La Coctelera

EL BLOG DE NACHO TOLEDANO

Columnas, artículos y actividades de Nacho Toledano.

Categoría: DE PENOL A PENOL

7 Septiembre 2009

DIEGO MÁRQUEZ O LA EXTREMADA URGENCIA DE UN RELEVO.

La Asamblea General Extraordinaria convocada por la todavía y expedientada Junta Nacional de FE-JONS el pasado Sábado 5 de Septiembre ha dejado al descubierto una manifiesta y sorprendente verdad. El hecho de que la práctica totalidad de la militancia de nuestra formación hermana HA DADO LA ESPALDA al eterno Diego Márquez y a su Junta Nacional. Esta verdad es MANIFIESTA por la sencilla razón de que los números cantan. Y esta verdad es SORPRENDENTE porque, planteada esta reunión como un extemporáneo plebiscito militante a la gestión de Márquez & Cía, ha resultado respaldada por una EXIGUA MINORÍA de afiliados, contradiciendo el viejo dicho de que comicios como estos no se organizan nunca para perderse.

Los números cantan. Norberto Pico expresó en la Asamblea -como un logro (???) de la todavía Junta Nacional- el factor de haber alcanzado FE-JONS una cifra de afiliados que ronda los CUATROCIENTOS SESENTA (460). Evidentemente, no estaban allí. Faltaban casi todos. Como no estaban, tampoco, los centenares y centenares de militantes que se han ido quedando en el camino de la gestión de Márquez... esa misma gestión que se trataba de respaldar. Si comparamos el partido que asumió Márquez en 1.983 con el de hoy -donde nos es vendido como un gran triunfo organizativo la cifra de 460 afiliados- encontraremos un argumento de peso para haber votado que NO en este plebiscito más propio del tardofranquismo que de la España de principios del Siglo XXI. Sea como sea, existen en torno a 460 afiliados... Y SÓLO ACUDIERON SETENTA Y UNO (71) A LA ASAMBLEA.

Márquez y su Junta habían tomado esta Asamblea General Extraordinaria -y la Ordinaria posterior-  como algo personal. Se cuenta que el propio Márquez estuvo todo el mes de Agosto llamando por teléfono personalmente a destacados militantes, y ello al sólo objeto de instar su presencia. En el más puro estilo de los regímenes bananeros, la Junta Nacional había planteado esta reunión como un ACTO DE ADHESIÓN PERSONAL AL JEFE Y A SU EQUIPO. Para escenificarla adecuadamente, había reservado un salón en el Hotel TRYP con aforo para más de doscientas personas. Y -además y a los efectos de silenciar tardíamente las críticas de los que achacamos la absoluta ausencia de contenidos democráticos en el funcionamiento interno de FE-JONS- se había dado a esta reunión el carácter de asamblea directa y abierta a todos los militantes. Todos los que -claro está- tuvieran su carnet actualizado y estuvieran al corriente de pago. Ello produjo la IMPOSIBILIDAD DE ASISTIR a la práctica mayoría de los integrantes de la corriente opositora REGENERACIÓN 2.009 los cuales ni saben lo que deben al día de hoy -a pesar de que este dato ha sido reiteradamente solicitado en momento anterior a esta asamblea- ni reciben indicación alguna acerca de la forma en que -según los actuales gestores del partido- pueden recuperar la plenitud de sus derechos partidarios.

A pesar de todo esto, SÓLO SETENTA Y UN ASISTENTES CON DERECHO A VOTO (71) de los cuales -dejando al margen el "uno" sobrante que corresponde al propio Márquez-  debemos separar a todos aquellos cargos de designación directa del propio Márquez. Esto es... toda esa corte de Consejeros Nacionales (incluso aquellos fantasmales a los que sólo se ve en estos saraos, y cuyo nombre se va desdibujando en la noche de los tiempos) , los propios miembros de la todavía Junta Nacional, diversos cargos territoriales etc... Me acaba de comentar el bueno de PEDRO PÉREZ -gracias Pedro por todo-  que, tirando por lo bajo, la cifra de estos afiliados asistentes no es inferior a TREINTA MILITANTES. Es decir, que sólo una suma que ronda los CUARENTA AFILIADOS correspondería a militantes que han hecho uso de su derecho de acudir a esta asamblea de forma directa y personal.

Este solo dato PRIVA DE BASE DEMOCRÁTICA ALGUNA a la reunión del sábado. Después de esa llamada a cerrar filas y a respaldar todo lo respaldable... después de ese alto nivel de movilización la semana justo después de las vacaciones de verano, resulta que sólo un PEQUEÑÍSIMO NÚMERO de militantes han respondido a la llamada. Primer zapatazo a la gestión de la llamada Camarilla. Y ello siempre al margen de considerar de recibo -desde el punto de vista de la adecuada salud democrática dentro de una organización humana- el dato de ser respaldado un afiliado que lleva al frente de un partido desde 1.983, con tantas y tantas lagunas en su gestión y dirección. Esto no se sostiene, y hace de FE-JONS un fenómeno único y anómalo dentro del panorama político español.

Pero es que no termina aquí lo visto el Sábado. Y es que -de forma sorprendente- existieron DIECIOCHO AFILIADOS (18) QUE VOTARON EN CONTRA DE LA RATIFICACIÓN DE MÁRQUEZ AL FRENTE DEL PARTIDO. Además, existen otras TRES ABSTENCIONES O BLANCOS. Por tanto, existen EXISTEN VEINTIUN (21) ASISTENTES QUE NO HAN PRESTADO SU APOYO A MÁRQUEZ. Segundo zapatazo a la llamada Camarilla ya que debe entenderse que estos veintiuno han salido -directamente- de los cuarenta afiliados de asistencia directa. Estas cifras exiguas no confieren ninguna legitimidad democrática a Márquez. El partido le ha dado la espalda, tanto por el ENORME PORCENTAJE DE AUSENCIA de militantes al plebiscito (sólo 71 de 460) como por la mayoría in extremis obtenida en el mismo.

