La Coctelera

EL BLOG DE NACHO TOLEDANO

Columnas, artículos y actividades de Nacho Toledano.

Categoría: ANCHA ES CASTILLA

27 Agosto 2010

NUESTRA LEJANA GUERRA COLONIAL (Agosto 2.010).

Publicado en el Núm. 237 (ÉPOCA II) de "La Gaceta Escurialense".

Escribía un artículo ayer sobre profesiones de futuro. En un tono humorístico -puro chascarrillo veraniego- escribía sobre la evidente rentabilidad de dedicarse a la piratería en el Indico o al secuestro en Mauritania. Sin embargo, las tres muertes de ayer en la lejana Afghanistán -los dos Guardias Civiles y su traductor- me han varíado el humor. Ya no soy capaz de reírme. Sobre todo al preguntarme qué es lo que están haciendo allí los Soldados de España. Me ha venido a la cabeza un viejo cartel de los sesenta -supongo que debe ser uno de los muchos que nacieron al calor de la revolución multicolor, californiana y hippy- en el que se veía un soldado muriendo en la batalla con los brazos extendidos -alcanzado por las balas muy a lo Robert Cappa- mientras podía leerse abajo la pregunta WHY? Ya sé que es una remembranza fácil, pero inevitable. Preguntarnos el porqué de la muerte de nuestros soldados en aquellas tierras inhóspitas es lo mínimo -lo más decente y humano- que podemos hacer por ellos. Eso y pedir después que vuelvan, por supuesto.

Cuando Europa regía -orgullosa- los destinos del mundo, cada generación tenía su guerra colonial. Incluso llegaba a tener varias. Conflictos lejanos no exentos de un halo honorable y romántico. Nosotros -cosecha inmejorable de 1.963- crecimos leyendo maravillas tales como El Hombre que pudo ser Rey, Las Cuatro Plumas o Beau Geste. Guerras y banderas lejanas. No me cabe ninguna duda de que estas lecturas contribuyeron -de forma decisiva- a que nos hiciéramos falangistas. Culto al honor, al compañerismo y al espíritu de cuerpo frente a hordas fanáticas de derviches, rifenos, zulúes o... afghanos. El joven Winston Churchill cargando en Omdurmann frente a los feroces derviches y escapando de la cárcel bóer. Toda una época y todo un modo de entender el mundo, la política internacional y los conflictos bélicos. 

Dentro de aquel contexto, el genial Kipling -hay que leerle más y, después, más y más aún- escribió aquellos proféticos versos sobre Afghanistán, en aquel poema mítico El Joven Soldado Británico. Decía que cuando quedes herido y abandonado en los llanos de Afghanistán, y las mujeres corran para despojar tus restos. Envuélvete con tu fusil y vuélate los sesos. Y ve hacia tu Dios como un Soldado.

Se refería Kipling al fracaso de una Expedición Británica a Afghanistán -más allá de la Frontera del Norte y del Paso del Khyber... ¿os acordáis de aquellos nombres míticos los de 1.963 y aledaños?- que había sido fieramente exterminada por los guerreros afghanos a finales del Siglo XIX. Una derrota tan sangrienta que llegó a frenar -de forma definitiva- la expansión del Imperio Inglés en los confines de la India. Ha corrido mucha agua bajo el puente. Los Soldados de la era de Kipling eran profesionales valientes y experimentados. Eran envíados a lejanas tierras por Estados que tenían una clara y perfecta percepción de su misión histórica. Morían por una muy determinada idea de los intereses nacionales, y nadie les mentía sobre la naturaleza exacta de los exóticos conflictos en los que combatían.

Las cosas han cambíado. Y esta vez a peor. Porque los soldados europeos siguen muriendo en aquellos lugares remotos de nombres difícilmente pronunciables. Pero las razones de estos lejanísimos combates ya no son tan claras como antes: los Estados han perdido la fe en las justas causas de sus actuaciones armadas. Eso crea curiosísimas paradojas históricas motivadas, sencillamente, por no saber explicar la verdad de las cosas. Guerras sin guerras. Intervenciones sin intervención. Violencia pacifista motivada en no decir lo que -realmente- están haciendo los Ejércitos Occidentales diseminados por todo el Planeta.

Ahora resulta que nuestra generación también ha tenido su propia guerra colonial. España está librándola en 2.010. Una guerra colonial que, para empezar y por desgracia, nada tiene que ver con los versos de Kipling, las gaitas lejanas -y acercándose- o los cuadros formados -a toda prisa- sobre las tierras áridas de cualquier lugar polvoriento y remoto. Con lo que sí que tiene que ver -y mucho- es con la eterna historia de la primacía económica del Norte sobre el Sur y con la lucha del llamado Primer Mundo frente a todo los demás Mundos posibles. Lo de siempre -en definitiva- porque no otro ha sido, es y será el origen de cualquier conflicto armado entre ricos y pobres. Pero ya no se lucha por una idea de colonización e imperio. Ya no se dice la verdad, aunque la verdad sea fea y muy desagradable. Ahora la sangre se enmascara en una red tupida de mentiras, disculpas, análisis falsos, fariseismo y desinformación constante. Lo peor de estas guerras coloniales modernas es la infumable farfolla en la que se envuelven y disfrazan. Palabrería neoprogre que -bajo la cáscara de lo políticamente correcto- habla de humanitarismo y de paz universal mientras combate en una guerra sanguinaria. Porque eso es -y ha sido- Afghanistán. El escenario de una guerra sanguinaria que ya perdieron los ingleses y los rusos, y que ahora está perdiendo España.

Existe otra curiosísima vertiente de todo conflicto de esta clase. Las guerras coloniales caracterizaron el Siglo XX por iniciar una profunda reflexión en los Ejércitos que las combatieron. Una reflexión sobre las condiciones sociales que las provocaron, sobre el nivel de integración militar en el modelo de Estado que defienden y sobre su propia composición y preparación profesional. Los africanistas españoles en Marruecos, el Ejército Francés en Indochina y Argelia o los oficiales portugueses de Angola, Guinea y Mozambique... múltiples ejemplos de un incremento del papel militar en la vida política y social de Occidente después de durísimas guerras coloniales. Y una interesantísima duda está en saber si nuestro Ejército -después de casi cien muertos en esta guerra absurda- será capaz de abrir este período de reflexión y de debate interno, y comenzar a redefinir la naturaleza no sólo de sus propias relaciones internas, sino también de sus relaciones frente al poder político y frente al conjunto ciudadano.

