La Coctelera

EL BLOG DE NACHO TOLEDANO

Columnas, artículos y actividades de Nacho Toledano.

Categoría: MEDITERRÁNEO DIGITAL

16 Mayo 2012

EL QUE QUIERA... ¡¡¡PUEDE!!! ¿QUÉ TAL SI DEJAMOS DE ABURRIR?

El falangismo no es una ciencia hermética. Nuestros principios ideológicos no son arcanos reservados al conocimiento de un pequeño grupo de iniciados. El falangismo no es algo de difícil comprensión, ni se ajusta a planes divinos que sólo puedan ser interpretados por santones o sabios. Nada de eso. Por fortuna, los principios básicos del nacionalsindicalismo están al alcance de cualquier persona que -dotada de una inteligencia media- pretenda aproximarse a su conocimiento y estudio.

La sencillez de nuestros puntos políticos es una obviedad para muchos de nosotros. Al menos para casi todos. Los falangistas sabemos lo que somos y estamos orgullosos de serlo. Ese bendito orgullo que nos sigue manteniendo vivos a pesar –incluso- de nosotros mismos. Por regla general, los falangistas sabemos definir nuestros postulados ideológicos y conocemos las razones de nuestra lucha. Faltaría más. Sin embargo, existe un pequeño grupo de profundos pensadores empeñados –día sí y día también- en convencernos de todo lo contrario. La vieja idea de que los falangistas somos y seremos –siempre y en toda circunstancia- menores de edad, y por tanto incapaces de dar un solo paso sin la ayuda –y sabia dirección- de una minoría elegida y selecta. Un pequeño grupo de directores espirituales que, capaces de adentrarse en las tinieblas de nuestra ignorancia, pueden señalarnos la ruta recta hacia la victoria. Algo así como un hermano mayor que ha conseguido adentrarse en los secretos misteriosos del falangismo y que intenta, aunque no sea sencillo, explicárnoslos.

En realidad, todas estas paridas vienen siempre de un sector falangista muy concreto: nuestra muy peculiar derechona. Un sector siempre interesado en hacer de nuestros clarísimos principios ideológicos algo oscuro y difícil. Ellos convierten nuestras sencillas creencias en una materia enrevesada. Ellos dicen que sólo con una profundísima preparación puede encararse de forma acertada la comprensión de lo falangista. Lógicamente, esto es mentira: porque lo fácil es siempre fácil, por mucho que se envuelva en una cada vez más complicada hojarasca de conceptos e ideas.

Este pequeño sector iluminado reabre periódicamente debates doctrinales no sólo provistos de una profunda carga ideológica, sino de un número casi ilimitado de folios escritos. El objetivo confesado de estos densísimos estudios políticos –además del de demostrar la gran valía del que los desarrolla- no es otro que el de la necesidad de deslindar el verdadero falangismo del que no lo es: alejarnos del desviacionismo doctrinal y proclamar la Verdad –con mayúscula- del nacionalsindicalismo. De esta forma, podemos comprobar como, desde siempre, estamos dando vueltas a las mismas cosas y obteniendo las mismas conclusiones. Algo así como el Día de la Marmota pero con mucha más tabarra. Desempolvando textos y glosándolos y haciendo girar -sobre sí mismas- estas viejas cuestiones con peor o mejor estilo literario. El caso es adoctrinar y, de paso, lanzarnos a la cara estos completos -y complejos- estudios teóricos. Un verdadero coñazo. Aunque -justo es decirlo- a veces tengamos que descubrirnos ante tanta erudición, rescate y glosa de nuestros viejos textos, comentarios sobre encíclicas papales, anotaciones sobre textos bíblicos y religiosos... un trabajo increíble de arqueología política y de esfuerzo intelectual para que ideas muy antiguas parezcan nuevas.

Cualquier observador avezado de estos debates podría dar –sin duda- un paso más en la búsqueda de su verdadera finalidad. Se trata simplemente de excluir al falangista que no sea de nuestra cuerda. En efecto... porque si nos erigimos en verdaderos y únicos intérpretes de nuestros referentes ideológicos nos estamos erigiendo –también y al mismo tiempo- en magistrados de un tribunal imaginario: el que decide quién es un buen falangista y quién no lo es. Más exactamente, el que decide quién es falangista y quién no lo es. Simple... ¿verdad? Pues en eso estamos todavía. En la exclusión del diferente y en la pontificación doctrinal sobre materias que, desde la década de los cuarenta del pasado siglo y hasta casi el día de hoy, han sido analizadas hasta la saciedad. Y la mayoría de las veces por mentes más lúcidas que las de nuestros peculiarísimos sabios contemporáneos. Yo he tenido el honor de ser anatemizado por esta curiosa banda de apostólicos chekistas. Eso que me llevo.

No obstante, tenemos que reconocer que les debemos mucho. Porque cómo si no –superando hoy la prima de riesgo los quinientos puntos, redefiniéndose el modelo bancario capitalista, llegando ya a la cifra de seis millones el número de desempleados y estando nuestra economía en una situación de inevitable caída libre- íbamos a poder ofrecer nuestra postura política a la opinión pública española. Gracias a estos infatigables filósofos azules, hoy el pueblo español sabe que Falange o es confesionalmente católica o no es nada, que no somos fascistas, que el falangismo es joseantoniano o no es falangismo y que, por descontado, la figura de Ramiro Ledesma Ramos no debe de ser tenida en cuenta a la hora de estructurar nuestros principios doctrinales. Gracias a ellos, el pueblo español puede tener todavía la esperanza en las soluciones que, desde el nacionalsindicalismo, somos capaces de ofrecerle.