Estos datos son tomados de urgencia, y pudiera haber alguna variación la cual -por otra parte- no afectaría al fondo del asunto tratado. Ya habrá tiempo sobrado y ocasión indudable de comprobar y constatar los datos reales de los asistentes y de los porcentajes indicados.

Y luego muchos y varíados detalles. Por ejemplo, las Jefaturas Provinciales no han presentado Cuentas a pesar de habérseles solicitado persistentemente -desbarajuste organizativo manifiesto- y se han aprobado las Cuentas de la Junta Nacional en un curioso ejercicio de la fe del carbonero ya que, en un alarde de imaginación partidaria, se expusieron de manera verbal y sin ofrecer a los asistentes posibilidad alguna de verificación; tratamiento cuanto menos curioso a alguno de los miembros de la oposición presente, al que se llegó a amenazar físicamente -extremo este extremadamente grave que pasamos a investigar cumplidamente hablando con el interesado- así como la férrea negativa de Jorge Garrido a normalizar la situación de la oposición dentro del partido (recurriendo al archiconocido existen cosas que tú no sabes cuando se le urgía a ello por alguno de los intervinientes), el hecho de ser vendido como un triunfo una adaptación estatutaria que debía haberse hecho en el ya lejano 2.002... suma y sigue de un auténtico despropósito.

Esta denominada Asamblea General Extraordinaria ha dejado al descubierto dos extremos esenciales de la cuestión: que existe un ÍNFIMO RESPALDO MILITANTE tanto a la gestión de la actual Junta Nacional como al propio Jefe Nacional y que -por mucho ruido que se meta en internet y por muchas campañas de acoso y derribo mediático que se articulen desde el oficialismo acérrimo-  se ha demostrado la ausencia de BASE DEMOCRÁTICA SUFICIENTE que justifique hacer las cosas tal y como se están haciendo.

La Junta Nacional ha resuelto resistir hasta el final. Hasta la última bala en una desenfrenada carrera hacia la nada. Descartada la planeada resurrección del carisma de Márquez planteada el pasado 5 de Septiembre, y ante la casi total ausencia de respaldo militante en el partido, ha sonado la hora del relevo. ORGANIZAR UNAS ELECCIONES LIBRES que permitan comprobar -esta vez en un proceso legal rodeado de las máximas garantías de limpieza y transparencia- el grado de respaldo que cada uno tenga frente a la militancia. La solución no es un plebiscito bananero. La solución pasa por un proceso electoral auténticamente democrático que permita ver el grado de aceptación de las propuestas propias sin interferencias autoritarias. Y que permita -sobre todo y visto lo visto- la RETIRADA DEFINITIVA DE DIEGO MÁRQUEZ Y LA ASUNCIÓN DE LA RESPONSABILIDAD MÁXIMA AL FRENTE DEL PARTIDO POR AQUEL MILITANTE QUE RESULTE DEMOCRÁTICAMENTE ELEGIDO.

Todo lo demás es HUMO. Humo extendido sobre un barco que se está hundiendo a marchas forzadas.

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26 Agosto 2009

PILAR PÉREZ GARCÍA Y LA MALA O BUENA EDUCACIÓN (Agosto 2.009).

Se llama Pilar Pérez García, pero todos la conocemos por PITUCA.  A mí el apelativo de  PITUCA no me gusta. Me suena a etapa ya pasada... a inicios infantiles superados. Yo la llamo PILAR. Entre otras cosas porque esta mujer se ha ganado -de sobra- el derecho a que se la llame por su nombre de pila,  y a que nos vayamos olvidando de aquel apelativo cariñoso y casi familiar con el que inició su andadura literaria hace ya mucho tiempo. Un asombroso largo tiempo para la poca edad que Pilar tiene. Nada más y nada menos que 21 años. Pilar se proclama -a todo aquel que la quiera escuchar y frente a tirios y troyanos- FALANGISTA, y defiende su posición nacionalsindicalista en todas y cada una de las líneas que escribe. PILAR por tanto, con ese derecho que creemos que otorga el proclamarse públicamente falangista y el luchar diariamente por  ello en la medida de nuestras mayores o menores fuerzas.  A cara descubierta y desde siempre.

A mí PILAR me cae muy bien. Y eso que mi conocimiento personal de ella es muy limitado. Nos hemos saludado cordialmente en alguna ocasión, y poco más. Sin embargo, he seguido atentamente su trayectoria política y literaria, y creo que PILAR tiene todavía mucho -muchísimo- que contarnos a todos. Sus escritos están creciendo al mismo ritmo que su autora, y están adoptando un tono profundamente maduro y siempre ameno. No la perdamos de vista, porque va a sorprendernos. Y para bien.

El caso es que una mujer de veintiún años escriba -y que lo haga maravillosamente bien- ya es un dato que debería de llenarnos a todos de alegría. Sobre todo si tenemos en cuenta el nivel cultural medio de la juventud española. Pero es que -además- si esta mujer de veintiún años escribe desde el falangismo y para el falangismo, esta alegría debería desbordar todas las previsiones habidas y por haber sobre la cuestión. Joven, falangista y escritora... ¿alguién da más? ¿esta el falangismo sobrado de mujeres de estas características?