¿Reflexionarán los Soldados de España sobre todo esto o han perdido todo espíritu crítico? ¿saben lo qué están haciendo allí realmente?  Reflejo de esta época confusa, la voluntad política que los ha llevado allí no resulta convenientemente explicada. Y, por si esto fuera poco -o tal vez por esa misma falta de toda explicación razonable- los españoles miran para otro lado en lo que a este conflicto se refiere. Lo desconoce o, directa y frontalmente, se opone a esta guerra lejana. ¿Reflexionarán nuestros Soldados sobre este divorcio paranoico y divergente entre decisiones gubernamentales, voluntad popular y la capacidad del propio Ejército de llevar a cabo eficazmente las misiones encomendadas?

Y, mientras tanto, nuestros Soldados seguirán muriendo en Afghanistán.Tal vez sin haber leído -nunca- a Kipling.

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13 Agosto 2010

DE LAS PRIMARIAS DEL PSOE PASANDO POR FE-JONS (Agosto 2.010),

Publicado en el Núm. 235 (ÉPOCA II) de "La Gaceta Escurialense").
Siempre es una buena noticia la ampliación de la base democrática de un partido político. La concesión de voz y voto -a los afiliados de una organización política- para proceder a la elección de sus distintos representantes y en todos sus niveles. Lo que ya no resulta nada positivo es que algo tan simple -tan evidente-  como esto sea noticia. Como ya habréis adivinado, me estoy refieriendo a uno de los principales asuntos informativos de este mes de Agosto. Las llamadas primarias del PSOE madrileño o, en otras palabras, la designación directa -por parte de los militantes socialistas madrileños- del Candidato del PSOE a las Elecciones Autonómicas de la Comunidad de Madrid en Mayo de 2.011. La pugna política interna entre Tomás Gómez y Trinidad Jiménez. Que algo tan sencillo sea noticia -en esta España de principios de Siglo- constituye otra de las constataciones -una más- del déficit democrático que atraviesa nuestra sociedad. Máxime cuando, por imperativo de la legislación vigente, el funcionamiento interno de los partidos políticos debe ser democrático en todo momento. Esta exigencia legal debiera ser algo de uso cotidiano y frecuente, y no despertar el más mínimo interés noticioso más allá de sus estrictos resultados.

Por si esto fuera poco, y una vez más, se ha repetido una tediosa constante dentro de la vida pública española: la imposición de un Candidato desde las más altas jerarquías del partido -el mismo Zapatero apostaba públicamente por Trinidad Jiménez- frente a Candidatos más asentados por la base y de una sólida implantación territorial, como es el caso de Tomás Gómez. Es a esta actuación de Zapatero a la que se han opuesto los militantes madrileños. Imposición de Candidatos desde arriba o elección de los mismos desde abajo. Viejo dilema que todavía no encuentra una clara y tajante solución en el seno de nuestros procesos electorales.

Y si ello no ha encontrado una solución unánime -a favor de los afiliados de base y de su indudable derecho a elegir- en la generalidad de nuestras organizaciones políticas, mucho menos aún ha encontrado respuesta dentro del falangismo. Está costando demasiado la implantación de estos sencillos hábitos democráticos en nuestras organizaciones. Procedimientos judiciales y áridos debates internos que van consolidando -a veces demasiado lentamente- los derechos de los militantes frente a las imposiciones de sus máximos responsables. El último capítulo de esta batalla se está desarrollando en Falange Española de las JONS donde -poco a poco pero de forma inexorable- van abriéndose paso los instrumentos de la democracia interna y de la transparencia en la gestión frente a la inaudita opacidad de un pasado reciente.

Nuestro caso es único. Los falangistas y sus curiosas costumbres de gobierno. Ahora ha tocado en FE-JONS. Resulta que los máximos responsables de este partido -por cierto que Diego Márquez y Jorge Garrido llevan más de un año haciendo caso omiso de un procedimiento disciplinario interno que los ha suspendido en sus funciones- presumen de un comportamiento escrupulosamente democrático en sus decisiones internas, pero ocultan el hecho de haber eliminado previamente -de una forma no tan escrupulosamente democrática- a todo el grupo interno opositor que pretende estructurar una alternativa frente a la línea política de estos curiosos dirigentes. Esta eliminación -que los ha dejado gobernando el partido en solitario- se ha realizado por diversos procedimientos que, de más que dudosa legalidad, están siendo objeto al día de hoy de oportuno control judicial.

Imaginaros esto en el PSOE. Imaginad a Tomás Gómez -si al final es él el vencedor- felicitándose públicamente por la excelente salud democrática del funcionamiento interno de un partido que ha organizado estas primarias. Y ocultando frente a todos el asombroso hecho de haber excluído de cualquier posibilidad de concurrencia -a este proceso electoral interno- tanto a la propia Trinidad Jiménez como a la práctica totalidad de los afiliados que la hubiesen mostrado su apoyo público. Impensable... ¿verdad? Organizar unas primarias para que pudieran votar sólo un par de opositores aislados y una mayoría abrumadora de partidarios del candidato único. Esto es lo que está ocurriendo en la FE-JONS previa a la Transición del Marquismo a la Democracia: que se está organizando un proceso electoral en el que la oposición democrática no puede ni votar ni, por supuesto, concurrir.

