La Coctelera

EL BLOG DE NACHO TOLEDANO

Columnas, artículos y actividades de Nacho Toledano.

Categoría: ANCHA ES CASTILLA

13 Noviembre 2009

LOS OTROS "MUROS DE BERLÍN" (Noviembre 2.009).

Publicado en el Núm. 199 (ÉPOCA II) de "La Gaceta Escurialense".

Veinte años hace ya que cayó el Muro de Berlín y hoy -más que nunca- parece que fue ayer. Nosotros habíamos crecido con el mundo dividido en dos Bloques antagónicos. Capitalismo y Comunismo se disputaban -sobre la piel de nuestra infancia y de nuestra juventud- los trozos más grandes de la tarta del mundo. Nos habíamos habituado a vivir sobre el miedo permanente a la confrontación nuclear que -con frecuencia- asomaba aquí o allá en forma de pequeños conflictos calientes dentro del marco de la Guerra Fría. La URSS y su infinito potencial. Grandes desfiles en la Plaza Roja y la fuerza del Comunismo lanzado hacia adelante. Y, de repente, cayó el Muro. Y con él -y rápidamente- todos los regímenes comunistas que se habían desarrollado bajo su sombra protectora.

Había caído uno de los grandes mitos modernos. El de la fortaleza irreductible del bolchevismo, así como el de la supremacía europea de la extinta URSS. Con el Muro, caía uno de los sueños más violentos, crueles y deshumanizados de la Historia Moderna. El sueño de la Justicia dentro del Estado marxista... el de las ansias revolucionarias bajo las banderas rojas del socialismo estatalista. El Comunismo -que parecía eterno- estaba cayendo ante nuestros ojos tan velozmente como también caían los ladrillos del Muro de Berlín.

¿Qué hacías tú el día que cayó el Muro de Berlín? Lo recuerdo perfectamente. Estaba cenando con un grupo de amigos -precisamente- en un Restaurante Alemán. Qué pena no recordar con exactitud las charlas que tuvimos esa noche, así como los pronósticos ilusionados que -entre unos y otros- de bien seguro hicimos sobre la marcha de los asuntos mundiales. Tal vez no existieran grandes teorías, y ello debido a la estupefacción que nos produjo la súbita rapidez en la que todo este acontecimiento histórico se desenvolvió. Lo que sí que existía era una indudable alegría y una gran esperanza en el cambio que se avecinaba.

La política de bloques era terrorífica. En el sentido más estricto de la palabra, ya que estaba basada en un equilibrio de fuerzas -entre las grandes potencias hegemónicas- conseguido única y exclusivamente a raíz del miedo nuclear. El terror inspirado por el acontecimiento más pavoroso al que el mundo se había enfrentado nunca constituía la forma más eficaz que, hasta la fecha, habían inventado las sociedades humanas del Este y del Oeste para el mantenimiento de la paz. El miedo había guardado la viña hasta la fecha, y ese sencillísimo mecanismo de paz se vino abajo -por sí mismo y sin que nadie lo declarara oficialmente fallecido- en el momento en que el Bloque Soviético se desplomó.

Sonó la hora del Capitalismo triunfante. Había ganado la batalla ideológica y económica y se alzaba -sólo y sin adversarios- sobre el panorama mundial. El Nuevo Orden Mundial. El libre mercado como principio rector de la Comunidad Internacional. Todos más libres y más prósperos, y una elevación del nivel de vida en todas las Naciones. Sin embargo, ello no ha sido así. La Historia ha ido muy rápido -mucho más rápido- desde entonces. Y no ha ido a mejor, precisamente. Pronto nos dimos cuenta de lo que suponía la desaparición del equilibrio del miedo y lo que nos traía el triunfo de un capitalismo ilimitado... guerra y toda clase de inestabilidad planetaria. Los Balcanes, Líbano, Palestina, Iraq, los interminables conflictos africanos, la guerra en las antiguas Repúblicas Soviéticas... un mundo convulsionado por una violencia feroz en lugares de nombre impronunciable, y apenas escuchados hasta entonces. La existencia de una visión unilateral de la vida política no garantiza -en absoluto- el mantenimiento de la paz mundial. Por el contrario, agudiza y multiplica -de manera constante- las situaciones de conflicto bélico.

Y es que se ha producido una sustitución de la confrontación Este-Oeste por una terrible pugna entre el Norte y el Sur. Aquí ha residido el quid de la cuestión... unos pobres que cada vez son más pobres y unos ricos que cada vez son más ricos. Un estado de cosas que indica -cada vez con más fuerza- que esto no marcha como tiene que marchar. Que el llamado Nuevo Orden Mundial es un camelo. Una gran mentira sanguinaria. Porque se nos vende que el Capitalismo es el único sistema económico viable en el mundo que nos ha tocado vivir. Ello no es así, por supuesto. Diariamente, podemos ver esta viabilidad en los ojos de un niño africano... o en la peripecia dramática de un inmigrante ilegal en Europa o América del Norte. Desde un punto de vista moral, debemos decir que NO a esa alegada viabilidad que no nos gusta. Porque, precisamente, no es viable. Debemos decir que este sistema no cumple la misión moral a la que debe tender toda sociedad política organizada. Que no ha triunfado y que, sin más, merece ser subvertido y transformado. Así nos lo exigen millones y millones de pobres. Así nos lo reclama este estado -inmoral e increíble- de necesidad acuciante de tantas y tantas personas.

El Capitalismo también ha visto caer su propio Muro. Se ha derrumbrado estrepitosamente en los años 2.008 y 2.009. Ahora anda en la pasmosa tarea de reinventarse, apuntalando los oscuros resortes de la tiranía mediante un conjunto de medidas en las que nadie cree. La supremacía capitalista nos ha hecho -a todos- más pobres y más vulnerables. Desempleo y entidades bancarias todopoderosas. Un gobierno de poca gente sobre una mayoría acuciada por -cada vez- más y más problemas financieros. Después del Muro de Berlín existen otros tantos Muros que todavía no han caído, y también se han levantado otros tantos de nueva creación desde entonces. Tanto físicos -como el de Gaza, por ejemplo- como morales. Estos últimos son los más difíciles de tirar: los muros del miedo, de la desigualdad, del hambre, de la injusticia o de los desequilibrios regionales. Ese debería ser el reto de este Siglo.... la caída de los otros Muros de Berlín.