Por desgracia, Pilar ha saltado a la palestra por otra clase de motivos bien distintos. Resulta que -sorpresa de sorpresas- ha sido objeto de una sucesión despiadada de insultos públicos proferidos por los de siempre -foreros interneteros anónimos- y desde donde siempre... la ya conocidísima tribuna pública del FORO LA ESPIRAL. Y es que, de una forma profundísimamente maleducada -como siempre- despiadada -como siempre- inculta -como siempre- e incomprensible -como siempre- varios internautas valerosos se lanzaron a una asquerosa competición de improperios y de injurias contra Pilar, rivalizando entre sí acerca de quién llegaba más lejos y más alto en esta canallada. Se enmarca esta insólita agresión dentro del contexto general de enfrentamiento existente dentro del falangismo al día de hoy.

Cuatro integristas reaccionarios han impuesto una curiosa ley en nuestros foros de debate. Todo aquel que no conforme su postura política pública a un esquema ideológico pobremente lineal -acerca de lo que creen que debe ser el falangismo- será sistemáticamente insultado desde el anonimato. Todo aquel que adopte una postura crítica respecto a la manera en la que se han venido haciendo las cosas dentro de nuestra opción política, será absolutamente denostado no sólo en lo que ataña a su vida pública de militancia en cualquiera de nuestras organizaciones, sino también en su vida personal y profesional.  Estos métodos dictatoriales se ejercen no sólo frente a los que hablan, sino también frente a los que podrían hablar. Constituyen un claro ejemplo de política disuasoria a eventuales opositores... ¿quién va a quererse ver sometido a ese tratamiento especial?.

No está de moda hablar a favor de nadie en nuestro ambiente. Miedo a raudales y muy pocas ganas de problemas. Además, PILAR se sabe defender perfectamente sola, y así lo ha demostrado -de manera brillante- en aquellos Medios en los que suele escribir. Sin embargo, yo lo voy a hacer. Voy a hablar bien de PILAR por muchos y varíados motivos. El primero y esencial, consiste en que me da la gana y en que tenemos que perder el miedo al acoso integrista. El segundo reside en que mi experiencia en esto de los insultos interneteros ha alcanzado la categoría de acrisolada y sólida. Desde que anuncié mi apoyo público -humano, político y profesional- a los miembros de REGENERACIÓN 2.009 he sido constante y sistemáticamente insultado por miembros anónimos del sector oficialista de FE-JONS -en una campaña de acoso y derribo sin parangón alguno en Medios falangistas- en todas y cada de mis posibles facetas... personales, políticas, profesionales... día tras día... con el exclusivo fin de que me aburra, me calle y me marche a mi casa. Esta campaña se ejecuta de forma cobarde por individuos anónimos, pero es amparada y fomentada por la actual y expedientada Junta Nacional de FE-JONS. Y digo amparada y fomentada porque, en modo alguno, esos santos varones del falangismo carca mueven un dedo para hacerla cesar. Así de claro. En un grupo de personas tan fuertemente jerarquizado como aquel bastarían un par de indicaciones para terminar con este tipo de actitudes. Episodios tan lamentables como el de PILAR terminarían con una somera indicación de los que mandan. Guardan culpable silencio a pesar de conocer directamente a la interesada. Sumamente edificante.

Desde luego, yo siempre digo que esta situación va en el lote de haber tomado una postura pública al respecto.  Para estos talibanes -por lo que se ve y por lo que se ha visto- no hay nada más hermoso que el silencio. Si te callas no tienes problemas. Lo mejor de todo esto es que nosotros no nos vamos a callar. Ni nos van a callar estas tácticas de patio de Insti.  A mí me va esta marcha. Tengo experiencia, guerra y recorrido para rato. Me gano la vida combatiendo en guerras infinitamente peores que las que pueden originar estos cuatro amiguetes. Ellos verán cuándo y cómo quieren parar. Por mí que no quede y leña al mono que es de goma.

Pero Pilar ya sabe que salir en LA ESPIRAL se ha convertido -para los que estamos propugnando un cambio profundo en este maravilloso invento- en una especie de Who´s who del nacionalsindicalismo. Si no sales ahí no eres nadie.  Si no eres denostado ahí no eres nadie. Bienvenida pues a este selecto Club de adversarios de los de siempre.

A mi me separan muchas cosas de Pilar Pérez García. Me separan de Pilar cosas tan importantes y esenciales como mi consideración absolutamente negativa del Régimen de Franco o del Movimiento Nacional, o como el análisis en conjunto que, del papel del falangismo, puede hacerse durante aquella etapa histórica. Pero -del mismo modo que existe entre nosotros esta fundamental discrepancia- existen cosas que nos unen y que -en último término- tiran de nosotros con muchísima más fuerza que aquellas que nos dividen y separan. Se trata -ni más ni menos- que de LA BUENA EDUCACIÓN. La que siempre digo que ya hay que traer puesta de Casa.

Y ello porque, con este elemental instrumento de convivencia, las diferencias pueden tratarse con respeto, dialogando en torno a una taza de café. O de té verde, que ahora está más de moda. Pilar y yo podremos siempre -sin problemas- sentarnos a debatir y a dialogar dónde y cuándo queramos.  El resultado de esto es una concepción del falangismo radicalmente opuesta a la que tienen los cuatro talibanes que nos insultan constantemente en internet. Un nacionalsindicalismo unido en la diversidad de sus propuestas y animado por una permanente debate interno entre sus distintas corrientes. Convergencia y juego limpio frente a ignorancia y mala educación.  Posiciones falangistas socialmente avanzadas frente a la versión reaccionaria y cateta del nacionalsindicalismo. Una alternativa política basada en la buena educación frente a la mala.