Muchos estamos luchando por el final de estos infumables hábitos políticos. Y tengo la impresión que esta lucha política es de contenido común a todos los que tenemos una misma visión de la vida interna de una organización política. Porque creo que tanto da que peleemos por una extensión democrática dentro de nuestras formaciones rojinegras como que otros -los militantes de la Federación Socialista Madrileña, por ejemplo- estén luchando por estos mecanismos dentro de sus organizaciones respectivas. Todos estamos pugnando -a la postre- por lo mismo: una mayor y mejor distribución del poder mediante un ejercicio adecuado de nuestros derechos. Entendiendo -todos también- que no basta con la proclamación legal expresa de estos derechos, sino que a ello hay que añadir la lucha por darles contenido y efectividad. Una historia tan vieja como el Mundo. Como la misma España. El dilema entre el poder de unos pocos frente al deseable poder de muchos, y el ejercicio de la Democracia entendida como algo constante y progresivo, y no como una aburrida y repetitiva costumbre realizada -cuando se realiza- cada cuatro años. 

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6 Agosto 2010

TOROS, BOLLOS Y UN PAR DE CALADAS (Agosto 2.010).

Publicado en el Núm. 234 (ÉPOCA II) de "La Gaceta Escurialense".

Jamás se ha prohibido en España tan a conciencia, tan bien y tan profundamente como en este primer tercio de siglo. Al final, esta forma de Democracia en recesión -que nos ha tocado en suerte- se ha metido en nuestras vidas con mucha más fuerza -con ese tesón progreta digno de elogio en lo que tiene de fervoroso, continuado y perseverante- que cualquiera de nuestros anteriores modelos políticos. Hoy, en España, no se cuestiona la pervivencia de los grandes conceptos pero -curioso- se cuestiona constantemente la validez de los pequeños. Uno puede -pongo por caso- fundar un partido político o hablar sobre una caja de madera en cualquier parque público. Sin embargo, no podría comerse un bollo industrial, fumarse un pitillo o ir a los Toros en Cataluña. Suponiendo, por supuesto, que consideremos pequeñas cosas tales como comerse un bollo o ir a los Toros en Gerona. Porque esto, sin duda, tiene truco. En Derecho, el que puede lo más, puede lo menos.  Y cuando ello no es posible, es que algo no cuadra. Algo no cuadra en España en este año de Nuestro Señor de 2.010.

No sé si existen estudios sobre lo que mata más y mejor. No sé si existen análisis comparativos entre lo que resulta más nocivo para nuestra salud. Por ejemplo, si son más letales los Bancos que, por ejemplo, el tabaco o el alcohol. O si, también por ejemplo, resulta más perjudicial el actual sistema de partidos políticos que la masa de los bollos industriales. Seguro que son peores para nuestra salud los Bancos o los partidos políticos, pero nuestras Administraciones no hacen nada para evitar sus terribles consecuencias. Paradojas del Siglo XXI.

Defectos de funcionamiento en nuestra Democracia imperfecta. El establecimiento de limitaciones -o de simples prohibiciones- a nuestro conjunto constitucional de derechos y libertades no denota tan sólo un mero mal funcionamiento del mismo. Porque, lo que de verdad demuestran, no es sino la triste verdad de no disfrutar plenamente de estos derechos y libertades. No se trata de simples recortes -tal y como subraya machaconamente la prensa alejada de las tesis gubernamentales zetaperiles- sino de una demostración palpable -otra más- de que estos derechos no existen. Al menos en la forma en que se nos ha dicho desde siempre que disfrutábamos de nuestras libertades. Cada vez queda menos clara la existencia de un sistema de plena libertad y de prevalencia de los derechos fundamentales en nuestro Ordenamiento. Sobre todo a la vista de estas medidas.

Sigue existiendo, cada vez con más fuerza y sin posible remisión, aquella vieja distinción marxista entre los derechos formales y los derechos efectivos. Democracia real versus democracia formal en un análisis contradictorio que, por cierto, fue asumido por el nacionalsindicalismo. De nada vale, por ejemplo, que se nos reconozca el derecho al trabajo o a la vivienda si no tenemos trabajo o vivienda. De nada vale, por ejemplo, afirmar la plena libertad del individuo si luego, por diversas circunstancias sociales y económicas concurrentes, ese mismo individuo no cuenta con medios suficientes de subsistencia digna. Existe una democracia formal, consistente en una enunciación -a veces detallada y minuciosa- de toda clase de derechos ciudadanos. Existe una democracia real que contempla -de manera descarnada- la forma y la manera en la que no se cumplen esos supremos principios fundamentales. De esta forma, nuestro sistema político estaría caracterizado por el hecho de estructurarse alrededor de un conjunto de derechos ciudadanos que, aunque suelen estar perfectamente expresados, no encuentran cumplimiento efectivo dentro de este mismo marco social. Se enuncian pero no se cumplen. En consonancia, somos muchos -cada vez más- los que creemos que las políticas verdaderamente revolucionarias no consistirían -básicamente- sino en una profundización en el contenido de los derechos enunciados, así como en una redefinición de algunos de los mismos.

En realidad, lo que os he expuesto anteriormente constituye el verdadero problema de esta Democracia. Por eso, la persecución del fumador, las limitaciones de velocidad en las autopistas, la criminalización de las chuches, hamburguesas o bollos industriales, la situación de la Fiesta en Cataluña, el idioma de la rotulación de los carteles de las tiendas... todas estas cosas no pasan de ser ligeros apectos del problema. Manifestaciones de una forma de gobernar basada en un intervencionismo facilón que se apoya en nuestra imposibilidad -de hecho- de hacer frente al mismo. Falta de libertad concreta apoyada en una falta general de libertad.                   

De nada sirve esa jocosa preocupación por nuestra salud o por el bienestar animal si no quedan garantizados, al tiempo, otros derechos esenciales. Nadie cree -al menos muy pocos- en la sinceridad de estas motivaciones. Parece de chiste -un muy mal chiste de humor negro- que los Toros queden prohibidos en una Comunidad Autónoma que pretende multar a los taxistas que pasearon los colores nacionales al triunfar nuestra Selección Nacional de Fútbol. O que la bollería industrial quede prohibida en aquellos Campamentos Veraniegos del País Vasco que no permitieron a los niños asistentes ver los partidos de la Selección Nacional, y a los que -asombrosa y surrealista recreación de Good Bye Lenin versión Sabino Arana-  contaron que había ganado Holanda el partido de la Final. 