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6 Noviembre 2009

PADRINO BÚFALO (Noviembre 2.009).

Publicado en el Núm. 198 (ÉPOCA II) de "La Gaceta Escurialense".

Se nos ha ido alguien de la familia. De la familia de todos y cada uno de nosotros. Se nos ha ido uno de los personajes contemporáneos más grandes que hemos tenido la suerte de conocer. Alguien que, de forma irreversible, forma parte de la particular memoria que -histórica o no- nos acompaña siempre en nuestra trayectoria vital. Y cuando alguien es capaz de suscitar todo eso, es que se trata de alguien GRANDE. Con todas las letras y en mayúscula. Como muchos de vosotros ya habréis averiguado, estoy hablando de José Luis López Vázquez. Lo bueno de los buenos actores es que nunca se van. Seguimos disfrutando constantemente de ellos a través de sus películas. Los actores no mueren. Viven eternamente a través de los personajes que encarnaron. En esta frase -muchas veces hecha-  reside la grandeza del Cine... y lo que separa nítidamente una buena interpretación de una mala. Porque las malas se marchan con el viento, mientras que las buenas permanecen siempre con nosotros. 

 Si el Cine está hecho del material del que están hechos los sueños, eso no es exactamente así en el caso de José Luis López Vázquez. España es diferente. Los héroes que nos gustan son -casi siempre- antihéroes cotidianos y magníficos de andar por casa. López Vázquez no representaba sueños inalcanzables. Su grandeza estaba -precisamente- en lo contrario. En exteriorizar -en todos y cada uno de sus trabajos- la grandeza del hombre corriente. De nuestro amigo, de nuestro vecino o de nuestro compañero de trabajo. Esto no es Hollywood, y así lo entendías viendo cualquiera de sus películas. Lo mismo si estaba persiguiendo a una mujer de bandera -en ese estilo de ansioso perseguidor ibérico inigualado todavía- que si estaba vistiéndose de ella en Mi Querida Señorita. Sus interpretaciones llevaban el sello de lo cotidiano. Hacían creíbles para el Cine, y de manera magistral, aquellos personajes próximos que nos tocaban muy de cerca: aquellos que podían hacernos reír o llorar con historias sencillas y cercanas.

A veces damos por hecho cosas que, una vez analizadas, son impresionantes. Absolutamente increíbles. Con ocasión de la muerte de José Luis López Vázquez, se han editado profusamente relaciones de sus películas. Su filmografía. Y así hemos podido leer una verdadera sucesión de obras maestras difícilmente equiparable en otros casos. Es impresionante leer como -a veces en un mismo año o con una diferencia de tan sólo uno o dos- van añadiéndose a la lista títulos míticos del Cine Español. No sólo por su evidente valor cinematográfico, sino por su indudable aceptación por el gran público... Plácido, el Verdugo, los Jueves Milagro, El Cochecito, La Gran Familia, La Familia y Uno Más, Atraco a las Tres, El Bosque del Lobo, La Prima Angélica... y eso sin citar sus eminentes trabajos en el Teatro. De repente, alguien querido -y popularísimo- muere. Y es entonces cuando nos fijamos detenidamente en su grandeza. En la relación inigualable -y maravillosa- de trabajos realizados a lo largo de una vida ejemplar. En esta España de la golfería institucionalizada y de los grandes escándalos finaciero-políticos, todavía somos capaces de ofrecer -como ejemplo próximo y edificante- trayectorias vitales tan interesantes, provechosas y creativas como la del genial José Luis López Vázquez.

Siempre le recordaremos en La Gran Familia -imágenes de nuestra pequeña historia... de la pequeña historia de un país que luchaba por salir adelante tras siglos de atraso económico- o en Atraco a las Tres -Fermando Galindo un siervo, un esclavo... en una gran metáfora de Forqué sobre la inhumanidad de las relaciones personales, profesionales y económicas surgidas dentro del sistema bancario- o la Trilogía magistral de Patrimonio Nacional, haciendo de hijo tonto y salidete del Marqués de Leguineche... papeles que no sólo van a acompañarnos a nosotros el resto de nuestras vidas sino que -sin duda- acompañarán a nuestros descendientes como pruebas evidentes de una etapa de oro del Cine Español. Grandes películas basadas en brillantísimos guiones y en el oficio magistral de un puñado excepcional de actores. La excelencia a través de un aprovechamiento ad limitum de recursos escasos. Un retrato de un país y de una época.

Está próxima la Navidad y, un año más, Chencho se volverá a perder de la mano de Pepe Isbert, y el padrino -el nuestro y no el de Coppola, porque esa es otra historia- nos volverá a traer turrón y pasteles, y volverá a ser atado en el recibidor de casa por una panda irreductible de hermanos vestidos de indios. Padrino Búfalo. José Luis López Vázquez siempre en nuestro recuerdo. El adiós de un GRANDE. Con todas las letras y en mayúscula.

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30 Octubre 2009

FALANGE, TRADICIÓN Y DESVERGÜENZA (Octubre 2.009).

Publicado en el Núm. 197 (ÉPOCA II) de "La Gaceta Escurialense".