Bromas aparte, muchos de nosotros creemos que esto no es tan difícil. Nuestros particulares integristas dicen que no es falangista todo el que quiere, sino el que puede. Yo creo que toda persona que quiera puede serlo. Afirmar lo contrario no sólo es una pedantería infumable, sino también una auténtica chorrada fruto de una vanidad sin límite y de una total falta de sentido del ridículo. Todos somos importantes y todos somos -a la vez- imprescindibles. Nuestros comentaristas, glosadores, pensadores y filósofos tienen su lugar inexcusable dentro de la Revolución. Eso es evidente. Se necesitan desarrollos doctrinales sólidos y fácilmente comprensibles. Lo que no puede ser admitido -bajo ninguna excusa- es la utilización de estos trabajos doctrinales como elemento de exclusión. Como instrumento de confrontación de unos falangistas frente a otros. Quién asume y defiende nuestras ideas es falangista, y no necesita de homologación alguna por parte de un más que dudoso Comité de Sabios. Esa postura es terriblemente opuesta a ese mismo nacionalsindicalismo que dice -precisamente- defender.

Porque este maravilloso invento tiene unas bases sólidas y muy claras. Clarísimas a pesar de los empeños de estos evangelistas azules. Estas son las sencillas bases de nuestra Revolución.

Creemos que la persona es la base esencial de toda estructura política, y sobre ella debe girar nuestra propuesta. Persona concebida como ente material y como ser espiritual. El Hombre como portador de valores eternos, que son su libertad, su integridad y su dignidad. Esta consideración del ser humano da sentido a todos nuestros postulados e informa todo nuestra acción política.

Creemos en una participación política integral y plena. Formas de representación directa y representativa. El Sindicato y el Municipio como marcos de participación política. Cultura de la implicación ciudadana en los asuntos públicos. Constante participación democrática en la vida política, en contraposición al modelo partitocrático. No se trata de acercar el poder al pueblo. Se trata de repartirlo en sus diversos escalones.

Creemos en la unidad de España, entendida no como mera entidad territorial o administrativa, sino como proyecto futuro de convivencia. España concebida no sólo como una sucesión de hechos históricos pasados, sino como misión futura y unitaria. Municipios fuertes y soberanos y forma republicana de Estado. La unidad de España carece de sentido sino está acompañada de una acción revolucionaria que implante una efectiva Justicia Social. Unidad de España y Justicia Social son conceptos, de esta forma, inseparables.

Creemos en una sindicalización de la economía. Los trabajadores serán titulares de los medios de producción y se agruparán, en un primer escalón, en sindicatos de empresa, desde donde la gobiernan en régimen de autogestión. Los sindicatos de empresa correspondientes a una determinada rama de la producción se van agrupando dentro del sindicato de ese sector económico concreto. Creación de una Banca Sindical con entidades en cada rama de la producción que gestiona los fondos de los trabajadores sindicados y los reinvierte en mejoras sociales que afectan directamente a los mismos. Nacionalización de la energía y de las industrias esenciales. Programa revolucionario en el campo español. La Tierra y la Empresa para quien las trabaja.

Creemos que esta lucha nacional determina en el falangista una forma de ser. Nuestra Revolución debe traer un rearme moral y una prevalencia del espíritu frente a la materia. Somos herederos de una historia repleta de luces y de sombras. Siempre contradictorios, pero también –tal vez por ello- siempre grandes. Ejemplos de lucha y de martirio, pero también de desvergüenza, inoperancia y medro fácil. Proclamaciones de Hermandad al tiempo de disputas cainitas y de enfrentamientos internos sin piedad. Hemos apoyado una Dictadura, pero también nos hemos opuesto a ella. Los valores morales del nacionalsindicalismo constantemente oscurecidos por conductas y actuaciones personales de difícil catalogación dentro de unas relaciones sociales normales y ordenadas. Esa tensión constante entre lo que somos de verdad y entre lo que queremos ser nos hace únicos. Singularidad que, en sí misma, nos aleja de cualquier idea de interpretación única y unilateral.

El que crea en todo esto es falangista. Así de fácil.

No creáis en aquellos que os ponen el marchamo desde fuera. Son unos coñazos que no sólo nos aburren, sino que también nos dividen. Nadie tiene que daros credenciales para algo que, en definitiva, está sólo dentro de todos y cada uno de nosotros. Creer en nuestros principios políticos nos abre la puerta de esta casa. Porque lo difícil no es ser falangista, sino serlo cada vez mejor. Cumplir con el nivel de autoexigencia que implica serlo. Emprender –pese a todo- este camino de superación personal y de humildad que es muy difícil culminar. Esa forma de ser que debería empujarnos a ser un poquito mejores cada día: evitando conductas excluyentes y abriendo puertas en vez de cerrándolas. Por eso... ni caso y adelante Camaradas.

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11 Mayo 2012

SUENA DE FONDO "SOLDADITO ESPAÑOL" Y PROSIGUE ESTA GRAN ESTAFA.

No creo que caigáis en la trampa. La trampa de las nacionalizaciones y la polémica en torno al caso BANKIA. Los falangistas sabemos que el modelo de nacionalización bancaria que ha practicado el Gobierno del Partido Popular no tiene nada que ver con el nuestro. Primero, porque tiende a salvaguardar el actual sistema crediticio español, pero no a desmontarlo. Segundo, porque se circunscribe a entidades bancarias concretas, y no a todo nuestro sistema financiero. Tercero, porque es el resultado de los manejos siniestros procurados por el no menos siniestro Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), que no es otra cosa que el nombre que ahora se da a la utilización del dinero de todos en la salvación del negocio de unos pocos. Cuarto, porque estas medidas tan sólo van a conseguir una innecesaria estatalización, pero no una simplificación descentralizadora de nuestro modelo de Estado. Quinto, porque estas medidas de nacionalización bancaria no sirven para nada si no van acompañadas de profundas transformaciones políticas y sociales que, desde luego, ni el Gobierno de Rajoy ni ningún otro van a acometer. Sexto, porque...

Digo esto porque –de forma asombrosa- he leído comentarios positivos sobre esta medida provenientes –precisamente- de nuestras propias filas. Se dice que nosotros llevamos decenios propugnando medidas de nacionalización bancaria, y que la recesión capitalista nos está dando la razón desde el mismo momento en que ha propiciado medidas como estas. Se dice que, de repente, se han hecho realidad circunstancias financieras hasta ahora inimaginables: nacionalizaciones e intervenciones estatales de toda índole. Se dice que, al final, el tiempo nos ha venido a respaldar, y que lo que llevamos años propugnando era lo que, a la postre, han hecho los gobiernos del mundo occidental para luchar contra la crisis.