El Estado debería ocuparse menos de estos derechos y afrontar la necesaria profundización de otros. De los serios. Que en vez de los toros o de los bollos, se ocupara del derecho al trabajo, a la vivienda digna, o a no ser explotados o exprimidos por unas entidades bancarias de las que nadie -de esas no- parece ocuparse. Porque, puestos a determinar lo que de verdad resulta más perjudicial para la salud, resulta evidente que un crédito hipotecario lo es mucho más que -por ejemplo- una palmera de chocolate.

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16 Julio 2010

EL SÍNDROME DE VIDELA (Julio 2.010).

Publicado en el Núm. 232 (ÉPOCA II) de "La Gaceta Escurialense".

Vivimos todavía en el sueño. El sueño de una Copa del Mundo ganada con deportividad, con brillantez y con un excepcional juego de equipo. Campeones. A por ellos y yo soy español-español-español. Ejemplo para un pueblo que, ahora más que nunca, necesita mitos y alegrías. Mitos de mejora y alegrías de victoria. Durante unos días, la Selección Nacional nos ha hecho olvidar la cuota mensual de la hipoteca, la cuantía de la prestación de desempleo, el cierre de tal o cual empresa o la inutilidad de los partidos políticos para encauzar, de manera adecuada, posibles vías de salida a esta durísima situación de recesión. Es lo que tiene el fútbol: hacernos soñar con otros mundos posibles, y hacernos olvidar -bendita amnesia de color rojo y amarillo- las aristas cortantes de un presente insufrible e inhóspito.  Y tal vez pueda hablaros de esto con la debida objetividad. Con la falta de apasionamiento que tiene todo aquel al que no le gusta el fútbol y que, por tanto, no entiende absolutamente nada sobre este deporte. Ese es mi caso. Alegría instintiva por encima de cualquier consideración técnica.

Esto del fútbol es un juego de luces y sombras. Los distintos prismas con los que, de manera muchas veces contradictoria, puede analizarse este increíble deporte. Por ejemplo, en pocos deportes como este tiene más importancia el juego de un equipo bien conjuntado. Metáfora fácil del poder de la integración de individualidades distintas en aras de un fin superior común. La fuerza de lo colectivo y su prevalencia sobre lo individual. Sin embargo, y al mismo tiempo, pocos deportes simbolizan como este el triunfo imbatible de un capitalismo inhumano y feroz. La imparable sugestión de lo individual -figuras estelares de sueldos inabarcables para una imaginación media- frente a lo colectivo. El culto al individuo que orilla, de forma contundente, las posibilidades colectivas del equipo. Estrellas como Cristiano Ronaldo o David Beckam frente al común vulgar ciudadano.

Luces y sombras. Altos y bajos instintos. Astros rutilantes del fútbol e hipnosis colectiva. Y si ello no deja de ser una afición -muchas veces apasionada- en épocas de bonanza y prosperidad, el asunto no deja de ser peligroso en épocas de pobreza y de recesión. Peligroso en lo que tiene de ceremonia popular de catarsis colectiva. Peligroso en lo que tiene de moderno y actualizado opio del pueblo e instrumento de diversión sobre los problemas reales de la misma sociedad en el que se desarrolla. Un hecho suficientemente estudiado por historiadores, sociólogos y políticos modernos. En concreto, y en España, este espinoso asunto había sido estudiado -profusa y profundamente- por miembros de la intelectualidad izquierdista respecto al Régimen de Franco. Se decía -entonces- que la Dictadura utilizaba el fútbol poniéndolo al servicio de sus fines publicitarios propios, y que mientras el ciudadano medio se apasionara por los avatares de su equipo dejaría -casi automáticamente- de preocuparse por todo lo demás. De esta suerte, el fútbol se había convertido en el Régimen en un mecanismo de dominación del poder sobre el ciudadano, amaestrando y encarrilando cualquier inquietud política o social que pudieran tener muy amplios segmentos populares. En la España presuntamente socialista de Zapatero existiría -lo que son las cosas- la tentación de recurrir otra vez al balón como instrumento anestesiante. Nada nuevo bajo el Sol de España.  

Paradigmático en esta cuestión fue el Mundial organizado por Argentina en 1.978. Los argentinos ganaron la Copa. Ofrecieron al mundo una imagen dinámica y pacífica pero, al mismo tiempo, este Campeonato venía a legitimar -en mayor o menor medida- la Dictadura Militar que gobernaba la nación austral en aquellos años de sinrazón y muerte. Goles y desaparecidos, en una mezcla de sordidez, alegría, política y deporte de muy difícil digestión. El Síndrome de Videla, en directa alusión al máximo responsable de la Dictadura Argentina en 1.978. Esa, y no otra, es la cara oscura del fútbol. El deporte concebido como gigantesca alfombra bajo la que esconder nuestra basura vergonzante. Ese es el riesgo de todo éxito deportivo de masas en época de tristeza económica y social. Y esto es lo que debemos evitar, con fuerza, en la lectura de este alegre evento deportivo que estamos, todavía, celebrando.

El rotundo triunfo de la Selección Nacional -venciendo el último partido con la camiseta de color azul mahón neto y proletario- debe de servir como ejemplo edificante de superación y de victoria en equipo. Remar juntos para solventar nuestras dificultades. En este sentido, esta Copa es la Copa de todos los españoles. Y así quedará reflejada en la Historia pequeña y grande de todos nosotros. Precisamente, una España dinámica y moderna contraponiéndose a una España cañí. Sin embargo, estos ejemplos enfervorizados de fácil patriotismo -marea roja y amarilla de, muchas veces, españolismo rancio- no deben servir para ocultar la difícil situación por la que atravesamos. Biombos extendidos sobre la pobreza y desesperación de muchos de nuestros compatriotas. Una victoria que, de forma torticera, serviría de cortina de humo a la necesidad, sincera y esencial, de llevar a efecto una profunda transformación social mediante un conjunto de medidas revolucionarias de naturaleza justa y solidaria. La Copa nos debe servir para hablar de la recesión, y no para olvidarla. El ejemplo maravilloso de nuestra Selección Nacional debe colaborar a construir el cauce a estos anhelos revolucionarios, pero no como un carril forzoso de vacíos instintos populares o de pasiones ciudadanas sin sentido.