Todos los que -siempre pacientemente- seguís las columnas de opinión del simple falangista de filas que suscribe, así como las de otros correligionarios que -a lo largo y ancho de España- escriben sus opiniones azules cuándo pueden y dónde les dejan, sabéis que ni ellos ni yo utilizamos otros medios que los estrictamente políticos -la tan citada legalidad vigente- en nuestra actuación pública cotidiana. Estaría bueno. No creo que -a estas alturas de mi vida- me fuera a aficionar a hacer pintadas, mandar cartas amenazantes o envíar una bala a alguna concejala chupinera batusuna de algún pueblo de Vascongadas. Todo puede ser pero -en caso de eso ocurriera y de que yo fuera un peligroso militante extremista en activo- se trataría de un cuadro agudo de paranoia psicopolítica, digno de ser tratado por los mejores especialistas del ramo. Mis adversarios políticos -los de menor talla- llevan meses queriéndome mandar a un psiquiatra, aunque me imagino que no será por esto, ya que ellos sólo quieren que me calle. De todo hay en nuestro ibérico catálogo de pobres tipos, tipejos y demás subespecies de cagatintas. Decíamos que yo no me dedico al vandalismo urbano en ninguna de sus facetas. Y aunque todos creamos que sobran estas puntualizaciones, nuestro entrañable Ministro del Interior Rubalcaba tal vez las necesite. Y ello a raíz de la ya famosa y policial Operación Quimera, que ha desarticulado en Navarra un grupo extremista denominado Falange y Tradición. Ha resultado cómico -no se me ocurre otra palabra- el análisis de las declaraciones políticas en torno a esta cuestión. En más de una ocasión, parecía que se había desarticulado todo un Ejército Guerrillero -de esos que gustan tanto a nuestros peculiares pacifistas ibéricos- en vez de a un grupo de cinco jóvenes integrantes. Yo creo que lo de QUIMERA lo han bautizado así porque saben lo difícil que es articular una opcion falangista moderna, eficaz y competente. Vaya usted a saber...

A mí ni se me ocurre desvincularme públicamente de ese grupo mediante una nota oficial, una declaración o cualquier otro medio parecido. No lo hago porque -como es lógico- entiendo que los falangistas no tenemos nada que ver con Falange y Tradición, y que ello es una simple -y archiconocida- cuestión de principio. Otra cosa es -por supuesto- que se nos quiera vincular bien con las actividades presuntamente delictivas de esta gente, bien con la ideología que anima a este curioso grupo. Entonces, quien lo hiciera -quien se atreviera a conectar nuestra actuación política y social con actuaciones ilícitas, violentas y/o terroristas- tendría que enfrentarse a un doble problema. El primero probarlo. El segundo, ser sometido al control judicial de sus afirmaciones mediante la oportuna querella por el delito de calumnias que, más que presumiblemente, interpondríamos. Como hemos hecho tantas y tantas veces sin que ello sea ya ninguna noticia. Y poco más da de sí la cuestión. Tontos o malintencionados -o ambas cosas a la vez- hay y habrá siempre en nuestras vidas, y será cuestión de torearlos de la mejor manera posible.

Sin embargo, este caso ha sido distinto por múltiples y varíados motivos. En primer lugar, porque las diversas organizaciones falangistas -en una sucesión de curiosísimos sálvese quién pueda- se han desvinculado públicamente de la actuación de Falange y Tradición a través de notas públicas y comunicados de condena. Yo creo que es un verdadero error político porque -de cara a la opinión pública y suponiendo que en España quede todavía alguien a quien interesen nuestros comunicados- se ha dado una impresión evidente de explicatio non petita... de pánico ante una posible vinculación entre las alegadas actuaciones terroristas y nosotros. Yo parto de la base -expuesta más arriba- de que nosotros no tenemos nada que explicar acerca de esto. Sencillamente porque no nos afecta ni como grupo político legal y legítimo ni como -uno por uno- militantes individualmente considerados. Nosotros y nuestros ancestrales complejos. Nosotros y el qué dirán.

Siempre hacemos el tonto corriendo más de la cuenta en estas cosas obvias. Y es que somos los únicos que siempre queremos puntualizar razones evidentes que -por otro lado- a casi nadie importan. Un ejemplo. Hace poco se ha estrenado una magnífica película polaca llamada Katyn. Cuenta el exterminio masivo -tiro en la nuca y fosa común- que los comunistas soviéticos realizaron en las clases dirigentes polacas, asesinando en aquel pueblo -Katyn- a más de veinte mil oficiales y sacerdotes de esa nacionalidad... ¿os imagináis a los distintos comunistas que -en todas sus varíantes y gamas asilvestradas y sin asilvestrar, pulidas y sin pulir- pueblan nuestros Municipios hacer un comunicado manifestando que no tienen nada que ver con aquello? ¿os imagináis -por ejemplo y dada la cercanía- a nuestros divertidísimos amigos del Foro Social de la Sierra escribiendo en su aburrida Web un sueltito diciendo que no tienen relación alguna con ese genocidio?

Otro ejemplo, y más íntimamente relacionado con el caso en cuestión, es el de la periódica desarticulación de comandos etarras en el Norte. La ETA. Terrorismo de bomba y bala que lleva lustros matando a ciudadanos españoles en nombre -precisamente- de una Patria Vasca Independiente y Socialista. Terrorismo marxista ciento por ciento. Bien... ¿os imagináis a las distintas izquierdas españolas desvinculándose expresamente de cualquier conexión con la banda etarra? ¿os imagináis comunicados socialistas o comunistas en ese sentido? ¿os imagináis a los marxistas de distinto pelaje correr detrás de alguien para explicarle que ellos no son? Yo no me lo imagino porque -por regla general- tal expresión pública es notoriamente innecesaria. Ellos no tienen complejos políticos de ninguna clase... por muchos muertos que les saquen del armario.

Otra cosa es la caradura. La sinvergonzonería política de aquellos que -alegrándose de la operación policial contra Falange y Tradición- nos alertan desde la extrema izquierda del peligro fascista que se cierne sobre nuestros Municipios. Ver la paja en el ojo ajeno, en definitiva. Porque los falangistas ni instrumentalizamos la violencia en contra de nuestros adversarios políticos -constantemente anclados en los años treinta en su metodología práctica- ni alentamos ni secundamos la realización de delitos -tales como la ocupación de inmuebles o la discriminación por razones sociales o políticas- ni apoyamos reconocidamente a grupos terroristas extranjeros -haz fuera lo que niegas aquí- ni tenemos extrañas amistades con grupos investigados -estos sí- por su vinculación política con el entorno abertzale. Y es que no dejan de resultar curiosos los aspavientos realizados por el asunto Falange y Tradición -sprays, cartas amenazantes y mucho ruido mediático- nada más y nada menos que en relación con la situación política y social del Norte de España. Como si allí el peligro -el de verdad- viniera de estos cinco muchachos detenidos.

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23 Octubre 2009

EL GESTO DE MONTSERRAT NEBRERA (Octubre 2.009).