Por eso PILAR... mi más fuerte abrazo.  En el convencimiento de que -más pronto de lo que pensamos, ya verás- tendremos esa Falange unida, abierta e integrada donde quepamos todos, y donde todos podamos defender lo que nos separa dentro de unas reglas de respeto recíproco... donde podamos propugnar nuestra propia concepción del falangismo de forma correcta y reposada. Incluso ellos podrán caber en este hermosísimo proyecto. Y mientras tanto... a seguir insistiendo en lo que creemos justo. Los insultos no son más que la confirmación de la rectitud de nuestra senda.

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17 Agosto 2009

NUESTRO INDUDABLE DERECHO A LA FELICIDAD (AGOSTO 2.009).

Publicado en el Núm. 188 (ÉPOCA II) de "La Gaceta Escurialense".

En contradicción con el título de una bellísima película de finales de los ochenta -la primera que rodó el Director francés Etienne Chatiliez- podemos decir que la vida no es un largo río tranquilo. Y es que, punteando todos y cada uno de los hitos esenciales que la jalonan, la vida está llena de socavones y cuestas, caídas y levantadas, sobresaltos y sueños, y demás altibajos y contingencias usuales de toda existencia humana. La vida no es tranquila. Es una sucesión imparable de acontecimientos y, dentro de estas naturales contingencias -y en la vida de cada ser humano- pueden predominar los aspectos positivos y los negativos. Es decir, las cosas buenas y las cosas malas. Nuestro respectivo grado de acomodo ante unas y otras determina -de manera directísima y clara- nuestro nivel de conformismo... de adaptación a lo que nos toca en la marisoliana Tómbola del Mundo.

Fijaros que hay quien lleva una mala vida a cuestas -una vida de esas que espeluznan por sus desfavorables avatares- y lo hace con una dignidad y una alegría de vivir que ya quisieran otros para sí. Otros, como por ejemplo aquellos mismos que -por contra- se han visto agraciados por la fortuna y que, sin embargo, se arrastran por el mundo como almas en pena de suplicio. Vidas y modos de vivirlas que, en esencia, son distintos para cada ser humano... para cada circunstancia vital. Alegres, tristres, resignados, rebeldes... todos formamos la gran familia humana y todos -también- o luchamos o nos rendimos. O nos conformamos o no. Siempre es una mera cuestión de valentía... o vamos e intentamos mejorar o no vamos y nos quedamos donde estamos... a veces peor que si cayéramos luchando.

Al igual que cada persona va coleccionando avatares dentro de su esfera personal, los partidos políticos también tienen vida propia e intransferible. Partidos que -en el cotidiano quehacer político que les caracteriza- han ido acumulando un saldo moral favorable... una estructura sólida y fuerte que les permite aspirar a prestar una influencia decisiva en la propia sociedad en la que proclaman y defienden sus ideas. Por el contrario, existen otros cuya acumulación de puntos negativos es tan alta, que sólo tienen dos opciones. O resignarse y morir o -de forma radicalmente opuesta- realizar los cambios oportunos para intentar salir de ese círculo de actuación negativa. Conformarse o luchar. Y eso es -precisamente- lo que ocurre con el falangismo. Nuestro momento actual es -en extremo- trascendente e importantísimo. Por si alguien no lo sabe, se está decidiendo nuestro eventual carácter de fuerza política alternativa.  Ser o no ser de nuestra Casa, cansada ya de soportar las pesadas cargas del fracaso. Pretender todavía ser algo en el futuro o dejarlo tal y como está y morir con mayor o menor dignidad.

Pasa igual que con las personas. Alguien acostumbrado a las desgracias acaba conformándose con que ocurran. Alguien habituado a la frustración y a la pena, acaba viviendo cómodamente entre ellas. Juzgando inevitables las desgracias -como cuenta Elliot que terminó pensando el Conde Duque de Olivares ante las constantes derrotas españolas de nuestro declive imperial- uno acaba viviendo entre desgracias... imposibilitado de reaccionar positivamente ante la adversidad.  Habituado, acostumbrado y cómodo entre la realidad triste del fracaso. Como si -habiendo conocido a la mujer de nuestra vida- no nos atreviéramos a luchar por ella renunciando a toda posibilidad de amor sin lucha. Todo antes de dar un salto que -de una forma u otra- viniera a empeorar la situación. El archiconocido aquí me quedo y no me muevan por favor... no sea que las cosas empeoren. Ese tan español Virgencita... que me quede como estaba. Amor... José Antonio nos enseñó que -también- la política era una tarea presidida por las pautas del amor. Y amar es la búsqueda constante de situaciones más perfectas... de empresas comunes entre los que se aman.

Lejos de ello, la resignación y el conformismo se han apoderado de Falange lastrando su posible crecimiento como una losa. Sin realizar ningún cambio político ni organizativo esencial, las formaciones falangistas languidecen en medio de su propia complaciencia ya que, al mirarse el ombligo y analizar la situación, llegan a la conclusión de que las cosas podrían ir mucho peor de lo que van si nos arriesgamos a cambiar y que -por tanto y parafraseando a Lampedusa- es mejor no cambiar nada para que nada cambie. Y eso en el mejor de los casos porque, para otros, la situación actual es respaldable porque sigue líneas políticas acertadas y dignas de aplauso. Lo nunca visto en lo tocante a la justificación de la miseria en resultados. Y así vamos... deshaciéndonos trágicamente como un azucarillo en el agua. Año tras año: menos propuestas, menos afiliaciones y menos éxito en difundir nuestro mensaje. El conformismo hecho política... adueñado no sólo de nuestras organizaciones, sino de los sufridos afiliados a las mismas.