Evitar el Síndrome de Videla y seguir luchando por un nuevo mundo que, a lo lejos y sobre la marea roja y gualda de estos días, se adivina en la línea de un lejano horizonte. A pesar de que quieran distraernos con otras -aunque muy agradables- circunstancias sobrevenidas.

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4 Junio 2010

RIÉNDONOS CON LEIRE PAJÍN (Junio 2.010).

Publicado en el Núm. 227 de "La Gaceta Escurialense".

No deja de ser asombrosa la irreductible fidelidad de Leire Pajín. Fidelidad al partido y fidelidad al líder, en la más acendrada tradición de la izquierda europea. Aunque, tal vez, no resulte tan extraño si tenemos en cuenta el número de sueldos que cobra mensualmente nuestra vieja amiga Pajín. Curiosa posición la del socialismo español. Porque, de un lado, el partido de la "o" de obrero exige a la ciudadanía española disciplina y austeridad: apretarse el cinturón ante esta emergencia nacional y sacrificarse por el bien común. De otro lado, y a pesar de esta apelación a la austeridad del sano patriotismo, el partido de la "e" de español no vacila a la hora de disculpar las distintas -y muy varíadas- remuneraciones de nuestros políticos. Casi cinco millones de parados oficiales observan, con perplejidad, como no se reduce el tren de vida de nuestros políticos y demás representantes institucionales. Y los que todavía no lo estamos también. Es que uno no deja de extrañarse de esta singularmente preconizada moral pública, que proclama la austeridad de los representados pero no de quienes les representan. Y todo esto viene a cuento a raíz de la nueva frase de Leire Pajín. Esta le ha quedado verdaderamente cesariana. Dice nuestra Leire que los socialistas no acumulan sueldos, sino que acumulan responsabilidades. Si esto lo dijera montada en un caballo blanco, podría ser -perfectamente- pintada por Velázquez. Y que conste que no me he referido, para nada, al acontecimiento planetario. Aquella historia es ya muy vieja aunque, con Leire, tenemos la suerte de renovar anecdotario cada poco tiempo.

Debe ser el buen humor atribuído por la sabiduría popular al tipo pícnico de la Patología. Nuestra rechonchita Pajín y su divertidísima demagogia. Qué haríamos sin las ocurrencias chispeantes de esta pizpireta gordezuela. Un rotundísimo buen humor político avalado por una excelente situación personal. No pasa un mal momento nuestra Leire, sobre todo en lo económico. La número tres del PSOE puede llegar a sumar también tres -¡¡¡tres!!!- sueldos. A su retribución como Secretaria de Organización del partido con "s" de socialista, suma también el sueldo de ex Secretaria de Estado de Cooperación Internacional. A estos dos sueldos está a punto de añadirse una tercera remuneración: la de Senadora por la Comunidad Valenciana. Una triunfadora que, a sus treinta y dos años, se embolsará la suma de veinte mil Euros mensuales. Casi tres millones y medio de las antiguas pesetas franquistas... porque yo lo valgo.

Una suma mensual extremadamente buena para que alguien que se dedica -casi por regla general- al muy noble y loable trabajo de repetir frases de contenido heróico, así como de fustigar a la oposición con el látigo de su desprecio proletario. Y estas dos cosas a veces hasta simultáneamente. La siempre sonriente Pajín y sus frases insustituíbles para afrontar la recesión. Consignas tales como "arrimar el hombro" o "asumir responsabilidades", que animan a los ciudadanos españoles a abrirse un nuevo agujero en el cinturón. De igual forma, y como recordatorio permanente sobre quién manda aquí de verdad, nuestra jacarandosa y bien pagada Leire suele dedicar cariñosos recordatorios a la oposición del Partido Popular. Por ejemplo, Pajín cree que se trata de "oportunistas políticos que no saben de propuestas sino de ocurrencias". Sólo alguien con la tranquilidad necesaria -la calma de la vida resuelta, la han llamado sesudos pensadores de Harvard- es capaz de encontrar, por medio de un sesudo análisis, un principio básico de la vida política española: todo aquello que no es socialista, no es patriota. O, lo que es lo mismo, todo aquello que no se propone por y desde el PSOE no es más que humo. Tonterías sin sentido a las que no hay más remedio que atender -aunque sea unos segundos- en función de este fastidioso sistema democrático que les permite, todavía, expresarse públicamente exponiendo opiniones políticas.

Sin embargo, y como tenemos que seguir soportando a estos derrotistas de derecha, hemos de seguir haciendo chistes y malabarismos verbales. Se puede decir lo mismo pero con una sonrisa. Así, existen distintas frases que se pueden aplicar una vez tras otra ante distintas circunstancias. El Partido Popular no arrima el hombro, y con ello Pajín quiere significar que la derecha no apoya las medidas económicas del Gobierno. El Partido Popular no aporta ideas y no hace más que adoptar actitudes negativas, y con ello Leire quiere ilustrarnos acerca de la negativa de la oposición de derechas a dar por buenas las explicaciones del Gobierno sobre la rectitud de sus planes económicos. Maravillosas frases y, sobre todo, muy bien pagadas.

Bromas aparte, no deja de asombrarnos -si en esta España de 2.010 todavía puede asombrarnos algo- el empecinamiento del Gobierno Socialista en su actitud de querer gobernar en solitario. De creerse en posesión de la verdad absoluta, y en la correlativa negativa a adoptar medidas propuestas por partidos distintos al propio. Los falangistas creemos en la necesidad de una política de consenso para salir de esto. Por el contrario, todo aquello que es afirmado, propuesto o defendido por los adversarios políticos del Gobierno no es digno de ser tenido en cuenta. Menos mal que esta actitud, increíble en medio de esta situación de emergencia nacional, es sostenida por alguien tan excelentemente pagado como Leire Pajín. No todo van a ser desgracias. Todavía podemos ver alguna estrella entre las nubes. La buena -buenísima- estrella de Leire Pajín y de su excelente momento profesional. Tres sueldos lo avalan.