Esta es la trampa. Que todo este entusiasmo intervencionista se origina con la confesada finalidad de salvar el modelo bancario, y que estas nacionalizaciones parciales se están decretando tan sólo para que la banca privada pueda seguir existiendo como hasta ahora ha existido. Una medida que tiende a salvar los muebles sin deshacer la casa. Llevamos ya años –más o menos desde que estalló el invento- diciendo que el capitalismo tiene múltiples formas de perpetuación, y que va a intentar aplicarlas a la situación actual. Se está reinventando desde hace siglos –dinámica capitalista interna- y lo va a seguir haciendo siempre y cuando nosotros, el sufrido y estafado pueblo español, lo sigamos consintiendo.

Lo que nosotros queremos no es una banca pública al estilo soviético. Una banca nacionalizada que pasa a ser parte del entramado del Estado. Estatalismo es burocracia gigantista y corrupción. Formas de Estado profundamente contrarios al nacionalsindicalismo. Lo que nosotros queremos es una Banca Sindical. Entidades bancarias descentralizadas correspondientes a cada Sindicato, siendo sus fondos propiedad de los trabajadores sindicados y reinvirtiendo sus beneficios en actuaciones sociales que atañen a sus titulares legítimos. La Banca Sindical. Organizada de abajo arriba y controlada y supervisada por los propios trabajadores. Bancos con beneficios razonables empleados en mejorar la vida de los propietarios de sus fondos mediante actuaciones directas. Uno de nuestros grandes mitos revolucionarios y nada que ver, por lo tanto, con este señuelo capitalista, que tiende –como se ha dicho tantas veces- a socializar las pérdidas bancarias mientras los beneficios siguen en manos de unos pocos.

Vivir para ver en este nuevo escenario de nuestra pobre España. La España de la constante sucesión de las malas noticias –diaria ración de desesperanza y miseria- y ola de patriotismo cañí que nos anega de Norte a Sur. Patriotismo inspirado y dirigido por nuestros propios dirigentes. La derecha y sus recursos específicos. El Gobierno del Partido Popular abriendo los candados del Sepulcro del Cid y enarbolando la bandera roja y gualda a la más mínima ocasión. Algo así como una celebración electoral en la Calle Génova pero todo el año. España es Una y no Cincuenta y Una... ote ote ote rojo el que no bote y demás. Una constante llamada a la responsabilidad del patriotismo hueco de los muchos para pagar los platos que han sido rotos entre unos pocos.

Argentina expropia YPF y Mariano Rajoy apela a nuestros valores patrioticos. REPSOL es España y nos lo quitan. Cerremos filas en torno a las banderas y avancemos –al son de los tambores de batalla- al combate contra estas insurrecciones coloniales. Esta empresa –que siempre se ha caracterizado por una defensa desinteresada y acérrima del bolsillo del españolito de a filas durante la crisis... ¿verdad?- nos pide ahora una respuesta contundente y unánime. Suena, de fondo, Soldadito Español y España se apresta a la lucha. REPSOL somos todos... ¿acaso no sabéis que el Rey ha pedido perdón? ¿no escucháis la voz de Don Pelayo que nos llama al combate?

Y ahora BANKIA. Para mí siempre será Caja Madrid. Esa entidad que –como a tantos y a tantos españoles- nos ha explotado desde que tenemos uso de razón. Años de mi vida –larguísimos años de trabajo a destajo- entregados a devolver –cuatriplicado- un crédito por la casa que compré. No podría cuantificar las situaciones de angustia y de ansiedad que estos modernos bandoleros me ocasionaron en su momento. Trabajando casi en exclusiva para la misma Caja Madrid que ahora nos llama para su público rescate. Como si una gran cantidad de españoles no estuviera trabajando ya para Caja Madrid. Ingresando mes a mes el dinero que otros se dedican a malbaratar sistemáticamente. Pagando el nauseabundo trapicheo que el capitalismo ha impuesto sobre el derecho inalienable a una vivienda digna. Sobre nuestros hogares.

Caja Madrid o el negocio redondo. Concediendo el crédito para construir las casas sobre las que luego constituíamos créditos para poder pagarlas. Crédito para construirlas. Gano tres veces más de lo que presto. Crédito para poder comprarlas. Gano cuatro veces más de lo que presto. Ventajillas adicionales: tarjetas, comisiones hasta por poner un sello y pólizas varias de seguro. Y, como guinda, me quedo con esta casa si el ciudadano se atreve a no pagar las cuotas. Estos son los mismos que ahora piden la ayuda de todos para seguir exprimiendo el limón. Rodrigo Rato ese gran gestor...

Tengo suerte y ya no me une nada a Caja Madrid. Liquidé totalmente mi crédito hipotecario contra la expresa opinión de los responsables de mi Sucursal –decididos partidarios de que siguiera encadenado a esta condena de bola unos cuantos años más- y hará unos dos años que no guardo un miserable euro en esta excelsísima entidad. Mejor no entrar en las circunstancias personales que motivaron mi salida de Caja Madrid, ya que constituye uno de los capítulos de soledad e infamia más tristes de mi vida. Todo esto ha motivado que no guarde ningún cariño a Caja Madrid. Ningún afecto hacia el prototipo del negocio bancario que ha traído la miseria a tantos millones de españoles.

Que se guarden su patriotismo donde les quepa. Que se lo metan por donde amargan los pepinos. El patriotismo de hoy –de esta triste España de 2.012- exige otras posturas y actitudes. Exige, para empezar, una limpieza general de monarcas, obispos, generales, patrones y banqueros. Pero esta –como siempre- es otra cuestión.

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3 Abril 2012

¡¡¡LEVÁNTATE MORENITA!!!

Levántate morenita, levántate resalada, levántate que ya llega el lucero de la mañana... levántate (canción popular e himno insurreccional castellano).