Publicado en el Núm. 196 (ÉPOCA II) de "La Gaceta Escurialense". 

Que alguien -en el cada vez más turbio escenario político español- pueda decir que no hay vida más allá del honor es -cuanto menos- un acontecimiento notable. Como muchos de vosotros ya sabréis, esta ha sido una de las frases pronunciadas por Montserrat Nebrera en la rueda de prensa ofrecida para anunciar su salida del Partido Popular. Estos pronunciamientos públicos contundentes no sólo dicen mucho de las personas que se atreven a formularlos, sino que tienden a poder ser considerados como un estandarte... como una bandera izada en señal y prueba de los principios que se pretenden defender. Y es que Montserrat Nebrera ha demostrado ser -ante todo- una mujer de principios. Por eso principalmente es por lo que se ha marchado del PP.

Hablábamos el otro día de ella -un grupo de amigos- en una de esas comidas agradables que te hacen creer que -pese a todo- España sigue siendo un lugar de buenas y arraigadas costumbres. No todo está perdido siempre que sigamos pudiendo comer con los amigos y hablar -de forma distendida y reposada- de los acontecimientos políticos más recientes. Hablábamos de Montserrat Nebrera con afecto y admiración. Y nos gustaba su independencia dentro del aburridísimo color gris del Partido Popular. Admirábanos su modo peculiar de expresarse y de entender la vida política activa. Curiosamente, coincidíamos en el hecho indiscutible de no resultar su perfil político demasiado acorde con el requerido en la Calle Génova.

Montserrat Nebrera había saltado a la actualidad pública durante el Congreso del Partido Popular de Cataluña, representando una alternativa viable y fuertemente asentada entre la militancia. Una alternativa -se entiende- frente al oficialismo versión Génova representado por la aburridísima Alicia Sánchez-Camacho. Algún día alguien hará una historia -pequeña o grande, pero historia en definitiva- del daño que están haciendo a España los diversos y múltiples oficialismos que pueblan nuestra vieja piel de toro. Montserrat Nebrera representaba entonces -como hoy- la corriente interna imaginativa y moderna opuesta a los monolíticos y antipáticos modos de gobierno del partido, esgrimidos por Rajoy y por nuestra incomparable Soraya. Aquella victoria de Alicia Sánchez-Camacho -respaldada con un prietas las filas desde la misma cúpula derechista- tenía un cierto regusto amargo... al final, la línea dura de Génova se había hecho con el control del partido en Cataluña pero, pese a ello, aquel no dejaba de ser el Congreso de Montserrat Nebrera. Había triunfado moralmente.

Ha pasado un año en la oposición interna. Haciéndonos disfrutar con sus brillantísimos artículos, y haciendo gala de una espléndida batería de ideas sobre la profundización democrática que exige -en estos momentos de absoluto desplome del sistema- la vida política española. Desde fuera, veíamos que estas posiciones sinceramente originales y rabiosamente independientes casaban muy mal con la dura realidad del Partido Popular... con esa estructura pesada y burocrática que, al día de hoy, se encuentra saltando en pedazos víctima de sus propias contradicciones.

El Partido Popular es el partido de las mil contradicciones, y sus votantes se encuentran afectados -en mayor o menor medida- por una dolencia esquizofrénica de muy difícil curación. Unos ejemplos. El votante popular dice pretender una moralización de la vida pública, pero se debe desayunar con la trama Gürtel y con los trajes de Camps. El votante popular dice defender públicamente posiciones morales católicas, pero desde las Comunidades Autónomas donde gobierna el PP se financian calendarios gays furiosamente anticatólicos. Los votantes populares se manifiestan contra el aborto, pero sus responsables ni abolieron -cuando gobernaron- ni abolirán -cuando gobiernen- la legislación permisiva del mismo... uno apenas puede entender como una gran masa de españoles sigue votando cuando toca a un conjunto de personas -a un aparato- que trabaja activamente en la consecución de líneas políticas en las que sus propios votantes no creen. Allá cada uno y la utilidad de su voto. Yo duermo muy tranquilo por las noches votando a la opción que defiende plenamente mi concepción del mundo y de la vida, y no tengo que tragarme ningún sapo cada cuatro años.

Los falangistas creemos que, por encima de las férreas estructuras partidarias, se encuentran las personas. Nosotros creemos que este sistema político -tal y como esta organizado y desde su misma base- genera corrupción y prácticas viciadas de gobierno. Nosotros creemos que el desmontaje de todo este entramado político-económico es la primera fase -indispensable- de nuestra empresa de liberación nacional. Porque es imposible la transformación social que España necesita si no nos atrevemos -como primera medida esencial- a prescindir de estas fuentes de financiación poco claras y de estos gürtels diversos... de estas estructuras corruptas que están lastrando el desarrollo pleno de nuestras libertades ciudadanas.

Montserrat Nebrera se ha ido del Partido Popular por una sencilla razón. La razón que consiste en saber que el ambiente de una estructura partidaria es irrespirable para todo aquel que, luchando por una moralización efectiva de la vida pública, mantenga un proyecto independiente y renovador. De antología la carta abierta que le envía a Mariano Rajoy al despedirse. Dice que -nada más y nada menos- me voy con la tristeza de saber que me equivoqué al pensar que era posible la reforma del sistema desde un partido político, por más que comparta gran parte de sus ideas primigenias; ahora comprendo que son demasiados los intereses que gravitan sobre las estructuras para impedirlo. Ignoro si ésos son también tus intereses; en todo caso, no son los míos. Y para colmo, ha devuelto su escaño en el Parlamento de Cataluña al marcharse. Gestos nobles en medio de tanta miseria moral.

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16 Octubre 2009

REVISANDO "NORMA RAE" (Octubre 2.009).

Publicado en el Núm. 195 (ÉPOCA II) de "La Gaceta Escurialense".