Sin embargo -y frente a este rígido, demoledor e infecundo conformismo- existe una posibilidad de cambiar. Una posibilidad de transformación positiva de nuestra opción política que, al menos en su intento, rompería esta inercia en el declive que nos caracteriza. Se trataría de acercar el nacionalsindicalismo a la vida soñada. A lo que debe ser elevándose -de una vez para siempre- de lo que es. Trascender provechosamente de la triste realidad que nos rodea. Acercarnos a la vida soñada.

Porque la vida soñada es aquella que querríamos llevar y que -por un motivo u otro- no podemos. La diferencia entre llevar una vida anodina y triste y llevar la vida que nos gusta está -más a menudo de lo que parece- a unos pocos pasos de diferencia. Habitualmente, estas distancias pudieran ser menores de lo que, en principio, nos parecen. La clave está en el miedo al cambio. Siempre el miedo transforma en insalvables distancias que podrían ser abarcadas con mucho menos esfuerzo del que pensamos. Nos asusta la lucha antes de haber comenzado a combatir. Quiero creer que un ser humano no sólo tiene el derecho a cambiar de vida, sino a luchar por este cambio. A luchar por la vida soñada. Por la conquista de la felicidad, en el puro sentido que daban al concepto los primeros legisladores constitucionalistas. Todo ser humano puede perseguir un cambio en su vida opiniéndose directamente al conformismo cómodo... ¿por qué nosotros no?

El falangismo debe dar ese paso. Creer que es posible una transformación de nuestra opción política... y luchar por ella. Creer que todavía tenemos mucho que decir. Mucho que amar.  Lo que no podemos hacer ya -bajo ningún concepto- es quedarnos como estamos. Porque no sirve y porque -año tras año en triste procesión- se ha demostrado que no constituye un camino viable el que estamos llevando de una manera conscientemente errónea y políticamente suicida. Pelear por la vida soñada de La Falange y de los falangistas. Atrevernos, en definitiva, a recorrer los pocos pasos existentes entre lo que tenemos y lo que podríamos tener tan sólo creyendo en nosotros mismos y actuando en consecuencia.

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31 Mayo 2009

LA HORA DE LOS FALANGISTAS (Mayo 2.009).

Uno de los vicios falangistas por excelencia es la tertulia. Hablar y hablar. Charlar interminablemente -en la buena compañía de los camaradas más cercanos- acerca del estado general del falangismo y de los falangistas. Un muy saludable desahogo en el que siempre -de una forma o de otra- hemos estado sumergidos día tras día y en numerosas ocasiones a lo largo del año. Hablar sobre lo qué debe hacerse. Hablar sobre lo mal qué va todo. Hablar sobre la viabilidad de tal o cuál proyecto. Hablar y hablar... En la más pura tradición galdosiana de la ojalatería... ojalá aquello y ojalá lo otro...

¿Cuántas veces hemos arreglado ya las causas de la decandencia lamentable del nacionalsindicalismo sobre la mesa de algún bar? ¿cuántas comidas dedicadas a llevar al falangismo a cotas más altas de aceptación social trazando planes grandiosos de expansión revolucionaria? ¿cuántas ideas, sueños y proyectos se han barajado ahora, ayer y siempre? ¿cuántas ideas forjadas en la cálida confianza de unos pocos?

Sin embargo, quiero pensar que no siempre vamos a quedarnos en eso. Quiero creer que desde las humildes posiciones defendidas por todos y cada uno de nosotros podemos -y debemos- hacer algo. Me gustaría creer que sabemos hacer algo más que hablar. Intentar que las cosas cambien, en definitiva.

 Y ahora se nos abre una maravillosa oportunidad de hacer algo. Una ocasión políticamente oportuna para intentar cambiar nuestra triste y mortecina realidad.

Y es que dentro del falangismo -y sobre toda clase de consideraciones doctrinales o de matizaciones estratégicas que evidentemente nos separan- existen dos grandes corrientes. En resumen, todo se reduce a la pugna de los que quieren lograr un marco de entendimiento entre nosotros y los que ni siquiera lo intentan. Los que quieren aunar esfuerzos y los que siguen levantando barreras muchas veces absurdas. Los que siguen peleando en la búsqueda de fórmulas de integración y los que ya ni se preocupan por encontrarlas. En definitiva... los que quieren ser más abriendo espacios de diálogo y los que quieren quedarse como hasta ahora cerrándolos.

Hemos hablado tanto de ello que hasta duele volverlo a escuchar. Esto se nos muere. Se nos va sin pena ni gloria si no somos capaces de sacudir drásticamente la losa que nos aprisiona para quitárnosla de encima. O eso o irnos a casa sin gloria pero con mucha -muchísima- tranquilidad...

Miremos a nuestro alrededor. Lo de siempre en una situación que se agrava por momentos. Partidos esqueléticos. Imposibilidad de crecimiento. Crisis de militantes. Ausencia de proyectos políticos. Cada vez menos fuertes y cada vez menos. Balcanización de nuestras posiciones. Imposibilidad de encontrar fórmulas de romper el aislamiento político al que estamos sometidos desde hace lustros. Panorama desolador que no resulta inesperado -ni asombroso- a ninguno de nosotros.

Sin embargo, esta situación podría cambiar. Porque una serie de sucesos concatenados ha abierto la puerta a la esperanza. Se trata -como habréis podido adivinar- de la crisis sucesoria desatada en FE-JONS tras haber anunciado el eterno Diego Márquez su jubilación en el también eterno cargo de Jefe Nacional de Falange Española de las JONS. Se planeaba una transición tranquila del dieguismo hacia el neodieguismo. Pero... de pronto... saltó la sorpresa.