He vuelto a Avila. He vuelto el fin de semana pasado y para la asamblea constituyente de la Asociación Castilla La Vieja. Una nueva iniciativa de mi querido amigo, el falangista irreductible Paco López. Ni él ni yo nos rendimos. El caso es que –motivos siempre sobran para volver- he regresado un par de días. Hay ciudades que se te clavan en el alma y que ya no te abandonan nunca. Van contigo allá donde vayas. Avila es, en mi caso, una de ellas. Y tengo dos.

He regresado. He vuelto a los perfectos escenarios de un año especial e irrepetible. Paseando –otra vez- por el marco de los viejos naufragios que han hecho que yo no sea como fui entonces. Calles y plazuelas de evocación constante y de recuerdo vivo. Avila para el paseo. Bajando –desde la peatonal Calle Alemania- hacia la Plaza del Teniente Arévalo y el Obispado –lugar de amaneceres y de adioses desesperanzados- y pasando a la Plaza de Pedro Dávila, Soldado del Rey. Después, caminando hasta El Rastro, una de las plazuelas más bonitas –e inspiradoras- de España. Seguimos por la Calle de Los Cepedas, para desembocar en la Plaza del Corral de Campanas y el imponente Torreón de Los Guzmanes. Plaza de hidalguías blasonadas y de recuerdo a San Juan de la Cruz. Clero y aristocracia: espadas y misales. Castilla. Bajamos por la Calle de la Madre Soledad –en el que la Delegación de Hacienda es tan bella que casi nos hace olvidar su siniestra función- para -por fin- llegar a la Plaza de la Santa. El Convento de Santa Teresa edificado sobre su casa natal. Castilla mística y eterna en su máximo exponente, y una de las plazas con más recogimiento y serenidad del mundo. Y desde esa plaza única -desde ese monumento teresiano al que os aconsejo visitar de madrugada- caminando por la Calle Telares –donde uno tiene la sensación auténtica de trasladarse a otro mundo y a otra época envuelto en las nieblas del invierno- llegamos a la Puerta de la Mala Ventura. Símbolo del constante sacrificio y del maltrato histórico a Castilla y a los castellanos. Metáfora de antiguas y nuevas injusticias. Por allí salieron los caballeros abulenses rehenes del Rey de Aragón, posteriormente torturados y muertos a traición. Mi rincón –íntimo y personal- en Avila.

Avila como recordatorio de lo que ya no podrá ser. Cuántas reflexiones inútiles y cuántas inmersiones en mi particular fracaso guardan aquellos muros. La Puerta de la Mala Ventura y sus jardines. Un paraje irremisiblemente unido a Sefarad. Allí se levanta un pequeño monolito dedicado al místico judío Mosé de León. Hay momentos en que las almas que están en el jardín suben y alcanzan la puerta del cielo escribió Mosé de León en su obra Zohar, y estas palabras están grabadas en medio de los jardines de esta Puerta. El marco de lo que ha sido mi vida y de lo que-más que posiblemente- será. El final adecuado de un paseo por la vieja Castilla. Fácil paralelismo –entre lo puramente personal y lo estrictamente histórico- de un tiempo que ya no volverá.

Paseando por Castilla nos damos cuenta de lo que es, hoy en día, esta parte del mundo. Una sucesión infinita de tiendas cerradas, locales vacíos y calles fantasmales. Eso hace que, sin duda alguna, la recesión capitalista alcance en Castilla una dimensión particular -y distinta- al del resto del mundo. Sólo quien ha vivido aquí por un tiempo es capaz de apreciarlo. Una mezcla peculiar de vestigios de un pasado dinamismo social y cultural –Castilla en constante expansión universal- y de muestras sin fin de una sociedad agotada y deshecha. Castilla es una atalaya privilegiada para contemplar el final de un sueño. El sueño de un mundo satisfecho y próspero que –girando sobre su propio ombligo- avanzaba feliz hacia el futuro. Castilla como reflejo inevitable de nuestras vidas rotas. Avila como reflejo de nuestro muy particular fin del mundo. Ese milenarismo que, de golpe y porrazo, nos ha caído encima sin compasión ninguna.

Nuestros Fundadores veían en Castilla un motor inevitable de la Revolución. Los castellanos habían hecho España una vez y –sin duda alguna- podrían volver a construírla. Por supuesto que estoy pensando en ese Onésimo Redondo reciente y magníficamente revisitado por mi amigo Luis María Villegas, en un libro de obligada lectura. Para este nacionalsindicalismo originario, Castilla –tierra de hombres libres y de valores nacionales inmutables- sería la fuerza centrífuga que volvería a encauzar a la Nación entera en una nueva empresa colectiva de formas imperiales. Castilla austera, mística, labradora y revolucionaria,

Año 2.012. Castilla está tan agotada como lo está el resto de España y como lo está el resto de Europa. Y no me refiero sólo a los aspectos económicos. Porque en este ámbito es más que evidente que lo está. Me estoy refiriendo –más exactamente- a los valores morales, entendidos como posibles ejes de una actuación positiva y transformadora de España. Dicho de otra forma, el conjunto de ideas y principios que –de contenido revolucionario- caracterizan a una sociedad en expansión. En ese sentido, Castilla está tan muerta como pueden estarlo Cataluña, Aragón, Navarra o Vascongadas. Tan muerta como la propia España. Sociedades muertas dentro de un mundo muerto.... de una Nación agónica y sin pulso.

No amamos a Castilla por lo que supuso. Eso nos llevaría a esa simple admiración de la piedra pasada tan del gusto –por otra parte- de nuestros sectores más inmovilistas. Tampoco amamos a Castilla por lo que supone. La muerta realidad de las grises ideas también muertas. Sus calles nos inspiran, porque están llenas de recuerdos de lo que hemos sido en el mundo. Sentimientos constantes de pasada grandeza, y de aquellas potencialidades que nos hicieron grandes al tiempo que nos forjaban como pueblo. Pero no hay nada más. Siglos de desilusión nacional, desempleo, desesperanza general y una casi total ausencia de perspectivas y proyectos colectivos. Castilla ha muerto como realidad viva.

