UN PUÑADO DE BUENOS ESPAÑOLES

Publicado en el Núm. 28 (ÉPOCA II) de "La Gaceta Escurialense".
Muchas veces -a lo largo del año- uno se pregunta si, de verdad, le compensa. Uno se pregunta si merecen la pena -al fin y al cabo- todas las horas que dedica a reuniones, asambleas, negociaciones, charlas y conferencias. Menos ocio, menos tiempo familiar, menos horas de sueño... todo por una idea muy concreta de lo que debe ser una determinada alternativa política: el hermoso sueño de un viejo Partido de propuestas jóvenes.
Pero, si alguna vez uno puede tener esas dudas existenciales, existen noticias, imágenes, ideas que, de repente, te confirman que vas por el buen camino. Que, a la larga, no debes estar haciéndolo tan mal. Que estás obrando bien organizando el lío que estás líando. Y entonces, quieres seguir luchando, y esta vez sin dudas. De pie y orgulloso... como nuestros infantes en Rocroy instantes antes de ser masacrados por el fuego enemigo.
Esta semana ha sido muy rica en este tipo de imágenes y conceptos. Ideas que nos indican que existe una línea clarísima que separa a la gente de bien de los malnacidos, a los hombres honrados de la impostura y de la felonía personal y política. A los buenos españoles de lo que no lo son.
El término buen español produce vergüenza en muchas gargantas acomplejadas. Alrededor de este concepto, se ha dicho que nadie tiene el patrimonio de la españolidad, que nadie puede dar un espaldarazo de legitimidad al patriotismo que ostenta cada uno. Pues bien, yo digo que esta idea es falsa. Es mentira, como tantas otras. Fue propagada, precisamente, por la gente que no creía en la idea de España como Nación... por las personas a las que les importaba una higa el patriotismo o la idea nacional española. Entonces se decía que todos éramos patriotas, y que nadie podía hacer público alarde de ello sin ofender al prójimo, ya que equivaldría a afirmar que los demás no lo eran.
Como habréis adivinado, esta cantinela se reducía a que, ni unos ni otros, hicieran alarde de una idea nacional española: de un patriotismo expresado en voz alta frente a las ideas que pretenden nuestra disgregación como pueblo. Así, los que no eran patriotas, dismulaban y, de paso, afeaban públicamente cualquier defensa a ultranza de España. De una Patria unida, con mayúscula. El resultado ha sido que -durante años- no ha resultado políticamente correcto defender la unidad nacional.
Sin embargo, y en el acto -desde muy jóvenes- aprendimos a desenmascarar a estos sinverguenzas. Hemos pasado de ellos desde que tenemos uso de razón. Y hemos expresado siempre, en voz muy alta y frente a todos, nuestra creencia en una España Unida. En una España de hombres libres y honrados. En la España de las lbertades y de la búsqueda de la solidaridad frente a la España cutre, egoísta y aldeana.
Buenos españoles: hombres honestos que tan sólo quieren vivir unidos bajo el imperio de la ley. Así de simple. Así de complicado.
Ahora, al cabo de tantos años de lucha, el asunto se ha simplificado en grado sumo. Y ello porque -en el actual momento político- los enemigos de la idea nacional ya -ni tan siquiera- enmascaran sus verdaderos sentimientos. Han dejado de mentir y han pasado directamente a la ofensiva. Imágenes de la semana.
Multitudes vociferantes en Cataluña. Agresión física a los partidarios de la Unidad. Viejos conceptos de la España más negra aireados entre la tolerancia y la indiferencia de los poderes públicos. Un padre se encadena porque quiere luchar por el derecho de su hijo a educarse en la lengua española. Los independentistas le llaman inmigrante español. El Estado confraternizando con las fuerzas que quieren destruirle. Algún día alguién tendrá que hacer la historia de lo que supone defender a España en Cataluña. Tristeza y sinsabores...
La buena noticia es que existe gente defendiendo a España en Cataluña. Cerrando filas frente al ataque, igual que los Tercios Viejos en nuestro Flandes Imperial.
Juicio en la Audiencia Nacional. Los asesinos de Miguel Angel Blanco se sientan en el banquillo. Pertenecen a la misma organización con la que el Gobierno Español -¡¡¡el Gobierno Español!!!- quiere sentarse a negociar de forma inmediata. El vomitivo proceso de paz. Qué buena es la gente de ETA que ha dejado de asesinar... ¿qué comentar de esas imágenes? ¿cómo dominar estas náuseas y esta vergüenza?
Los terroristas sentados en la pecera de al Audiencia riéndose de los Muertos, con mayúsculas. Riéndose y gozando de un humor envidiable, en presencia de la madre y de la hermana del mismo hombre que asesinaron de un tiro en la nuca. El Proceso de Pacificación de Euzkadi. El fin de la violencia...
La buena noticia es que sigue habiendo gente que recuerda a Miguel Angel Blanco. Que cree que la paz no se consigue transigiendo frente a los asesinos. Que lucha.
Y esos cinco segundos televisivos te confirman que has elegido bien. El camino correcto de los hombres honrados. El camino recto de los buenos españoles. Porque, no lo olvidemos, existen los buenos españoles. Que no os engañen, porque existen. Tan cierto como que existe España. En las calles de nuestras ciudades y pueblos, en la puerta de la Audiencia Nacional, en Cataluña, en Ermua, en San Lorenzo, en Guadarrama... a lo largo y ancho de España existe un puñado de buenos españoles que se resiste a aceptar este estado de cosas. Que quiere levantarse y luchar. Que no quiere rendirse. Que no traga. Y no sólo son falangistas. Aunque a nosotros -los azules- nos quepa el orgullo de estar encabezando -junto con otras fuerzas políticas- esta rebelión ciudadana y pacífica. No estás solo. Que se está organizando la vanguardia para pasar a la ofensiva. Agrúpate y combate.
Allá dónde existe un puñado de buenos españoles se está organizando la resistencia: formando el cuadro de los Tercios Viejos. Erizando de picas la defensa frente a tanto y tanto malnacido. Estructurando una respuesta contra la maldad y el terror. Párate y sigue protestando. Hoy -más que nunca- vuelve a cobrar sentido el viejo grito falangista... ¡¡¡eh, las Provincias... en pie!!! Abrázate a tu vecino y adelante.
Pocas veces como esta semana uno tiene tan pocas dudas. Y pocas veces, también, tiene la alegría de saber que está en paz con su conciencia. Y que está obrando bien. Ya véis lo clarificadora que puede ser una simple visión a la pecera de la Audiencia. Nos indica que, en el fondo y después de tanta literatura, al final va a resultar que existen los buenos y los malos.

Ignacio Toledano Martínez es Abogado en ejercicio del Ilustre Colegio de Madrid. Tiene 48 años. Falangista. Escribe periódicamente en los Medios EXTRACONFIDENCIAL, DIARIO DE LA SIERRA y MEDITERRÁNEO DIGITAL.