Viejas películas que crees olvidadas dan -mucho más a menudo de lo que pueda parecer- grandes alegrías al revisarlas pasado el tiempo. Eso es lo que me ha ocurrido hace muy pocos días con la fantástica NORMA RAE rodada, nada más y nada menos, que a finales de los años 70. Dirigida por Martin Ritt en 1.979, supuso el Oscar a la Mejor Actriz de Sally Field. Fue candidata también al Oscar a la Mejor Película, pero fue desbancada por la lacrimógena Kramer contra Kramer. A la larga, resulta que hay películas que envejecen más -y peor- que otras, aunque estén -en su momento- debidamente oscarizadas. Y es que a pesar de que NORMA RAE es hija furiosa de su tiempo -ese progresismo peculiar que sacudió la sociedad americana en la Era Carter y que comprendemos tan mal a este lado del Mar- no ha perdido vigencia en estos tiempos de recesión y de insolidaridad laboral.

La estructura de NORMA RAE es, al menos en apariencia, muy sencilla. Norma Rae Webster es una madre viuda que vive, junto a sus padres y tres hijos, en un pequeño pueblo del Sur de los Estados Unidos. Sociedades cerradas y concepciones machistas de la vida. Toda la familia -al igual que todo el pueblo- trabaja en una fábrica textil en la que brillan por su ausencia las condiciones laborales más elementales. La vida social de ese pequeño pueblo gira en torno a esa industria algodonera, y da la impresión que así ha sido durante tiempo inmemorial sin posibilidad alguna de cambio. La vida de Norma Rae gira en torno a ese monótono trabajo, y también alrededor de las aventuras -más o menos facilonas- que tiene con distintos hombres del pueblo. Parece que no hay más cosas en los horizontes vitales de Norma Rae, aunque -casi en el acto- podemos ver en ella a una rebelde. A una mujer que no se encuentra demasiado satisfecha con la vida que le ha tocado en suerte en esta tómbola.

Comienza entonces un viaje interior que llevará a Norma Rae a su propio descubrimiento personal. Ella se encontrará a si misma a partir de la lucha sindical. Yo soy yo a través de los demás. El viejo aforismo de lucho luego existo... o la más que evidente posibilidad de desarrollo individual sobre la base de una lucha colectiva. Llega al pueblo un experimentado sindicalista desde Nueva York -es el personaje de Ruben interpretado por Rob Leibman- con la misión de constituir el Sindicato de Trabajadores Textiles dentro de la todopoderosa empresa algodonera a la que todos -en mayor o menor medida- están vinculados. Comienza entonces la apasionante andadura vital de la protagonista, ya que Norma Rae decidirá colaborar con el sindicalista forastero para la constitución del Sindicato en su pequeño pueblo y en su empresa.

A partir de ahí, Norma Rae crecerá en una doble dirección. En una dimensión estrictamente personal, caracterizada por el descubrimiento de un mundo humano y cultural completamente nuevo. Será consciente de sus plenos derechos como mujer, y se replanteará su papel dentro de la familia y -en general- dentro de la sociedad. La protagonista se casa a lo largo de la historia pero, en un interesantísimo detalle dentro de este guión complejo, la vemos evolucionar completamente dentro de su rol de esposa y madre. Temas tan actuales como los malos tratos o la posición de la mujer en las relaciones interfamiliares se plantean a lo largo de la cinta. De otro lado, y al asumir como propia la lucha sindical por la elevación del nivel de vida de sus compañeros de trabajo, asistiremos a un crecimiento interior de Norma Rae exclusivamente entendido respecto a su relación con los demás. De como la lucha por una causa justa puede dar sentido profundo a nuestras vidas.

En la película asistiremos a la lucha que dos personas -absolutamente en soledad- plantean frente a una todopoderosa empresa. Un sindicalismo comprometido que lucha por la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores próximos. Al principio, enfrentados no sólo con la propia patronal, sino también con la indiferencia y la insolidaridad de los mismos trabajadores. Poco a poco, Norma Rae y Ruben irán rompiendo el cerco e irán sumando apoyos a su causa. Y ello sin ningún efectismo. No hay golpes de efecto en la película. El Sindicato se fortalece lentamente... y exclusivamente a raíz del político trabajo cotidiano y constante. Vamos viendo como -día a día y a través de detalles a veces insignificantes- la pareja protagonista va ganando esta difícil batalla de la implantación sindical. Porque la película nos ofrece un excelente ejemplo de cómo puede orientarse una lucha política estando en radical e insalvable minoría. Horas de trabajo, firmeza en los planteamientos y objetivos posibles y próximos.

Las fuerzas sociales minoritarias tan sólo pueden tirar de teléfono y de agenda, y consolidarse poco a poco en el entorno directo en el que se desenvuelven. En esta película, podemos ver como se va creando el Sindicato en la empresa por medio de una infatigable labor puerta a puerta, siempre a través de contactos personales que, una vez sumados al esfuerzo común, van llevándote -a su vez- a otros. Un trabajo gris de consolidación entre amigos, vecinos y compañeros de trabajo que -extendiéndose entre la capa social al que se dirige- consigue finalmente el fin sindical perseguido. Todo un ejemplo para nosotros -los falangistas- que partimos siempre de nuestra situación minoritaria -y eso en el mejor de los casos- a la hora de encarar nuestra actuación política. Y que no siempre encaramos con el realismo necesario a nuestras circunstancias reales y efectivas.

Norma Rae nos ofrece un ejemplo personal de positiva disconformidad con el mundo que nos rodea. Una guía de superación personal optimista que, además, no aburre en absoluto durante las dos horas de proyección. Un maravilloso trabajo de Sally Field y una película que -lejos de haber envejecido mal- nos muestra todo un manual político de actuación dentro de una sociedad capitalista en recesión. No os la perdáis.

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9 Octubre 2009

ESA ESPAÑA OLÍMPICA QUE NO EXISTE (Octubre 2.009).

Publicado en el Núm. 194 (ÉPOCA II) de "La Gaceta Escurialense".

