La Coctelera

EL BLOG DE NACHO TOLEDANO

Columnas, artículos y actividades de Nacho Toledano.

17 Mayo 2012

WE´LL RALLY ONCE AGAIN... TO THE TYRANTS NEVER YIELD!!!

Our flag is proudly floating on the land and on the main,
Shout, shout the battle cry of Freedom!
Beneath it oft we've conquered, and we'll conquer oft again!
Shout, shout the battle cry of Freedom!

Our Dixie forever! She's never at a loss!
Down with the eagle and up with the cross!
We'll rally 'round the bonny flag, we'll rally once again,
Shout, shout the battle cry of Freedom!

Our gallant boys have marched to the rolling of the drums.
Shout, shout the battle cry of Freedom!
And the leaders in charge cry out, "Come, boys, come!"
Shout, shout the battle cry of Freedom!--

 

Our Dixie forever! She's never at a loss!
Down with the eagle and up with the cross
We'll rally 'round the bonny flag, we'll rally once again,
Shout, shout the battle cry of Freedom!

They have laid down their lives on the bloody battle field.
Shout, shout the battle cry of Freedom!
Their motto is resistance -- "To the tyrants never yield!"
Shout, shout the battle cry of Freedom!--

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17 Mayo 2012

UN PEDACITO DE NUESTRA VIDA.... ADIÓS DONNA SUMMER!!!

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16 Mayo 2012

EL QUE QUIERA... ¡¡¡PUEDE!!! ¿QUÉ TAL SI DEJAMOS DE ABURRIR?

El falangismo no es una ciencia hermética. Nuestros principios ideológicos no son arcanos reservados al conocimiento de un pequeño grupo de iniciados. El falangismo no es algo de difícil comprensión, ni se ajusta a planes divinos que sólo puedan ser interpretados por santones o sabios. Nada de eso. Por fortuna, los principios básicos del nacionalsindicalismo están al alcance de cualquier persona que -dotada de una inteligencia media- pretenda aproximarse a su conocimiento y estudio.

La sencillez de nuestros puntos políticos es una obviedad para muchos de nosotros. Al menos para casi todos. Los falangistas sabemos lo que somos y estamos orgullosos de serlo. Ese bendito orgullo que nos sigue manteniendo vivos a pesar –incluso- de nosotros mismos. Por regla general, los falangistas sabemos definir nuestros postulados ideológicos y conocemos las razones de nuestra lucha. Faltaría más. Sin embargo, existe un pequeño grupo de profundos pensadores empeñados –día sí y día también- en convencernos de todo lo contrario. La vieja idea de que los falangistas somos y seremos –siempre y en toda circunstancia- menores de edad, y por tanto incapaces de dar un solo paso sin la ayuda –y sabia dirección- de una minoría elegida y selecta. Un pequeño grupo de directores espirituales que, capaces de adentrarse en las tinieblas de nuestra ignorancia, pueden señalarnos la ruta recta hacia la victoria. Algo así como un hermano mayor que ha conseguido adentrarse en los secretos misteriosos del falangismo y que intenta, aunque no sea sencillo, explicárnoslos.

En realidad, todas estas paridas vienen siempre de un sector falangista muy concreto: nuestra muy peculiar derechona. Un sector siempre interesado en hacer de nuestros clarísimos principios ideológicos algo oscuro y difícil. Ellos convierten nuestras sencillas creencias en una materia enrevesada. Ellos dicen que sólo con una profundísima preparación puede encararse de forma acertada la comprensión de lo falangista. Lógicamente, esto es mentira: porque lo fácil es siempre fácil, por mucho que se envuelva en una cada vez más complicada hojarasca de conceptos e ideas.

Este pequeño sector iluminado reabre periódicamente debates doctrinales no sólo provistos de una profunda carga ideológica, sino de un número casi ilimitado de folios escritos. El objetivo confesado de estos densísimos estudios políticos –además del de demostrar la gran valía del que los desarrolla- no es otro que el de la necesidad de deslindar el verdadero falangismo del que no lo es: alejarnos del desviacionismo doctrinal y proclamar la Verdad –con mayúscula- del nacionalsindicalismo. De esta forma, podemos comprobar como, desde siempre, estamos dando vueltas a las mismas cosas y obteniendo las mismas conclusiones. Algo así como el Día de la Marmota pero con mucha más tabarra. Desempolvando textos y glosándolos y haciendo girar -sobre sí mismas- estas viejas cuestiones con peor o mejor estilo literario. El caso es adoctrinar y, de paso, lanzarnos a la cara estos completos -y complejos- estudios teóricos. Un verdadero coñazo. Aunque -justo es decirlo- a veces tengamos que descubrirnos ante tanta erudición, rescate y glosa de nuestros viejos textos, comentarios sobre encíclicas papales, anotaciones sobre textos bíblicos y religiosos... un trabajo increíble de arqueología política y de esfuerzo intelectual para que ideas muy antiguas parezcan nuevas.