Amamos a Castilla por lo que podría suponer. Por lo que podría llegar a ser, de nuevo, dentro de nuestra Revolución. Castilla como ideal superior de los tiempos que podrían venir.

Porque Castilla no ha muerto como idea. Castilla es un mito nacional. Como tierra de soldados campesinos capaces –de nuevo y a pesar de todo- de levantar la Bandera de un Mundo Nuevo. Esa idea de Castilla está viva en todos los que que –de una forma u otra- queremos transformar España. Castilla como concepto revolucionario y como hilo conductor entre nuestro pasado y nuestro futuro. Entre el ayer y el hoy de España.

Es cuando pensamos en aquella idea de Castilla cuando –como un pequeño fogonazo- renace la esperanza. Y pensamos en esa Castilla de los últimos Trastámara, desolada por la guerra civil y por la miseria justo antes –inmediatamente antes- de los nuevos tiempos luminosos de la Reina Isabel. Decenios de inestabilidad, pobreza, violencia y desgobierno que concluyeron –radiantes y gloriosos- con el nacimiento de una nueva Castilla vital y renovada. Y es que, tal vez, la Historia nos enseñe que es necesario pasar primero por períodos de oscuridad -y dolor- colectivo para llegar, al fin, a una meta brillante. Una nueva Castilla que, apoyada en sus antiguas piedras, nos lleve a una nueva lucha nacional de renacimiento y de esperanza. Tal vez, entre tanta tristeza y nubes negras, nos esperen todavía días felices ganados al amparo el estandarte carmesí.

Termino de escribir estas líneas en una de mis terrazas más queridas. La terraza de La Flor de Castilla en la Plaza de El Grande. Es una soleadísima mañana de domingo. El sol se refleja en las Murallas y –a esta maravillosa luz- dos chicas se besan apasionada y tiernamente en la mesa de al lado. Castilla en 2.012. No me parece un mal final. Porque no puedo dejar de pensar en lo que hubiera dicho Onésimo Redondo si hubiera visto una escena como esta, justo en mitad de El Grande abulense, y en una mañana radiante de domingo. Me dan ganas de reir. Sobre todo al tener la seguridad que –a fecha de hoy mismo- muchos falangistas dirían –con exactitud rigurosa- lo mismo que hubiera dicho nuestro Onésimo en 1.934. Por suerte, no todos de nosotros nos hemos detenido en el culto a la piedra. En el culto a aquella Castilla que –magnífica e irrepetible- se nos fue para siempre de la mano de nuestra decadencia nacional. Avila clavada en mi alma en la triste certeza de un recuerdo.

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28 Marzo 2012

LAS RAZONES DE MIS HERMANOS.

En todo momento, la Mesa Nacional por la Revolución ha sido un asunto entre amigos. Un asunto que –a partir de hoy- podemos considerar finiquitado. Las razones que han determinado el fin de este proyecto han sido varias. Ya las analizaremos adecuadamente y con la debida perspectiva. Sacando conclusiones. Tensiones internas y externas, financiación, falta de tiempo y compromiso... De todas formas, constante aviso a navegantes, unidos entramos en esta historia y unidos continuamos en la Revolución. Porque estas razones serán siempre razones que –desbordando el estrecho margen del interés político- se adentran en el campo del sólido afecto entre personas que se aprecian. Las razones de mis hermanos.

Mis amigos tienen siempre razones para todo. Razones que les reconozco siempre y en cualquier situación, y que van –sencillamente y sin más- desde el simple cariño hasta la absoluta falta de objetividad -en lo tocante a ellos- y pasando, por descontado, por la suposición de una madurez más que evidente como para tenerlas. Y es que mis amigos tienen vida propia. La vida entendida como ese conjunto de experiencias –casi siempre complicadas y difíciles- que terminan por marcar irremisiblemente a cada uno. Vidas deshechas y rehechas. Quiebras personales y económicas. Ilusiones y desilusiones, guerras y batallas perdidas. Vida como sucesión de vivencias que van determinando –capa a capa- la complejidad de una persona. Mis amigos son gente compleja. Muy compleja. Tal vez esa complejidad fue lo que nos concertó para iniciar la aventura de la Mesa Nacional por la Revolución. Eso o cualquier otra cosa... vaya Usted a saber.

Y eso sin entrar en nuestra vida profesional.

Cuando los bolcheviques abolieron –por decreto- la vida privada en la Revolución, estaban dando un paso de gigante en el camino de las grandes transformaciones sociales. El revolucionario vive por y para la Revolución. No tiene más anhelo que esta lucha social. No tiene más pasado, presente o futuro que la destrucción de la vieja sociedad y la construcción de la nueva. Cuando los comunistas de 1.917 –no estos generalmente amaestrados de ahora- abolieron la vida privada quizás no se estaban dando cuenta del paso de gigante que estaban dando en orden a la transformación del mundo. Estos sí que sabían.

Bromas aparte –aclarémoslo, porque nuestro entorno político cuenta con un porcentaje elevadísimo de tontos del culo de muy varíada condición- resulta evidente que nuestras circunstancias personales –nuestras vidas privadas- constituyen un lastre intolerable en nuestra actividad política. Nuestras carreras profesionales obstaculizan el ejercicio de nuestra vida pública. Nosotros somos revolucionarios a tiempo parcial. Personas que –sumidas casi siempre en los vendavales de lo humano- no pueden dedicar todos sus esfuerzos y energías a la consecución práctica de su visión del mundo. Una especie de políticos por horas incapaces de transformar la sociedad no sólo por falta de medios materiales o humanos sino –sencillamente- por falta de tiempo concreto para poder hacerlo. Mucho se ha venido hablando sobre esta cuestión. Yo me cuento entre los que creemos que la verdadera Revolución del nacionalsindicalismo empezará –precisamente- el día en el que podamos contar con una veintena de agitadores profesionales -y liberados- que, no teniendo otra cosa que hacer, se dediquen a extender y a consolidar nuestros núcleos activos a lo largo y ancho de España. O eso o –decididos de una vez- optamos por pasar de todo y lanzarnos a la hoguera despiadada de la clandestinidad, la lucha insurreccional, el exilio y la cárcel. Nuestros fundadores nunca abandonaron su vida profesional. Pero eran –esto pueden advertirlo hasta el último de nuestros más torpes talibanes- otros tiempos y otras circunstancias. Una España sin desarrollar económicamente al borde de la guerra civil.

