA II) de "La Gaceta Escurialense".
Algunos españoles tienen miedo de un reinicio de la negociación con ETA si el Partido Socialista vuelve a ganar las Elecciones. Y que conste que yo, como falangista, no me niego a la celebración de conversaciones con representantes de la banda terrorista, si bien a los solos efectos de acordar la forma y condiciones de su pleno abandono de la lucha armada. Es decir, y en otras palabras, de la forma en que esta gente va a rendirse. De la mejor manera para ello. A nuestro juicio, esa es la única negociación admisible dentro de un Estado de Derecho. La única y -por lo que se ve y se ha estado viendo los últimos meses- la que no eligió, en su momento, el Gobierno de Zapatero. Durante unos meses, el Gobierno de la Nación había elegido una vía rápida de paz a cualquier precio. Una paz que, en el futuro y mientras tengamos memoria, estará perseguida por la imagen de un De Juana triunfante, como icono indiscutible de un reverdecimiento del nacionalismo terrorista vasco. Ese mismo nacionalismo que ha motivado el tirón de orejas del Tribunal Supremo al Gobierno, por su manera de plantear -a todas luces defectuosa- la nueva ilegalización de la formación ANV de forma preelectoralmente apresurada y chapucera.
Los falangistas -como muchos de los compatriotas- creemos que la actual fiebre ilegalizadora ostentada por el Gobierno obedece más a un súbito oportunismo electoral que a la existencia de pruebas sobrevenidas y fehacientes, tal y como indican -sin sonrojo alguno- algunos responsables socialistas. Más que nada porque decir -a estas alturas de la cuestión- que se han reunido ahora pruebas evidentes de la conexión entre ANV y los asesinos aberztales no es más que una burla al pueblo español. Hemos dejado de creerles. Al menos en este importantísimo punto.
Y es que, en la entrevista concedida por Zapatero a Iñaqui Gabilondo, nuestro todavía Presidente aseguraba que no hay ninguna expectativa de abrir un diálogo con ETA. Y creo recordar que dijo NUNCA. Cuando nuestro todavía Presidente dice NUNCA, hay mucha gente que cree -creemos- que dice depende. Porque, y tal y como nos informa Minuto Digital, en el mes de Enero de 2.008 un 65,3% de los ciudadanos encuestados por la Empresa Sigma Dos expresó su seguridad de que Rodríguez Zapatero volverá a intentar el diálogo con ETA si gana las próximas Elecciones. Al parecer, ahora este porcentaje asciende hasta casi un 70% -exactamente a un 69,7%, casi cinco puntos más-, según una encuesta publicada por el Diario El Mundo. Si estos porcentajes son correctos -cosa que ya sabéis que es harto complicado en el sorprendente mundo de las encuestas- resultaría que ni, tan siquiera, muchos de sus votantes creen a nuestro todavía Presidente en esta trascendental cuestión.
La mentira -tanto en política como en la vida cotidiana- suele pasar factura. Zapatero nos mintió a todos al afirmar que no volvería a mantener contactos con los asesinos nacionalistas después del atentado de la T-4 en Diciembre de 2.006. En este asunto concreto, y confirmadas las acusaciones que así lo afirmaban, el 58,1% de los encuestados piensa que Zapatero no dijo la verdad cuando aseguró que el diálogo había llegado a su punto final después de los asesinatos de la T-4. Y digo confirmadas porque, a la vista de sucesivas informaciones, ha quedado meridianamente clara la constancia de las charletas gubernamentales con el entorno etarra después del atentado.
El problema del terrorismo nacionalista vasco es una evidente cuestión de Estado. Nos afecta a todos y, desde luego, todos tenemos que aportar nuestro esfuerzo a la solución del problema. Ello pasa, inevitablemente, por un replanteamiento absoluto de la política antiterrorista seguida por el Gobierno Español. Hay que cambiar los esquemas de esta lucha y hay que hacerlo ya. Porque cada minuto que el Estado pierde en discutir, en redefinir o en reestablecer esquemas válidos de hacer frente a la situación, es ganado por los terroristas en el fortalecimiento de sus actuales posiciones políticas o militares, como ellos mismos reconocen. Por tanto, sea cual sea el Gobierno que salga de las urnas en Marzo, tendrá este asunto como cuestión fundamental, y como tal tenemos que tratar el tema en estas Elecciones. Ese es el problema de un nuevo Gobierno de Zapatero. Que nadie puede garantizarnos que, contando con un plazo de cuatro años más, no vuelvan a intentar lo mismo. Y no volvamos a asistir al bochornoso espectáculo de una negociación indigna.
Lo peor es que la alternativa no es, a la vista de lo que ya practicaron en su momento, demasiado alentadora. Aznar entabló negociaciones con el entorno etarra y también otorgó, como prueba de buena voluntad negociadora, un auténtico rosario -no correspondido- de excarcelaciones, beneficios penitenciarios y flores dialécticas. Algo huele a podrido en el interior de nuestra Democracia cuando, gobierno tras gobierno, ha bastado un chasquido de dedos de la Banda para sentarse a negociar. Negociaciones que, la mayor parte de las veces, tienen por único objeto ganar tiempo y bazas publicitarias. Y lo peor es que, todavía, no nos lo hemos aprendido. Queremos la paz, pero reclamamos firmeza. No creo que sea tan difícil de entender.


Ignacio Toledano Martínez es Abogado en ejercicio del Ilustre Colegio de Madrid. Tiene 46 años. Falangista. Escribe semanalmente en "La Gaceta Escurialense" su Columna "ANCHA ES CASTILLA". Además, escribe las Columnas "DE PENOL A PENOL" en MINUTO DIGITAL y "EL ATRIL" en "DIARIO DE LA SIERRA".

Ramsés .... dijo
Pues yo insisto en mis trece, con los terroristas NO SE NEGOCIA, SE LOS ANIQUILA
16 Febrero 2008 | 01:35 AM