El sueño olímpico de España se ha desvanecido en Copenhague el pasado Viernes. Todos asistíamos -expectantes- a esa espectacular lotería organizada por el Comité Olímpico Internacional. A lo largo de la tarde, fueron eliminándose Ciudades -una tras otra- hasta quedar sólo Madrid -nuestra Madrid- y Río de Janeiro. El optimismo se desbordó. Estaba claro que Madrid iba a ganar. Estaba claro que nuestras infraestructuras, nuestras inagotables capacidades hoteleras, nuestro sol y nuestra alegría -se escucharon esa tarde comentarios sobre España dignos de la más férrea etapa de Manuel Fraga al frente del Ministerio de Información y Turismo- iban a desbancar a Río -al parecer la Ciudad más triste, gris y aburrida del mundo al decir de nuestros comentaristas- para la organización de las Olímpiadas 2.016. Madrid sin duda. De Madrid al Cielo. Sin embargo, el sobre se abrió... and the Oscar goes to.. ¡¡¡RÍO DE JANEIRO!!!

Jarro de agua fría sobre nuestros anhelos olímpicos. Otra desilusión más a sumar en el debe del pobre y sufrido ciudadano español. Nuestras Olimpíadas estaban tan muertas como nuestro modelo económico. Y es que las expectativas de Madrid como sede olímpica estaban -de golpe- tan acabadas como lo está un sistema económico basado en el crédito fácil y en la construcción a gogó de Viviendas que ya nadie compra. Por eso resultaba tan extraña la campaña de Madrid 2.016. Porque mostraba al mundo un país próspero, organizado y en constante crecimiento económico. Una Nación que -feliz y confíada- navegaba entre la recesión universal sin más incidencias que las derivadas de la contención del propio optimismo. Viendo los distintos vídeos de la Madrid Olímpica, uno no podía dejar de pensar en aquel acontecimiento planetario anunciado misteriosamente por Leire Pajín en la campaña de las últimas Elecciones Europeas. Buen rollo y espíritu olímpico. Crecimiento económico y desarrollo industrial imparable.

Frente a esta España falsa -la llamada España Real, con una muy malidicente erre mayúscula- existe la España cotidiana... la de todos los días. Esa España real que -sin la malévola erre mayúscula- está luchando diariamente no sólo por su propia supervivencia económica, sino por su simple existencia como Nación organizada y unida en su pasado, presente y futuro. La España que existe frente a la España que no existe. Porque, en esta España cuasiolímpica que no ha podido ser, el panorama no puede ser más desolador. Las cifras económicas no dejan demasiado margen a la tan tópicamente aireada alegría española. Los falangistas dudamos que nuestro sol, nuestro mar y nuestra música -España de cartel turístico franquista- consigan ocultar ese 20,2% de desempleo anunciado por el Fondo Monetario Internacional para España en el 2.010. Un ejemplo espeluznante de esta realpolitik a la española: el mismo día que todos cruzábamos los dedos ante el bombo de las bolas olímpicas, nuestro Ministerio de Trabajo anunciaba la existencia declarada de ochenta mil trescientos parados más. Lo dicho... la España Real.

El panorama madrileño no resulta mucho más alentador. Tanto que -de hecho- muy a duras penas se comprende este constantemente reiterado anhelo olimpista. En el Madrid de Gallardón, los aros olímpicos podrían convertirse fácilmente en dogales que lastren, todavía más, la muy maltrecha economía municipal. Madrid cierra el Ejercicio 2.008 no sólo con un déficit de mil doscientos millones de Euros, sino con la negativa a una nueva autorización de endeudamiento por parte del Ministerio de Economía y Hacienda. Se dice que la deuda global de Madrid excede ya de los ocho mil millones de Euros. Nada más y nada menos que doce veces más que lo que suponía en el año 2.003, cuando Gallardón accedió a la Alcaldía. Estos datos nos llevan -inevitablemente- al asombro... ¿no son las Olimpíadas una huída hacia adelante de la Administración Gallardón? ¿estaban las maltrechas arcas municipales en condiciones de organizar tan monumental -y carísimo- sarao? ¿quién iba a pagar esta Fiesta del Deporte Universal? ¿los impuestos de los madrileños? ¿los fondos de un país sin ingresos y económicamente colapsado?

Muchos no se han complicado demasiado, y culpan de este desaguisado olímpico a la condición de gafe de Zapatero. Preguntan la razón por la cual tuvo que estar ese día en Copenhague. Quien no se consuela es porque no quiere, y aunque nuestro carácter racional se impone sobre este tipo de consideraciones ocultistas yo, por si acaso, voy a tocar madera y a rozar el cuello de mi camisa con los dedos índice y meñique a la vez. Y es que fuerzas oscuras y sobrenaturales se han conjuntado contra España para evitar nuestro desarrollo económico. Lo de siempre... la pérfida Albión y la conjura judeo-masónica. Aunque ahora el enemigo haya tenido la más que agradable apariencia de una maravillosa -y mítica-  garota brasileña. Un Brasil real y en expansión económica frente a una España que sólo existe en la imaginación de unos pocos. O tal vez -y ni tan siquiera- ya ni en eso.

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25 Septiembre 2009

LO HAN VUELTO A HACER (Septiembre 2.009).

Publicado en el Núm. 192 (ÉPOCA II) de "La Gaceta Escurialense".

Una vez más, lo han vuelto a hacer. Nuestra inefable Casa Real ha vuelto a pasar por encima de las verdaderas preocupaciones de los ciudadanos españoles. Se han vuelto a reir de nosotros...  de sus cada vez menos pacientes súbditos. Y es que su nivel de insensibilidad ante la terrible situación económica nacional es casi tan grande como -por ejemplo- la opacidad de sus balances contables o el vestuario de Letizia con z. Muchos teóricos de la Monarquía -de esos intelectuales en cursiva que pueblan nuestros programas televisivos rosas cubriendo las actuaciones regias- defienden su existencia diciendo que la misión fundamental de esta institución es la de servirnos de ejemplo. Así, la Familia Real sería -para todos estos analistas sin análisis- un referente en su conducta para el resto de los españoles.