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28 Mayo 2010

LOS AJUSTES DE ZAPATERO (Mayo 2.010).

Publicado en el Núm. 226 de "La Gaceta Escurialense".

Nosotros -lo que antes se llamaba el sufrido pueblo español- llevamos mucho tiempo ya pagando los platos rotos. Los destrozos ocasionados en nuestras vidas por las opacas maniobras de un sistema bancario ajeno no sólo a cualquier idea de diligencia empresarial, sino de simple moralidad pública. Sencillamente, somos los ciudadanos de infantería los que estamos pagando las facturas de un modelo económico que ha dejado de funcionar. El carrusel ha dejado de girar y a nosotros nos ha pillado subidos todavía a los caballitos. Al final -mira por dónde- hemos terminado por entender perfectamente aquel invento de la economía globalizada. Significa que la chorizada que hace un Agente de Bolsa en Wall Street, a miles de kilómetros de La Lonja del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, acaba pagándola el dinero de un funcionario de, póngamos por caso, Mondoñedo. Esas son las ventajas evidentes de la economía globalizada: que mientras que el Agente de Bolsa o el Presidente de un Consejo de Administración de un Banco siguen ganando igual o más dinero, el funcionario de Mondoñedo gana menos. Para que luego digan que el capitalismo no tiene ventajas evidentes.  

La situación económica nos ha traído otra palabreja de moda: el ajuste. El ajuste versión zapatero en España. Y es que es tiempo generalizado de ajustes, aquí, allí, allá y acullá. España, Italia, Gran Bretaña... todos se ajustan a la perfección. Lo que ocurre es que, en España, el ajuste se hace -siempre por nuestro bien-  por obra y gracia de un Gobierno Socialista que defiende a los trabajadores... ¿qué os pensabáis? En esta vetusta piel de toro, los recortes sociales se hacen para defender a los más débiles. Igual ocurrió cuando el Gobierno Socialista apuntaló a la Banca Privada con fondos públicos. Allí también se trató de defender a los más débiles: los Bancos. Es la obra social de Zapatero, que pasará a la Historia por su defensa a ultranza de la pequeña economía de los ciudadanos frente a los abusos de los grandes. Por eso, nuestros ajustes son muy diferentes -mucho- a los realizados en otros países de nuestro entorno. Nuestros ajustes se hacen para, precisamente, defendernos de los mismos que han provocado esta situación. Eso es lo que dice el Presidente secundado por los múltiples portavoces del PSOE. 

Aquí también, como en el resto del Planeta, estamos reinventando el modelo capitalista. Estamos siguiendo las directrices de reordenación financiera determinadas por el Fondo Monetario Internacional, si bien pasadas por el filtro de la terminología oficial del PSOE. A raíz de estas directrices, en España las Cajas de Ahorro -ese híbrido franquista entre la banca privada y la pública y que generalmente sirve para que los partidos políticos discutan sobre la composición de sus Consejos- se verán forzadas a proceder a fusiones entre ellas. Esas fusiones que, en el léxico cada vez más incomprensible de nuestros gurús mediático-económicos, se denominan calientes o frías... o reales o virtuales... pero fusiones al fin y al cabo. Los casos más recientes están a la vista. La intervención de la andaluza CAJASUR -la cual también es aprovechada para dar un poco de candela fina a la Conferencia Episcopal- y la megafusión de CAJASTUR, Caja Extremadura, CAM y CAJA CANTABRIA. No sé a vosotros, pero a mí esta fiebre por las intervenciones estatales y fusiones me huele a chamusquina. Es como si, al amparo de la situación de emergencia nacional que padecemos, alguien fuera a hacer un gran negocio. Negocios monetarios, en el sentido más exacto y tradicional de la palabra, pero también negocios políticos o mediáticos. La Democracia exige transparencia, y que sean explicados profundamente todos estos procesos bancarios.

Otro ajuste de gran importancia. El de los Ayuntamientos y su imposibilidad de acudir al crédito bancario hasta el año 2012. Esa medida constituye un verdadero cataclismo para las ya maltrechas Haciendas Locales. Se agudiza la sensación de bancarrota municipal, y se acentúa la sensación de estar al borde del abismo. Los municipios no podrán endeudarse, y las operaciones bancarias a corto plazo habrán de cancelarse cada final de año. Este nuevo decreto antidéficit hizo que corriese el pánico en nuestras Corporaciones Municipales, dando lugar a escenas dignas del mejor Berlanga. Muchos Ayuntamientos convocaron, a toda prisa, Plenos Extraordinarios que, adelantándose a la temida entrada en vigor del Decreto de ZP, contrataban créditos bancarios por el procedimiento de urgencia. Sálvese quién pueda y las mujeres y los niños primero. Sin embargo, el Decreto no entra en vigor hasta Enero de 2.011, tal y como graciosamente se concedió después. Uno no termina de comprender bien como se intenta evitar un mayor endeudamiento municipal y -sin embargo- se concede tiempo más que sobrado para que los Ayuntamientos puedan seguir endeudándose sin freno durante, nada más y nada menos, que seis meses más. Ya se sabe, los falangistas y nuestras soluciones radicales. Si hay que hacer algo, hagámoslo ya.  No nos cansamos de repetirlo allá dónde podemos y dónde nos dejan. Todo esto no son más que parches. Remiendos que tapan las verguenzas de un modelo económico al que se le ha acabado la cuerda. Sólo la instauración de un sistema de banca pública constituiría el primer ladrillo de un nuevo edificio social más justo. Ni fusiones frías ni fusiones calientes. Sindicalización de la Banca y acceso a la titularidad de los medios de producción.

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7 Mayo 2010

LOS ACUERDOS IMPOSIBLES (Mayo 2.010).