Porque en un partido que creíamos monolítico aparece -de pronto- una corriente de militantes asombrosamente partidarios de dos ejes principales de actuación. Y lo defino como asombroso porque estos dos ejes -según las conversaciones tenidas siempre con los responsables de las siglas históricas- no entraban dentro del perfil medio del afiliado a FE-JONS. Proclamaban -a todos los que tuvimos que tratar con ellos en alguna ocasión- que el partido estaba fuertemente disciplinado y jerarquizado -a mí estas dos palabras me dan miedo- y que no era partidario -en absoluto.- de ninguna clase de política unitaria con el resto de los falangistas. Sin embargo... eso ha resultado ser falso. Estamos hablando de dos factores que, a la postre y felizmente, han resultado concurrentes dentro de nuestra formación hermana: desde un punto de vista interno, la lucha por unos esenciales usos democráticos y por los derechos de los militantes frente a una jefatura excesivamente autoritaria y, desde un punto de vista externo, un anhelo de tender puentes entre todos los falangistas -estén donde estén- con el fin confesado de propugnar programas comunes integrados o, al menos coordinados.

Democracia interna y renovación por la base. Programas políticos y tácticos coordinados entre todos los sectores azules. Y ambas cosas lanzadas desde el potente faro moral de nuestras queridas siglas históricas. Estos son los ejes en torno a los cuales giran las propuestas de la corriente llamada renovadora dentro de FE-JONS. Los integrantes de la misma ya la han bautizado -los falangistas y su gusto innato por los nombres- como PROYECTO REGENERACIÓN 2.009, y están empezando a lanzar sus mensajes por medio de internet.

No está siendo una tarea pacífica. El sector oficialista encarnado en el llamado binomio Garrido-Pico ha contraatacado -cobijado bajo el paraguas de un cada vez más invisible Diego Márquez- iniciando una cadena de ceses y expedientes disciplinarios encaminados a marginar a la oposición dentro del partido, alejándola cada vez más de los centros de decisión del mismo. De otro lado, ha puesto en marcha un auténtico ventilador de chapapote -vulgo mierda- que alcanza a todo lo que se mueve en su contra.  El asunto ha sido tan grave que ha motivado la APERTURA DE UN EXPEDIENTE DISCIPLINARIO sobre Márquez, Pico, Garrido, Julio Alberto Alfonso y Camino Carrillo. Al día de hoy, se encuentran suspendidos de militancia y cargos. Lo normal es que ellos no acepten las determinaciones de su propio Consejo de Disciplina Nacional (que es el órgano que ha incoado los Expedientes). El conflicto está servido y se preveé largo y complicado.

Yo he apoyado públicamente al sector renovador. Soy públicamente partidario de REGENERACIÓN 2.009. Eso me ha granjeado -ya de entrada- un curioso aluvión de miseria moral... insultos personales, alusiones a mi vida privada y profesional... las circunstancias acostumbradas de esta clase de posicionamientos que no tienen la menor importancia. Por contra, me ha hecho rejuvenecer varios años, dándome una convicción íntima y profunda de hacer lo correcto. Atacado por mil babuinos -de cola colorada- formando un aquelarre  cómico y simiesco que ha hecho de mí la personificación del mal. A mis casi cuarenta y seis años no deja de halagarme esta fijación oral -Shakira dixit- que ha mezclado extrañas consideraciones humanas, clasistas, profesionales y educativas.

Sin embargo -y dejando al margen mis sentimientos personales- han sido muchas las personas que me han preguntado -en los últimos días- si de verdad valía la pena esta batalla... si no me habría valido más -y mejor- permanecer callado.

Este es el quid de la cuestión. La necesidad imperiosa que tenemos de salir a la luz pública y de respaldar el modelo de proyecto falangista que queremos. Porque -en otro caso- se nos irá la fuerza por la boca... como nos ha ocurrido siempre por los siglos de los siglos amén. Pocas personas han sido tan criticadas en su gestión política como Diego Márquez. Pocas estrategias falangistas han sido tan denostadas como las de aislamiento autista  desarrolladas por FE-JONS en los últimos años. Pocos gestos han sido tan despiadadamente rechazados por el común de los falangistas como los realizados por los responsables políticos de las siglas históricas... conversaciones con Esteban Ibarra, denuncias al Frente Español -en un momento tan difícil como aquel para todos nosotros- por la utilización del yugo y las flechas, negativas a la defensa conjunta de nuestra Memoria... tantas y tantas cosas criticadas tan sólo en los cenáculos privados de la tertulia, la cena y el aperitivo o bajo el anonimato de internet... No resultaría demasiado coherente con nuestra forma de pensar y de vivir este silencio cómplice o esta sonrisa ante la adversidad de algunos. Siempre hemos creído en su evidente error político. Siempre hemos afirmado que aquello no eran las formas adecuadas de orientar la situación del falangismo. Pues bien... pasemos de las palabras a los hechos. Vivamos y sintamos como pretendemos vivir y sentir. Como falangistas. Como políticos. Como ciudadanos...

No podemos quedarnos en eso... en los coloquios de salón o en el ejercicio privado de la crítica. No podemos quedarnos mirando el linchamiento público de un puñado de camaradas que -tan sólo- están haciendo lo que creen correcto luchando por todos nosotros... por la propia supervivencia de una Falange errática que necesita definir -con urgencia- un proyecto común. Un proyecto integrador que -de sobra lo sabéis todos y cada uno de vosotros- no existirá si las cosas siguen como han estado hasta ahora... si siguen mandando los mismos. Parafraseando a Lampedusa... debemos cambiar todo para que cambie TODO. O -en ese lenguaje taurino que tanto nos gusta a algunos escuchar- echar la patita alante y acortar las distancias. Retratarse Señores. Y qué no os cuenten la historieta de los asuntos internos y demás farfolla oficialista... el momento es tan grave que los errores de uno nos afectan a todos... que lo que se cuece en una casa se acaba comiendo en la otra... Si no empujamos, todo seguirá como hasta ahora. Sólo la presión pública ha puesto a los aislacionistas en el disparadero, y todos sabéis que no existiría ninguna posibilidad de unidad -ni remotamente- si un puñado de camaradas no llevásemos ya meses en campaña. En un público y duro combate al que -todavía- le quedan muchos asaltos que emprender.