Sin embargo, de muy poco referente nos ha servido este Verano esta peculiarísima Familia. En efecto -y tal y como habréis averiguado- la cosa se refiere al entorno familiar de Su Alteza Real Letizia. Su hermana Telma, colocada a dedo por el muy progresista Ayuntamiento de Barcelona que -envuelta en el calor del estío- ha protagonizado una de las polémicas más sonadas de este Verano 2.009. Verano de la Gran Depresión y de las colas interminables del INEM. Recesión para pobres sin elegancia y sin estilo. Y es que -con Telma- ha quedado demostrado que la crisis azota a unos más que a otros, y que nuestras clases dirigentes -vaya palabreja infumable- se encuentran a muy buen resguardo de las inclemencias del tiempo. Una vez más, y por obra y gracia de nuestra Casa Real, queda palmariamente demostrado que estas depresiones financieras son sufridas por nosotros -tú, aquel, yo, este y este- los de infantería. La Banca ha socializado las pérdidas con fondos públicos. Y Telma ha encontrado un empleo también público. Para que luego nos quejemos del carácter protector del Estado Español.

Resulta que la buena de Telma Ortiz -la misma que quería pasar inadvertida hace unos meses demandando a casi todos los Medios de Comunicación españoles- ha obtenido el puesto de Subdirectora de Proyectos del Departamento de Relaciones Institucionales del Ayuntamiento de Barcelona. Puestecillo de libre designación. Antaño... puro y simple enchufe. Se desató el escándalo, y el Ayuntamiento de Barcelona -deseando aclarar de una vez por todas los rumores malidicentes generados por este contratillo- declaró en Nota de Prensa que el sueldo de la Real Hermana era sólo de 2.809 Euros netos al mes. Es decir, la suma de 54.958,68 Euros brutos anuales. Menos mal que sólo era eso. Además, la Nota del Ayuntamiento sostiene que el nombramiento se ha producido con plena y total legalidad y que - humorismo del bueno del Alcalde Sr. Hereu- esta designación se produce por el nuevo impulso que se quiere dar el Área de Relaciones Internacionales de la Corporación de la Ciudad Condal. Mientras tanto... subidas de impuestos y llamamientos institucionales a la austeridad. En definitiva... un cinturón al que ya no le quedan más agujeros y que sólo -en exclusiva- se siguen apretando los mismos. Siempre los mismos.

Sea como sea, lo cierto es que nuestra Casa Real no cesa de defraudar amargamente a nuestros ciudadanos. Una amargura no exenta de saludable cachondeo. En esta triste época de pobreza material y de falta de perspectivas económicas, no resultan demasiado edificantes estas noticias. La primera de las familias españolas ni ha descendido un ápice en su nivel de vida ni -lo que es incluso peor- ha tenido la más mínima intención de dar alguna clase de ejemplo responsable. No sé si recordáis las medidas de austeridad anunciadas por la Casa Real al inicio de este Verano. Constituían no sólo un verdadero insulto a nuestra inteligencia, sino también al estado de verdadera urgencia económica por el que pasan numerosas familias españolas. Sin embargo, sirven para que -olvidadas por un momento las penurias financieras españolas- nos podamos reir sanamente y pasar un buen rato. Sano cachondeo a costa de nuestra desgracia ancestral. Podría ser peor. Antes nos embarcaban en guerras perdidas de antemano y perdíamos vidas y territorios. Ahora sólo se dedican a gastar.

Recordemos. Estas medidas reales de ahorro parecían sacadas -directamente- del Festival Mundial de la Risa o de Los Mundos de Yupi. Comprendían un abánico amplio de soluciones drásticas que -sin duda alguna- colaborarían decisivamente en equilibrar la balanza de nuestros maltrechos Presupuestos. Consistían emtre otras- en reducir el equipo de funcionarios que se traslada a Mallorca en el Verano ya que -y siempre al decir de la propia Casa Real- los probos servidores reales deben alojarse en hoteles de cuatro y cinco estrellas. Al ser menos, gastan menos. También se ha efectuado una reducción en la compra diaria de periódicos, ya que los Reyes pueden leer las ediciones digitales escaneadas... en este tema se proponía exactamente esta medida a los efectos de no imprimir estas ediciones y así... ¡¡¡Ahorrar folios!!! Otra medida era el uso de cochecitos eléctricos para desplazarse dentro del recinto del Palacio de Marivent... o no bajar de 25 grados la temperatura del aire acondicionado, o reciclar el agua de lluvia para regar los reales jardines o comprar al por mayor la comida de los perros de la Familia. Impagable... lo malo es que estaban hablando en serio al hacerlas públicas.

Los falangistas proponemos una medida de contención del gasto público mucho más eficaz que las diseñadas por los brillantes ecónomos de Su Majestad. Nosotros proponemos la desaparición de la Casa Real. La abolición de la Monarquía en España y su sustitución por una República... a por la Tercera, como dicen nuestros amigos zurdetes. Visto lo visto... esa sí que sería una buena -y definitiva- medida de ahorro. Y es que siguen sin saber dar la talla. Sin servirnos de ejemplo en absoluto. Llevamos mucho tiempo reflexionando acerca de ello, y cada vez son más las voces que están exigiendo este cambio trascendental en nuestro sistema constitucional. Porque si tampoco sirven de ejemplo... ¿para qué sirven?

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18 Septiembre 2009

LA LEGALIDAD ESCALOFRÍANTE DEL HORROR (Septiembre 2.009).

Publicado en el Núm. 191 (ÉPOCA II) de "La Gaceta Escurialense".

Nos ha contado MINUTO DIGITAL una serie de espeluznantes datos relativos a la suerte que las mujeres corren en distintas partes del mundo. Resulta que -en algunos países muchas veces de nuestro entorno cultural y cercano- el maltrato a la mujer está permitido por la legislación vigente. Legitimado no sólo culturalmente, sino también a través de su propia normativa interna. Escalofríante. Son tiempos de alianza de civilizaciones... de buen rollito universal. Esta actitud nos impide -muchas veces- adoptar una posición beligerante en orden a terminar definitivamente con estas evidentes desigualdades morales. Porque estas canalladas son, muy a menudo, disculpadas bajo el amparo de las peculiaridades étnicas o culturales. Ello nos impide afirmar algo tan obvio como aquello -tan antiguo y tan cierto a la vez- de lo que está mal para mí lo está también para el otro. Y es que tenemos demasiados complejos. Demasiados miramientos a la hora de condenar culturas crueles y sexistas a las que -sin duda- costará encarrilar dentro del concierto uniforme de las naciones civilizadas. Ahora que tanto se propugna -como valor positivo y deseable- la INTEGRACIÓN del inmigrante olvidamos -muchas veces y desde nuestros extraños complejos de ciudadanos occidentales- el hecho de que la integración es un camino de dos direcciones: asimilación de lo positivo y rechazo -tajante y sin paliativos- de los caracteres negativos. No podemos aceptar prácticas, valores o costumbres no sólo ajenas a nuestro ámbito cultural y social, sino francamente contrarios a nuestros principios normativos esenciales.