Publicado en el Núm. 223 (ÉPOCA II) de La Gaceta Escurialense.

Deberían estar condenados a entenderse. Deberían, y ello en el sólo caso de que tuvieran un mínimo sentido del Estado. Lo que antes se llamaba responsabilidad. No puedo menos que ser escéptico ante la reunión de hoy entre Zapatero y Rajoy. Cuando leáis estas líneas, ya sabremos qué es lo que ha ocurrido, y qué conclusiones se han sacado. Conoceremos si somos capaces de trabajar juntos en estos momentos tan graves. Hasta el propio Rey -sin duda apelando a la tranquilidad necesaria en el negocio- ha apelado a un cierto sentido de unidad en esta situación de emergencia nacional. Dice Rajoy que le va a explicar a Zapatero que esto no es Grecia. Como si el colega de enfrente no lo tuviera claro. Dice Zapatero que le va a insistir en la necesidad de la reforma de las Cajas de Ahorro, como elemento esencial de nuestra solvencia y de nuestra recuperación. Eso también lo sabe -de sobra- Mariano Rajoy. Dicen unos y dicen otros. Nadie tiene ni idea de cómo salir de esto, porque ya no valen los remedios de siempre. Sin embargo, aquí todo el mundo cree tener la fórmula ideal para la salida de la recesión. Todos creen tenerla -cara a la galería- pero todavía no se ha empezado a remar en la misma dirección. Ya sabéis, el tradicional todos a la vez y hacia el mismo lado. Ese no es el remedio único para nuestra recuperación, pero constituiría una primera piedra para el optimismo. Necesitamos un acuerdo. Un gran acuerdo nacional alrededor de unos puntos esenciales de consenso. Ayer, por ejemplo, la Bolsa cayó en picado ante el rumor de que España necesitaba fondos europeos en un plan similiar al griego, y que los había solicitado. Zapatero tuvo que salir a manifestar -pública y oficialmente- que no acreditaba lo que se estaba diciendo. Improvisando. Tapando una vía de agua tras otra dentro de este barco tocado y hundido. Gobierno y oposición ofrecen esa imagen frente a los ciudadanos españoles: la de tapar vías de agua a medida que se van abriendo siendo -además- inútil todo ese aparente esfuerzo.

Casi todo lo que leo y escucho en las últimas horas sobre esta reunión de los dos grandes tiene un tinte de escepticismo. Se han estado tirando los trastos a la cabeza hasta ayer mismo. Incomprensiones y falta de sintonía. Broncas diarias por un motivo u otro que nos impiden creer que -como por arte de birlibirloque- se puedan arreglar las diferencias entre ambos partidos por medio de una simple reunión. Al menos, claro está, que estas dos poderosas cabezas de lista conciban esta cumbre no sólo como una simple reunión, sino como una oportunidad fundamental para alcanzar el consenso sobre algunas medidas urgentes de carácter económico. Acuerdos para seguir poniendo parches que permitan la supervivencia -simple superviviencia previa a empresas que deberían ser más grandes y ambiciosas- de España como Nación unida y viable. Pero nunca llegan a nada. Ya se han entrevistado once veces antes sin ningún resultado apreciable.

De todas formas, la solución no está en el parche puntual o en el acuerdo de contenidos mínimos. Porque, con independencia de que estos acuerdos de mínimos sean -o no- inviables al día de hoy, nuestro gran acuerdo nacional debería tener otro sentido. Los falangistas creemos que la recesión nos ha traído la oportunidad de aplicar criterios revolucionarios ante tantos -y tan graves- problemos derivados del hundimiento capitalista. La solución no consiste en la refundación del capitalismo mediante un gran pacto nacional. Nosotros creemos que la solución reside en la búsqueda de un gran consenso global para enterrarlo. El modelo bancario imperante -asombrosamente, y después de la que está cayendo, sigue siendo el mismo- debería ser sustituído por un modelo único de Banca Pública. Ese sería el primer -y fundamental- primer paso de nuestra recuperación. El primer ladrillo de un Mundo Nuevo. Los marxistas -y otras fuerzas alternativas- están solicitando una nacionalización estatal. Nosotros solicitamos una sindicalización. Pero, sea la que sea, debemos intervenir de forma pública las instituciones bancarias con firmeza. Nada más y nada menos por la razón de ser -este paso inicial- el inicio del fin de la recesión.

Por esta causa -que se une a la escasa credibilidad de la que gozan Zapatero y Rajoy- no creo ni que se vayan a adoptar acuerdos generales ni, muchísimo menos, que si se alcanzan fueran a servir para algo que no fuera más que para nuestra propia subsistencia. Acuerdos de superviviencia que -siendo en sí importantes- no nos permitirían afrontar el futuro con la necesaria firmeza. Deberíamos tener valor para sustituir las entidades que no han funcionado. Realizar en España los cambios necesarios que nos encarrilen hacia una nueva sociedad, sin empecinarnos en mantener la injusticia incompetente de este actual estado de cosas. Juntos, Zapatero y Rajoy suman detrás de sus espaldas veintiún millones de votos. Más que suficiente como para iniciar estas transformaciones estructurales mayoritariamente respaldados.

Decíamos que ayer fue un día de pánico en las bolsas, a través de rumores incontrolados. Este preocupante factor justificaría, por sí solo, el acuerdo entre Rajoy y Zapatero. Si no pueden ponerse de acuerdo sobre nuevas políticas de extinción del capitalismo, como nos gustaría a los falangistas, al menos deberían demostrar un consenso sobre una cierta contención del gasto público y -ante todo- sobre un discurso común ante el conjunto de la ciudadanía. Un discurso coincidente en la extremada gravedad de nuestra situación económica, y en la necesidad histórica que -todos los españoles- tenemos de potenciar los resortes básicos de nuestra solidaridad. La unidad como factor de optimismo y de voluntad de luchar. Ya veréis como ni una cosa ni otra. 

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23 Abril 2010

ESA CENIZA NEGRA DE LA FATALIDAD (Abril 2.010).

