FELICIDADES

Publicado en el Núm. 3 (ÉPOCA II) de "La Gaceta Escurialense".
Año tras año llega, de forma inexorable, la Navidad. Este tiempo de luz -bombillas en cascada- que nos recuerda que, sólo en ciertas épocas del año, la vida no es tan dura como acostumbra a ser el resto de los días. Llegó la Navidad de 2.005 a San Lorenzo y, con ella, los tiempos de nacimiento y esperanza.
Paz a todos los Hombres de buena voluntad. No es necesario que os diga que os deseo lo mejor para estas Fiestas y para el Año 2.006 (el cual, esta vez y afortunadamente, ya no tiene rimas fáciles o chascarrillos hilarantes y escatológicos).
Sin embargo, estas luces de la Navidad nos ocultan -con su brillo engañoso- la imagen de una sociedad que no se corresponde con la de los anuncios navideños ni con la de las Secciones de Moda y Viajes de nuestros numerosos Dominicales de la Prensa escrita.
A principios de este mes de Diciembre, fue publicada por el Instituto Nacional de Estadística una denominada “Encuesta de Condiciones de Vida”, la cual arroja resultados escalofríantes. Parte de la base de que, al día de hoy, existen -en números redondos- cuarenta y cuatro millones de españoles.
De este conjunto, serían ostensiblemente ricos (con más de un millón de Dólares USA en su Cuenta) unos 141.000 de esos habitantes. Qué bien. Mejor para ellos.
Lo que ocurre es que, al mismo tiempo, existen OCHO MILLONES QUINIENTOS MIL ESPAÑOLES que viven por debajo del llamado “umbral de pobreza”: es decir, que son manifiestamente pobres. Se consideran englobadas dentro de ese triste concepto a aquellas personas que viven con ingresos medios inferiores a los 369 Euros al mes. En porcentaje sobre el total, suponen un 19% de nuestros Compatriotas. Toma Calle Serrano y “Milla de Oro” y olé. Felices Pascuas.
Estas cifras hacen que, a los ciudadanos responsables, se nos atragante el turrón. Me refiero, claro está, a los ciudadanos responsables y conscientes, no a los Directores de Bancos que condonan créditos milmillonarios a los Partidos Políticos, a los genios financieros que preparan grandes fusiones y absorciones político-mercantiles o a nuestra clase dirigente, perpétuamente ocupada en otro tipo de problemas.
Cuando uno lee esta cifra escandalosa de pobres se pregunta qué hacemos debatiendo un nuevo Estatuto para Cataluña o la regulación del matrimonio gay. Es como si la clase política fuera plenamente incapaz de resolver los verdaderos problemas de España y, ante esta imposibilidad reconocida de solución de alguno de ellos, hubiesen optado por inventar problemas artificiales y de fácil arreglo. Así nos entretienen, además de autojustificar su propia existencia.
Ante esto, no puedo menos que recordar a Marx. Marx hablaba de la democracia formal y la democracia real, distinción esta que, en su momento, fue plenamente asumida y desarrollada por los fundadores falangistas. Tanto a uno como a los otros les ha servido de muy poco, a la postre, este feliz descubrimiento: nuestros fundadores fueron muy democráticamente fusilados al poco tiempo de elaborar estas teorías. Para entonces, Marx ya había muerto plácidamente en su cama, si bien siguió de moda un poco más de tiempo, para crimen y castigo de aquellos estudiantes que, por alguna u otra razón, tuvieron que leerlo. Pero esta es otra historia...
Se trataba de distinguir entre los derechos reconocidos en los textos legales garantistas, los cuales eran profusamente proclamados y desarrollados a través de Constituciones y Leyes de desarrollo, y aquellos otros que, efectivamente y dentro de la realidad social, podían realmente ser ejercidos y disfrutados: la democracia real.
De esta forma, al mismo tiempo que la libertad del pobre quedaba perfecta y pormenorizadamente regulada en un texto legal, resultaba que la única libertad de la que, efectivamente, podía disfrutar era la de morirse de hambre.
Por desgracia, la Encuesta del INE viene a demostrarnos que esta teoría sigue siendo válida en el análisis político cotidiano: junto a la España próspera y feliz que debate las modificaciones estatutarias, que se refleja en las luces blancas de la Navidad, existe un 19% de ciudadanos para los que, sin duda alguna, la libertad es una quimera... una triste burla perfectamente proclamada en nuestros textos constitucionales.
Y ante esta auténtica vergüenza -ante esta prueba viva del manifiesto fracaso de un Sistema que no funciona- yo propondría no ocuparnos de asunto artificial alguno, en los próximos años, hasta no haber elevado el nivel de ingresos de esos ocho millones quinientos mil españoles. Una vez elevado, podríamos ponernos a hablar -y ello siempre si nos quedaran energías- de si es necesaria una Abogada del Estado que asista a Leticia Ortiz en sus quehaceres cotidianos, del Plan Ibarreche o del, pongo por ejemplo, status jurídico del Valle de Arán.
Pero como nadie me va a hacer caso, al menos de forma voluntaria, me limito a desearos -una vez más- una muy Feliz Navidad. Seguro que la tenéis si no formáis parte de esos ocho millones quinientos mil compatriotas (tocad madera). Felices Fiestas.

Ignacio Toledano Martínez es Abogado en ejercicio del Ilustre Colegio de Madrid. Tiene 48 años. Falangista. Escribe periódicamente en los Medios EXTRACONFIDENCIAL, DIARIO DE LA SIERRA y MEDITERRÁNEO DIGITAL.