Siempre se cuenta el chiste fácil de las personas que, dentro de nuestro ámbito político, no tienen nada más que hacer que esto, aunque sin el empuje o la preparación necesaria para dedicarse al agitprop. De esos sí que hay muchos, pero no nos sirven para nada.

Pero esto no lo es todo. Decíamos que mis amigos tienen vida. Vidas complicadas –todo a la vez... duras y tristes y luminosas y alegres y rectas y torcidas y todo lo demás- que han terminado por afilar su temperamento, su sentido del humor, su manera de ver la política y su forma de hacerla. Vidas que determinan su manera de ser. Y son así y los quiero. Seguro que me dejo alguno. Los viejos amigos: Ricardo Saénz de Ynestrillas –perdido en Buenos Aires y con ganas de verle regresando- Angel Espinosa, Isaac Caballero, Fernando Dalmau, Fernando Trujillo, Alberto Ayala, Israel Galve, Carlos Iturralde, Paco López, Carlos Martínez-Cava, Jorge Galindo, Nacho Ménendez, Goyo Masa... y los nuevos: Vicente Gandía, Santiago Godino, Pascual Pérez, Rebeca Morodo, Nata Crespo, Edgar Sánchez, José Pascual... buena gente que, en aquella ya lejana tarde de Mayo de 2.011, decidimos poner en marcha el invento de la Mesa Nacional por la Revolución. Una muy peculiar banda de hermanos unida por el anhelo común de un necesario cambio en nuestras líneas políticas y de una actuación conjunta en la Revolución.

No ha podido ser. Personalidades muy marcadas y equilibrio siempre inestable. Vida en definitiva. Historias personales profundas que nos aprietan –aquí y allá- y nos hacen saltar por dónde menos lo esperamos. Tensiones personales que han hecho de nuestra Mesa algo siempre interesante y dinámico. Un año más de experiencia en estas lides y la comprobación palpable de que –fuera de esta banda de hermanos- no existe vida reseñable. Gente válida. Gente válida y buena con la que –siempre- tendrá que contarse en cualquier iniciativa política que, a partir de ahora, pueda llegar a plantearse. Unidos en nuestra amistad y unidos en el sueño de la República y de la Revolución.

Por mi parte –vida y vida- tiraré hasta el Verano –por lo menos- con las Mesas de Debate suscitadas en torno a Cuadernos para la Liberación. Me apetece. Además, serán un buen medio para que el impulso tomado en este último –e intenso- año no se pierda en el recuerdo de la nostalgia fácil o del olvido intencionado. Agrupados en torno a estos Cuadernos pasaremos revista a la realidad española, y analizaremos nuestras distintas posibilidades de actuación. Cambio de ciclo y para atrás ni para coger impulso. Y quedan las Asociaciones, a fin de que no se desperdiguen nuestros Camaradas más activos.

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17 Febrero 2012

UNA ANTOLÓGICA CAGADA. CON "ALTERNATIVA MUNICIPAL ESPAÑOLA" EN SAN LORENZO DE EL ESCORIAL.

(En la foto, con el Concejal Carlos Zarco y con Luis López Novelle antes de entrar en uno de los juicios motivados por la antológica cagada de los Cabanas y de su conglomerado políticoarmadoreligioso).

Ha sido la cagada más asombrosa de los últimos años dentro del falangismo. Creíamos insuperable la de macaco o la de los plazos de Garzón. Superadas con amplitud en un aspecto malo y en otro aspecto bueno. El lado malo es que ha sido infinitamente más grave que las últimas. El lado bueno es la comprobación de la veracidad –una vez más- del axioma de que todas las cagadas provienen siempre de los mismos. Que nos sirva a todos de lección. El que con niños se acuesta mojado se levanta. O algo así. Estoy hablando –como ya sabréis- del asunto de Hispanianfo y de Alternativa Municipal Española con su Concejal Carlos Zarco. Luego dirán que me gusta dar lecciones y demás cantinelas de tontospicha. Luego dirán. Pero es que tengo la constante sensación –dentro de nuestro entorno político- de que unos falangistas construyen caminos mientras otros los destruyen... de que lo que avanzan y ganan unos es desandado y perdido por otros. La clase de los listos y la clase de los tontos. Y la necesidad urgente de seguir marcando diferencias entre unos y otros.

Ocurre que en la Sierra de Madrid llevan años haciendo las cosas bien. Los falangistas serranos. Personas normales que articulan propuestas políticas normales para gente normal. Falangistas que han sabido estructurar candidaturas municipales de base amplia, y que ven culminados sus esfuerzos con pequeños –y grandes, que también los ha habido- avances cotidianos. Falangistas que llevan años haciendo pactos con otras fuerzas políticas y sociales de sus respectivos municipios –en plano de igualdad y sin complejos- y que han tenido una presencia constante en los distintos medios locales de comunicación. Falangistas que hacen la única política posible –y muy eficaz- para salir del ostracismo y de la marginación a la que estamos sometidos. Falangistas que, aunque organizados por individualidades notables, han sabido dar siempre a las bases el protagonismo que merecen. Un falangismo inteligente hecho por personas inteligentes y siempre al margen del oficialismo de nuestras organizaciones. Un falangismo que –aunque a veces haya tenido que tomar partido por una causa justa- va por libre, absolutamente ajeno a los acostumbrados lodazales. Un falangismo que avanza en medio de nuestro retroceso general, teniendo limitados éxitos y pudiendo comprobar a medio plazo la validez de sus planteamientos.