Publicado en el Núm. 221 (ÉPOCA II) de "La Gaceta Escurialense".

La erupción de un volcán islandés -de nombre impronunciable- ha sido la causa de un colapso del tráfico aéreo mundial de dimensiones catastróficas. Otro varapalo al modelo capitalista del que, hoy más que nunca, puede decirse que a perro flaco todo se vuelven pulgas. Como si las violentas erupciones originadas en los mercados financieros mundiales no fueran suficientes para provocar la erosión de las economías occidentales. Ya sabéis que densas columnas financieras de ceniza negra se elevaron sobre nuestras cabezas mucho antes de que ese volcán islandés -de nombre impronunciable- haya empezado a destrozar, metódicamente y sin piedad, los asientos contables de todas las Compañías Aéreas.

¿Recórdais como Julio Verne había localizado la entrada al Centro de la Tierra en el cráter de un volcán de Islandia? Ahora -y de forma mucho menos atractiva y novelesca- a través de ese cráter tan sólo puede accederse al centro de la recesión... a seguir profundizando, más y más, en las razones de nuestro empobrecimiento general. Erupción de un volcán islandés que ha paralizado la economía occidental. Casi nada. Viaje al Centro de la Miseria General. Y que me perdone Julio Verne por hacer un fácil juego de palabras en torno al título de una novela tan maravillosa como esa.

Podríamos hacer el clásico comentario -por lo demás tópicamente previsible- sobre el poder de la naturaleza para paralizar, mediante sus protestas volcánicas, toda la falsamente omnipotente maquinaria humana. La Naturaleza enfadada que castiga a los hombres y que les recuerda, de cuando en cuando, cuál es su verdadera posición sobre el planeta y cuánta debe ser su humildad en su relación con el entorno. Patatín Patatán. Sin embargo, esta clase de reflexiones -aún cuando son ciertas- no ayudarán en nada a las miles y miles de personas inmovilizadas por el cierre del espacio aéreo ni -tampoco- podrán servir de excusa a los infinitos negocios, contratos y operaciones comerciales que, a raíz de esta inmovilidad forzosa, no han podido cerrarse en estos días. Desplazamientos humanos imposibles y Ferias Comerciales paralizadas. Ceniza sobre las cenizas de un orden que -por un motivo u otro- se está desplomando ante nuestros propios ojos.

Sin embargo, existe una ceniza negra mucho peor que esta. Un humo volcánico que -al igual del que viene de Islandia- nos obliga a quedarnos en tierra. Porque si bien el humo del volcán llega directo desde las entrañas mismas del planeta, el otro del que os hablo llega desde los misteriosos entresijos de nuestro propio yo... de nuestra personalidad más íntima. Y es que existe un humo negro que también nos impide despegar hacia lo que sería una lucha por nuestros propios sueños. La ceniza volcánica que, a lo largo y ancho del Globo, nos está haciendo caer en la pasividad y en la inacción ante el desastre. Eso, y no otra cosa, es lo que está ralentizando el viaje hacia una profunda transformación personal y social. Es lo que está impidiendo que nosotros -los ciudadanos occidentales empobrecidos y enfadados- no sólo ataquemos las verdaderas causas del desastre que estamos contemplando, sino que pongamos las bases de una nueva sociedad más libre y justa.

El conformismo y la fatalidad como frenos del avance social. Como elementos que impiden nuestro vuelo hacia la Libertad. Se es conformista cuando damos por inevitables estas contingencias sociales. Se es fatalista cuando alzamos los hombros -y nos damos la vuelta- ante las causas evidentes de este cataclismo financiero. Todos sabemos qué es lo que ha pasado y -sobre todo- qué es lo que está pasando. Nosotros -los falangistas- creemos que la Revolución es una tarea de todos. De todas las personas que decidan poner coto al conformismo y freno a la fatalidad. De todos los ciudadanos que -tomando en primer término conciencia individual de estos problemas- se hayan lanzado organizada -y colectivamente- a la lucha revolucionaria. De esos sectores sociales que, al igual que fichas de dominó, vayan cayendo uno tras otro en la espiral del cambio social. Y no es necesario ser falangista para pensar -y luchar- así. Basta con la buena voluntad de todos aquellos ciudadanos honrados que -cansados de la situación actual de España y del Mundo- han decidido lanzarse a la vía de la transformación social. Desde la trinchera que, para ello, hayan elegido y sea cual sea el color de su bandera.

Basta con decirles que no. Rechazar a nuestros políticos -a todos y en todos los niveles estatales, autonómicos o municipales- y a los poderes económicos que los sustentan. Rechazar nuestras instituciones ineficaces. Rechazar todo lo que nos ha conducido a esta tristísima situación que -ni por asomo- es irremediable o necesaria. Rechazar todo esto y -al mismo tiempo y todavía con más fuerza- afirmar la validez de los nuevos principios y la necesidad de implantarlos.

A mí esa nube negra me preocupa más que la de Islandia. Me preocupa más esa fuerza oscura -y a veces invencible- de la pereza conformista. La otra -la volcánica que impide los vuelos mecánicos y que tantos y tantos agujeros ha causado- me preocupa muchísimo menos. Porque sé que la nube islandesa pasará. Dependerá de la dirección del viento y de la intensidad de la erupción del volcán. La otra es de mucho más difícil desaparición: depende de la dirección de nuestros corazones y de la intensidad de nuestros sentimientos. No basta señalar a los culpables: Bancos, políticos y Monarcas. También debemos propugnar su oportuna sustitución. Luchar por esa transformación social que, al día de hoy, constituye no sólo una posibilidad esperanzada, sino la unica vía positiva de actuación frente al desastre. Alzar el vuelo -más lejos y más alto- en tanto se esfume la negra nube de ceniza que nos lo impide. 

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Ignacio Toledano Martínez es Abogado en ejercicio del Ilustre Colegio de Madrid. Tiene 48 años. Falangista. Escribe periódicamente en los Medios EXTRACONFIDENCIAL, DIARIO DE LA SIERRA y MEDITERRÁNEO DIGITAL.

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