Son muchos los Camaradas que sueñan con una Falange abierta y refundada. Desde los miembros de la respetadísima diáspora azul -todavía increíblemente vetados por el sector oficialista por causa de viejas historias familiares- pasando por los llamados falangistas sin falange -los que un buen día se marcharon ante la ausencia de un proyecto moderno en búsca de espacios más respetuosamente libres- hasta llegar a los militantes falangistas de todas las organizaciones... a los que día a día desean la unidad en esa calle que es cara y cruz de sus desvelos y trabajos.

Todos ellos -todos nosotros- tenemos mucho qué decir y muchas ideas que colocar -ordenadamente- encima de la mesa. Pero ello no podrá hacerse si las cosas siguen como han estado hasta ahora. Como siempre. La necesidad táctica aparece -entonces- con una claridad meridiana. Primero, privar de responsabilidad política a las personas que nos han impedido entendernos hasta este mismo día de hoy. Después -y una vez creadas las condiciones objetivas necesarias de diálogo- emprender una reformulación de nuestros planteamientos políticos que -partiendo de estas dos orillas militantes- acabe alcanzando al conjunto íntegro de los falangistas. Por todos y para todos.

Ha llegado el momento. Ha llegado la hora de luchar -desde todas nuestras trincheras y bajo todas nuestras banderas- por un modelo de partido abierto, maduro y responsable. Ha llegado la hora de propugnar un conjunto de ideas integradoras. Por primera vez -en muchísimo tiempo- existiría voluntad de diálogo en esas dos orillas de nuestro río común. Existiría una coincidencia en la necesidad de tender puentes y de construir alternativas. Por eso, ha llegado la hora de hablar -con nombres y apellidos- de las ideas que uno tenga en la cabeza, y por las que merezca la pena luchar. Salir y dar la cara, en defensa de lo que queremos para el falangismo y en defensa de unos camaradas que lo han visto muy claro desde el principio. Respaldar los modelos integradores frente al exclusivismo anticuado que pretenden seguir imponiéndonos.

No nos queda tiempo. Esto se nos muere. Por eso, creo que ha llegado la hora de los falangistas. No sólo es una cuestión de decencia o de clara conciencia política. Se trata -también y por desgracia- de una simple cuestión de supervivencia. 

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11 Septiembre 2006

TRIFULCAS Y VICTORIAS

Publicado en "Minuto Digital" en Agosto de 2.006 (Columna "De Penol a Penol").

He asistido en primera fila a la trifulca. Sin dudarlo un instante, he tomado partido, y estoy tomado parte activa en esta riña tumultuaria. A pesar de mis cuarenta y tres años -o tal vez, por causa de ellos- estoy interviniendo en un conflicto partidario. Los lectores más avisados -casi todos- ya habrán adivinado a la trifulca a la que me estoy refiriendo: se trata de la pugna que, al día de hoy, divide a La Falange.

En el mes de Diciembre de 2.005, estalló la crisis dentro de La Falange que -lejos de ser inesperada- sacudió profundamente los cimientos del Partido. De todos es sabido este dato. Con aburrida profusión, hemos asistido los últimos nueve meses a una auténtica sucesión de comunicados y contracomunicados, notas y artículos de prensa, actos públicos y fotografías de toda clase y condición. Esta auténtica avalancha de datos informativos -además de aburrir profundamente a nuestro público- han venido a confirmar el carácter irreversible de esta división dentro de la opción falangista.

Pero... ¿qué es lo que ha ocurrido? ¿estamos en presencia de otro de nuestros interminables pleitos de familia? ¿estamos condenados los falangistas a la inevitable tentación cainita, que nos hace luchar entre nosotros cada cierto período de tiempo?

Quiero ofreceros mi visión personal. Mi visión personal interesada, pero honesta, de esta espinosa confrontación. Sobre todo porque ya va siendo hora de ir fijando conceptos entre tanta confusión y mentira. Entre tanta desinformación pobremente hilvanada. ¿Comisión Gestora Provisional o Cantalapiedra?

Represento -por edad- a ese sector de falangistas que han regresado a la lucha azul después de años y años de retiro político. Me imagino que cada uno tendrá sus sólidos motivos para este regreso. Razones fundamentales que, en un momento dado, nos han impulsado a poner nuestra experiencia -nuestro bagaje- personal y profesional al servicio, una vez más, del Partido. Estos años de retiro político, si bien nos alejaron del día a día del falangismo, han tenido una ventaja evidente: nos han hecho reincorporarnos a la actuación política sin vicios del pasado: sin recuerdos ingratos de pasadas disputas. Al mismo tiempo, lo hacemos alejados de círculos azules herméticos, profundamente sumergidos en los ámbitos sociales en que se desenvuelve nuestra vida personal y profesional. Existe una nueva hornada de falangistas cuarentones y yo, sinceramente, espero que el futuro nos convierta en la espina dorsal del Partido. Gente con experiencia profesional, curtida en mil batallas cotidianas y, por lógica, provista de un manojo de ideas renovadoras que impulsen hacia adelante al Nacional Sindicalismo del Siglo XXI.