El repasito puede comenzar por nuestros amistosos vecinos del Sur. El encantador Reino de Marruecos. Esta Dictadura no sólo se distingue por su constante y persistente afán de mantener buenas relaciones amistosas con España. Se descubren ahora otros valores además de los acostumbrados de presión e insulto permanente hacia los intereses españoles.  Ahora también descubrimos su legislación protectora de la mujer. Con casi un siglo de retraso -y a dos horas escasas de avión desde Madrid-  el artículo 418 del Código Penal Marroquí consagra la exculpación del marido en los delitos de homicidio, lesiones y malos tratos si son cometidos en el momento de que el marido sorprendiera a la mujer cometiendo adulterio. Esta justificación legal también existe en el artículo 548 del Código Penal Sirio. Se trata del famoso uxoricidio, eliminado de los Códigos Penales Occidentales a lo largo del siglo pasado.

Nuestros alegres vecinos del Sur no han destacado -precisamente- por defender a ultranza los derechos sociales y políticos de la mujer. No sé si recordáis a un tal Mohamed Kamal Mostafá. Este figura era -o es, porque tampoco creo que a ojos del Islam haya merecido dejar de serlo- el famoso Imán de Fuengirola. El bueno del Imán publicó aquel famoso libro titulado La Mujer en el Islam en el que -pasándose por el arco del triunfo no sólo nuestra jerarquía de valores sino nuestra legislación vigente- hacía apología de los malos tratos al aconsejar a los maridos cómo golpear a las mujeres sin dejar huella. Sencillamente encantador. Para muchos, el caso del Imán de Fuengirola puso de manifiesto un hecho manifiestamente desestabilizador en el seno de nuestras Democracias. El factor de trasplante de valores que la inmigración descontrolada ha supuesto para nuestras sociedades. Con el inmigrante llegan sus propios usos y costumbres... sus más arraigadas creencias. Y todo este sistema de principios morales no se ajusta -en muchísimas ocasiones- no sólo a nuestro sistema de valores, sino a nuestra misma legalidad vigente. Nuestras normas garantizadoras de la protección integral de la persona son el resultado de largos -a veces dolorosos- procesos sociales y políticos. Son el producto de una evolución natural de nuestros usos, costumbres y leyes. La introducción de elementos culturalmente extraños -no suficientemente asimilados- pone en peligro evidente la eficacia protectora de nuestras normas. Por obra y gracia de estos transplantes migratorios, nos encontramos con el dato de que las leyes españolas ya no pueden proteger a todo el mundo dentro del territorio nacional. Y ello porque existe un conjunto de personas que no creen en absoluto ni en su aplicación ni en su carácter justo. Que se pasan la ley por vaya Usted a saber dónde.

A mí modo de ver, la integración consistirá -precisamente- en esto... en la asunción como propios de aquellos valores occidentales cuya prevalencia moral esté fuera de toda duda. El respeto a la igualdad de sexos como valor preferente sería un baremo indiscutible de esta eventual integración del inmigrante. Por supuesto que las sociedades occidentales pueden ganar en riqueza cultural y social a través de los valores positivos asumidos durante el fenómeno migratorio. Pero deben cerrar el paso a estas conductas reprobables. Educar y -en último extremo- imponer nuestros valores positivos. Porque son justos. Porque protegen a los sectores sociales más necesitados de protección. Porque debemos creer en ellos.

Y no siempre debemos fíarnos de los signos externos de apertura social. Por desgracia. Las sociedades obedecen a resortes internos más profundos que los que aparecen periódicamente en la prensa rosa. Por ejemplo, a todos nos encanta la Reina Raina de Jordania. Es todo un ejemplo de belleza, elegancia y educación occidental dentro de una cultura antigua y ancestral como la jordana. Yo la cambiaría -sin dudar- por nuestra todavía Reina Sofía y -lógicamente- nuestro todavía Rey Juan Carlos estaría también encantado con el cambio. Pero, además de esto, digo que a mí la Reina Raina me produce una sensación contradictoria. Y ello porque en ella se personifican las contradicciones manifiestas producidas por una Monarquía escandalosamente rica frente a un conjunto de súbditos escandalosamente pobres. Sin embargo, es sencillamente... encantadora. Vaya lo uno por lo otro. Pues bien, en ese pequeño país que tan bien sabe vender Su Majestad por medio del papel couché, una mujer fue asesinada a puñaladas porque quería seguir estudiando y -además- no quiso casarse con el hombre elegido para ella por su familia. Son constantes los relatos de palizas, tiroteos y malos tratos de mujeres en el contexto de su matrimonio, y siempre a manos del marido o de otros hombres de la familia. La Ley garantiza la plena impunidad del varón en el ejercicio de estos correctivos domésticos.

La suma de países es escandalosa y desalentadora. China, India, Irán, Malasia, Ghana... multitud de Estados que, en el mejor de los casos, contienen legislaciones tímidas a la hora de proteger la condición de la mujer. Y es que, como dice el artículo 340 del Código Penal Jordano -adorable país y adorable Reina Raina- aquel que sorprendiera a su esposa o a una de sus familiares cometiendo adulterio y la matara, hiriere o injuriase a una o a los dos, está exento de pena alguna.

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SAN LORENZO DE EL ESCORIAL, España
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Ignacio Toledano Martínez es Abogado en ejercicio del Ilustre Colegio de Madrid. Tiene 46 años. Falangista. Escribe semanalmente en "La Gaceta Escurialense" su Columna "ANCHA ES CASTILLA". Además, escribe las Columnas "DE PENOL A PENOL" en MINUTO DIGITAL y "EL ATRIL" en "DIARIO DE LA SIERRA".

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