Llevamos años constatando como esta forma de vivir el nacionalsindicalismo es totalmente incompatible con el entendido -y practicado- por nuestros ámbitos más ultraderechistas. Desde mucho antes del AME –último tramo de una lucha original y antigua en San Lorenzo- el falangismo serrano ha ido adquiriendo peso específico no sólo a la hora de democratizar nuestras organizaciones, sino a la de servir de puente entre nuestros sectores más avanzados y el resto de los falangistas. Tal vez por esta razón y desde que –a mediados de la pasada década- se produjo el retorno de un falangismo organizado en los municipios de la Sierra Noroeste de Madrid, fueron muchas las enemistades cosechadas dentro de nuestro entorno político. Principalmente entre nuestros sectores más conservadores. Aquellos que nunca han visto con buenos ojos el talante o los métodos de los falangistas serranos. Que no os engañen. El problema no soy yo o maroto el de la moto. Con eso pueden engañar a algún tonto del culo que otro. El problema es nuestro modo de entender el falangismo que –cada día que pasa- resulta más incompatible con el de la carcundia y el de la naftalina. El problema -y lo sabemos todos- no es otro que el que se deriva de dejar hacer a una gente que -por regla general- no sabe hacer la "o" con un canuto. La gente que no querríamos ni como Presidentes de nuestra Comunidad de Vecinos, ni como jefes en el trabajo ni -tan siquiera- como compañeros de cañas es tolerada -sin problemas- en el seno del falangismo. Y así nos va.

Todo esto explicaría –en parte- lo que han hecho estos inútiles, aunque todavía siga sin comprenderse bien tanta incompetencia y tanta mala leche. Cantidades ingentes de una y otra, formando esa mezcla letal a la que nuestro peculiar facherío nos tiene acostumbrados. Por el Imperio hacia Dios pero ni un metro más allá.

Resulta que se invita al Concejal Carlos Zarco a la Tertulia de los Cabanas. No se sabe demasiado bien –o tal vez sí, porque son muy torpes en sus manifestaciones de mala leche- qué es lo que se pretende conseguir a través de esta invitación. La mecánica de las candidaturas serranas es –de sobra y de largo tiempo- conocida por la derecha falangista. Lo malo es que es el Concejal Carlos Zarco el que no conoce a la derecha falangista. Cree, honesta e ingenuamente, que de verdad estos tíos quieren saber lo qué es Alternativa Municipal Española y cuál es la posición de los falangistas de la Sierra de Madrid ante las Elecciones Municipales. Como si todavía no lo supieran y –desde 2.005- hubiesen estado pensando en otras cosas. Y aunque se alzaron voces serranas -en su entorno próximo- que negaban cualquier tipo de colaboración con la caverna, se decidió acudir a la tertulia. Este ha sido el único error imputable al AME en su conjunto: ir dónde no se debe. Ya lo decía un veterano Senador de Kentucky a un candidato que se presentaba a las Elecciones por primera vez... nunca te acuestes con menores de edad y, si lo hacen, que no te pillen...

Resulta que el Concejal Carlos Zarco –que cree estar no sólo entre amigos, sino también entre personas responsables- refiere unos datos políticos internos que afectan seriamente a la marcha de Alternativa Municipal Española y a sus relaciones con las demás formaciones de San Lorenzo. Se relaja –charleta entre amigos- y comenta su visión acerca de las líneas tácticas y estratégicas de la Candidatura. En un ambiente distendido, expone su propia opinión y pronuncia una serie de frases y expresiones que –sacadas del contexto propio de la reunión de los Cabanas y si fueran utilizadas por nuestros adversarios políticos- podrían ser tomadas en un sentido muy distinto al pronunciado y empleadas aviesamente en contra de nuestra agrupación municipal. Resulta que el Concejal Carlos Zarco creía estar en una pequeña y amistosa reunión y –por eso mismo- dijo cosas poco meditadas y en tono coloquial. Resulta que el Concejal Carlos Zarco creía estar en esa cátedra del falangismo serio que están vendiendo estos telepredicadores.

Pues bien. De forma increíble –o tal vez no- resulta que toda la intervención del Concejal Carlos Zarco es grabada y colgada, íntegramente y de manera fija, en la Web. El portal Hispanianfo expone -hasta la última coma, hasta la última idea y hasta la última palabra- esta intervención informal del Concejal y la ofrece al conocimiento –literalmente- de todo el mundo. Ni más ni menos. Inaudito. A quién –en su sano juicio- se le puede ocurrir una cosa así. No hay término medio... o se es un inútil o se es un malvado de opereta. A elección vuestra...

Y ocurre lo que tiene que ocurrir. Que nuestros viejos adversarios políticos –los de verdad... los que uno tiene al hacer política de verdad- no tienen más que copiar la grabación que, tan gentilmente, les regala Hispanianfo y organizan uno de los escándalos mediáticos más grandes que se recuerdan en la Sierra de Madrid. Organizan una caza y captura mediática del falangista tomando como base, exclusivamente, lo publicado por estos lumbreras en su Portal. El Partido Popular -y los medios locales que controla- ponen en la diana al Concejal Carlos Zarco, al falangismo serrano, a Alternativa Municipal Española y a todo aquel que pasa por ahí. Y todo gracias a la inteligentísima actuación de Hispanianfo que, en vez de percibir que lo que se dice en la reunión puede ser utilizado –sin demasiado esfuerzo- por nuestros enemigos en contra de nuestras candidaturas municipales pasa a ser regalárselo –en bandeja de plata- al Partido Popular de San Lorenzo. Una cagada antológica.

No termina aquí el trabajo bien hecho de estos brillantísimos cerebros del nacionalsindicalismo. Porque –una vez decididas las líneas maestras de nuestra respuesta política y judicial- una de las primeras cosas que les pido a estos nuevos cruzados es que retiren –de forma inmediata- toda referencia al AME en la Web y que borren cualquier referencia a esta Candidatura en su Portal. La razón de esta petición es sencilla, y no es otra que su segura utilización -en nuestra contra- por la gente que va a ser demandada a raíz de estos hechos. Sosteniendo y no enmendando, la Web de los Cabanas se niega a retirar nada... ¡¡¡Cómo van a hacerlo si se lo pido yo!!! El resultado de esta postura tan brillante es un manojito de noticias que, directamente impresas de Hispanianfo, nos es lanzado –casi a la cara- como prueba en contra en el primero de estos procesos.