¿A qué suena bonito? Lo mejor de todo no es lo bien que suena. Lo mejor de todo es que es un hecho cierto y real. Este falangista cuarentón que os escribe y os da la brasa así lo cree. Además, justo en el momento de mi reingreso en La Falange, creía honestamente que se había producido un relevo generacional válido dentro del Partido, encarnado en la figura pública de José Fernando Cantalapiedra, Jefe Nacional por obra y gracia de un Congreso celebrado en el año 2.004.

Todos pensábamos que Cantalapiedra tenía carisma. Maldita sea la hora en que lo pensamos, porque somos nosotros quienes hemos creado al monstruo. Somos nosotros quienes, con nuestra creencia en el maldito relevo generacional, le dejamos abarcar grandes cuotas de poder sin potenciar -a la vez y como ocurre en cualquier opción política civilizada y occidental- los mecanismos de control del Partido. En otras palabras, los derechos de los militantes a supervisar la actuación política de sus Jefes: a ser regidos conforme a las leyes. ¿Resultado? Aprendices de Brujo asaltando -en toda regla- las estructuras del Partido. Juegos inmaduros frente a necesidades políticas serias.

Cuando escucho hablar a nuestros Camaradas de la Falange Auténtica de falangismo democrático, no puedo menos que sonreír ante esa expresión digna de peregrullo: el falangismo o es democrático o no es falangismo. Es decir, todos los falangistas aspiramos a formas democráticas de decisión política. Y esta firme creencia se traduce no sólo en la lucha por la implantación de estructuras democráticas de representación política, sino también en la búsqueda de mecanismos internos democráticos que regulen la vida del Partido...

¿Asamblearios? Decididamente, sí. A mí el término -visto lo visto- no me suena en absoluto peyorativo. Prefiero una Falange asamblearia a una Falange entregada -pongo por ejemplo- a la voluntad de un joven de veintipocos años que pretende -pongo por ejemplo- hacer de La Falange un instrumento de poder personal, al tiempo que una punta de lanza de la extrema derecha española.

Porque ese, y no otro, ha sido el origen de nuestra crisis. El intento, por parte de José Fernando Cantalapiedra, de asumir directamente el control del Partido pasando por alto los mecanismos tradicionales de control dentro del falangismo. Porque, en vez de rendir cuentas de su gestión ante los órganos de control del Partido, Cantalapiedra optó por la organización de un Congreso que no tuvo las más mínimas garantías democráticas en su preparación y funcionamiento. Un Congreso apresuradamente preparado con el único fin de conseguir una elección unánime no menos apresurada.

Esta crisis nunca habría tenido lugar si el carisma de Cantalapiedra hubiera sido real y efectivo. Si hubiera explicado su posición a cuadros y militantes. Si hubiera hecho, en definitiva, un ejercicio de liderazgo. Porque era eso, y no otra cosa, lo que se le pidió: dar explicaciones y poner un poco de orden. Ni una cosa ni otra. Y que conste que Cantalapiedra no es una mala persona. Tan sólo ocurre que es muy joven, y esta inexperiencia le ha hecho creerse una desacertada política de marketing político: la que le aupó a un liderazgo inexistente.

Olvidando -de manera increíble- que los militantes falangistas deben intervenir en la adopción de aquellas decisiones trascendentes que puedan afectarles; que tienen derecho a ser oídos en procedimientos disciplinarios legales y garantistas; que tienen derecho a ser informados de todos los extremos de la marcha interna del Partido, incluso a que se les rindan cuentas financieras; que tienen derecho a ser dirigidos de una forma madura y eficaz; que tienen derecho a ser representados por cargos elegidos democráticamente en Congresos democráticos; que tienen derecho a no ver a su Partido en peligro de ilegalización por actuaciones escandalosamente contrarias a Derecho.

Porque creo en todo eso, y porque creo en el hecho de que los falangistas estamos cerca de algo grande, de un definitivo despegue dentro de la vida política española, es por lo que yo -personalmente- tomé partido en esta crisis. Porque la opción falangista exige, en el grave momento actual de la realidad española, un reforzamiento del Partido apoyado en sus cuadros medios dirigentes: en definitiva, un reforzamiento en las estructuras de participación militante. Primar a todos y no primar a uno.

Tengo cuarenta y tres años y, sencillamente, quiero militar en un Partido democrático. Y si me expulsan, quiero que me lo den por escrito y de forma motivada. Y quiero elegir a los compromisarios que me van a representar en un Congreso. Y quiero discutir y debatir en ese Congreso sobre líneas políticas posibles, y no convertirlo en un Auto de Fe soviético frente a los disidentes. Y quiero que mi Partido esté regido por un conjunto de personas dotadas de madurez personal y política, elegidas por una militancia integrada y participativa... ¿es pedir demasiado?

Los falangistas, con independencia de las distintas organizaciones que nos integran, estamos destinados a hacer frente a un reto de primerísima magnitud, marcado por la actualidad política española. Este reto nos exige a todos un nivel de madurez, seriedad y experiencia que nos aleja, irremisiblemente, de estas increíbles posiciones presidencialistas e ilegales. Ahora sí, y esta vez sin equivocarnos, está llegando la hora de una verdadera renovación de nuestros esquemas políticos. La hora de los falangistas. Porque de esta trifulca ya ha surgido un triunfo inesperado hace unos meses, pero absolutamente necesario en estos tiempos: un golpe de timón para una nueva política en estos tiempos duros.

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Ignacio Toledano Martínez es Abogado en ejercicio del Ilustre Colegio de Madrid. Tiene 46 años. Falangista. Escribe semanalmente en "La Gaceta Escurialense" su Columna "ANCHA ES CASTILLA". Además, escribe las Columnas "DE PENOL A PENOL" en MINUTO DIGITAL y "EL ATRIL" en "DIARIO DE LA SIERRA".

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