Por suerte, hemos ganado. Hemos ganado el primero de los pleitos que estos insoportables pitagorines nos han obligado a entablar, y a pesar de ellos. Una vez más, el falangismo serrano ha sabido recomponer sus filas y dar soluciones rápidas a esta difícil situación política. A pesar de la incompetencia de estos conspiradores de sacristía, de su ignorancia, de su insanísima mala leche y de su absoluta falta de sentido táctico. Suma y sigue, hemos vuelto a dar una lección sobre lo que –con nuestros escasísimos medios y de forma inmediata- se puede hacer para reparar los desperfectos que hacen otros. Avanzando a pesar de toda esta caterva.

Y yo creo que ya está bien. Ya está bien de doble moral y de miedo. Ya está bien de mirar para otro lado y de no señalar a los culpables. Nunca ha sido tan clara la diferencia entre los distintos sectores falangistas. Profundicemos en esta diferencia. Nunca será demasiada la distancia que debemos marcar con esta banda impresentable. Anuncian ahora -a bombo y platillo- no se qué reuniones para la unidad. Cuando ellos van nosotros ya hemos vuelto. Ojalá se unan. Así podrán estar siempre localizados y así –en un momento dado y ante la próxima cagada- poder minimizar los daños. Con estos ni a por agua. No sólo por representar lo peor de nosotros mismos y de nuestro pasado, sino también por ser incapaces de trabajar dentro de la política del Siglo XXI. Existe un falangismo interesante, pero no son estos. Rechace imitaciones.

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2 Enero 2012

NO TE RINDAS NATA!!!!

Hemos empezado el año con tus malas noticias Nata. No se me ocurre una forma peor -y más pesimista- de comenzar este terrible 2.012. Aunque lo bueno es que ya estás mejor... y que te estás recuperando. Estas crisis personales sólo las tiene la gente buena. Las personas excepcionales y honestas como tú. Nunca verás a una mala persona en una situación como la tuya porque  -como me imagino que ya sabes- la mala gente suele gustarse mucho a sí misma y  va por la vida esparciendo miseria sin pestañear. Incluso sonriendo. Las malas personas -seguro- no han empezado el Año Nuevo como lo has empezado tú. Ellos sonrien en la más completa impunidad. Y a tí te ha tocado -una vez más- sufrir y constatar que es verdad aquello de la vida como valle de lágrimas. Esas mismas lágrimas que derraman unos mientras que otros -los malos- sonrien en paz consigo mismos. Tú sabes que es falso -absoluta mentira- lo de que la vida pone a cada en su sitio mas tarde o más temprano... tú sabes que la Justicia sólo puede venir por la actuación consciente de las víctimas sobre los verdugos, y que no se hace sola. En eso estabas tú con alegría y orgullo.

Has venido hace poco a la Revolución. Has aprendido a quererla entre nosotros y como la queremos nosotros. Y la conoces ya lo suficientemente bien como para saber que nuestra Revolución es la Revolución de los desheredados de la suerte, de los que se sienten solos, de los que no triunfan en el actual -y puerco- esquema de las cosas. Nuestra Revolución es la Revolución de los que sufren... de los que han aprendido -o están aprendiendo- a ver la vida bajo el sufrimiento o la derrota. De los que no tienen nada frente a los que lo tienen todo.

Nosotros nos unimos y nos aprestamos a luchar contra los eternos sonrientes. Si nos unimos en la lucha nunca estaremos solos. Tú nunca estarás sola Natalia, porque ya formas parte de esta banda de hermanos descontentos. Y por eso -también- debes ponerte bien lo antes posible. Porque nos necesitamos los unos a los otros.

Nosotros -perros viejos- estamos cansados de tanta voz autorizada que lleva lustros hundiendo la Revolución en el pozo negro en el que está. Nosotros estamos muy cansados de leer y escuchar a estos mierdas que, muchas veces desde el anonimato más cobarde, nos indican qué debemos hacer. Cansados de tanta inoperancia en la dirección de esta Revolución que amamos. Por eso luchamos y por eso viniste. A demostrarnos cosas. Ha tenido que venir alguien como tú a recordárnoslo. Porque has demostrado -de sobra- que se puede tener valor dando la cara al luchar por tus ideas. Y eso que, a tí, dar la cara te puede traer muchos problemas. En muy poco tiempo, has demostrado ser fiel a la palabra dada y has hecho más -pero qué buen trabajo has hecho Nata- que muchos de aquellos que llevamos hablando toda una vida. Te necesitamos bien y te necesitamos fuerte Nata Crespo. Porque el año va a ser muy duro, y porque todo esfuerzo es poco para tirar del carro de nuestra lucha. La lucha del Consejo Nacional de Liberación del que formamos parte.

Sólo las buenas personas se sienten solas. Sólo las buenas personas sufren. Sólo las buenas personas sienten que no se puede más y sólo las buenas personas se equivocan. Y tú sabes que las buenas personas son necesarias -hoy más que nunca- para ofrecer a nuestro pueblo algo noble por lo que luchar y por lo que morir. Mejórate pronto, por favor, porque tus Camaradas -tus amigos- te respetan y te aprecian... y quieren verte pronto entre ellos. No te rindas nunca porque ese -como ya sabes- no es nuestro estilo.

Un beso Nata. Luchas, luego existes.

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MADRID, España
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Ignacio Toledano Martínez es Abogado en ejercicio del Ilustre Colegio de Madrid. Tiene 48 años. Falangista. Escribe periódicamente en los Medios EXTRACONFIDENCIAL, DIARIO DE LA SIERRA y MEDITERRÁNEO DIGITAL.

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