Cualquier observador avezado de estos debates podría dar –sin duda- un paso más en la búsqueda de su verdadera finalidad. Se trata simplemente de excluir al falangista que no sea de nuestra cuerda. En efecto... porque si nos erigimos en verdaderos y únicos intérpretes de nuestros referentes ideológicos nos estamos erigiendo –también y al mismo tiempo- en magistrados de un tribunal imaginario: el que decide quién es un buen falangista y quién no lo es. Más exactamente, el que decide quién es falangista y quién no lo es. Simple... ¿verdad? Pues en eso estamos todavía. En la exclusión del diferente y en la pontificación doctrinal sobre materias que, desde la década de los cuarenta del pasado siglo y hasta casi el día de hoy, han sido analizadas hasta la saciedad. Y la mayoría de las veces por mentes más lúcidas que las de nuestros peculiarísimos sabios contemporáneos. Yo he tenido el honor de ser anatemizado por esta curiosa banda de apostólicos chekistas. Eso que me llevo.

No obstante, tenemos que reconocer que les debemos mucho. Porque cómo si no –superando hoy la prima de riesgo los quinientos puntos, redefiniéndose el modelo bancario capitalista, llegando ya a la cifra de seis millones el número de desempleados y estando nuestra economía en una situación de inevitable caída libre- íbamos a poder ofrecer nuestra postura política a la opinión pública española. Gracias a estos infatigables filósofos azules, hoy el pueblo español sabe que Falange o es confesionalmente católica o no es nada, que no somos fascistas, que el falangismo es joseantoniano o no es falangismo y que, por descontado, la figura de Ramiro Ledesma Ramos no debe de ser tenida en cuenta a la hora de estructurar nuestros principios doctrinales. Gracias a ellos, el pueblo español puede tener todavía la esperanza en las soluciones que, desde el nacionalsindicalismo, somos capaces de ofrecerle.

Bromas aparte, muchos de nosotros creemos que esto no es tan difícil. Nuestros particulares integristas dicen que no es falangista todo el que quiere, sino el que puede. Yo creo que toda persona que quiera puede serlo. Afirmar lo contrario no sólo es una pedantería infumable, sino también una auténtica chorrada fruto de una vanidad sin límite y de una total falta de sentido del ridículo. Todos somos importantes y todos somos -a la vez- imprescindibles. Nuestros comentaristas, glosadores, pensadores y filósofos tienen su lugar inexcusable dentro de la Revolución. Eso es evidente. Se necesitan desarrollos doctrinales sólidos y fácilmente comprensibles. Lo que no puede ser admitido -bajo ninguna excusa- es la utilización de estos trabajos doctrinales como elemento de exclusión. Como instrumento de confrontación de unos falangistas frente a otros. Quién asume y defiende nuestras ideas es falangista, y no necesita de homologación alguna por parte de un más que dudoso Comité de Sabios. Esa postura es terriblemente opuesta a ese mismo nacionalsindicalismo que dice -precisamente- defender.

Porque este maravilloso invento tiene unas bases sólidas y muy claras. Clarísimas a pesar de los empeños de estos evangelistas azules. Estas son las sencillas bases de nuestra Revolución.

Creemos que la persona es la base esencial de toda estructura política, y sobre ella debe girar nuestra propuesta. Persona concebida como ente material y como ser espiritual. El Hombre como portador de valores eternos, que son su libertad, su integridad y su dignidad. Esta consideración del ser humano da sentido a todos nuestros postulados e informa todo nuestra acción política.

Creemos en una participación política integral y plena. Formas de representación directa y representativa. El Sindicato y el Municipio como marcos de participación política. Cultura de la implicación ciudadana en los asuntos públicos. Constante participación democrática en la vida política, en contraposición al modelo partitocrático. No se trata de acercar el poder al pueblo. Se trata de repartirlo en sus diversos escalones.

Creemos en la unidad de España, entendida no como mera entidad territorial o administrativa, sino como proyecto futuro de convivencia. España concebida no sólo como una sucesión de hechos históricos pasados, sino como misión futura y unitaria. Municipios fuertes y soberanos y forma republicana de Estado. La unidad de España carece de sentido sino está acompañada de una acción revolucionaria que implante una efectiva Justicia Social. Unidad de España y Justicia Social son conceptos, de esta forma, inseparables.

Creemos en una sindicalización de la economía. Los trabajadores serán titulares de los medios de producción y se agruparán, en un primer escalón, en sindicatos de empresa, desde donde la gobiernan en régimen de autogestión. Los sindicatos de empresa correspondientes a una determinada rama de la producción se van agrupando dentro del sindicato de ese sector económico concreto. Creación de una Banca Sindical con entidades en cada rama de la producción que gestiona los fondos de los trabajadores sindicados y los reinvierte en mejoras sociales que afectan directamente a los mismos. Nacionalización de la energía y de las industrias esenciales. Programa revolucionario en el campo español. La Tierra y la Empresa para quien las trabaja.

Creemos que esta lucha nacional determina en el falangista una forma de ser. Nuestra Revolución debe traer un rearme moral y una prevalencia del espíritu frente a la materia. Somos herederos de una historia repleta de luces y de sombras. Siempre contradictorios, pero también –tal vez por ello- siempre grandes. Ejemplos de lucha y de martirio, pero también de desvergüenza, inoperancia y medro fácil. Proclamaciones de Hermandad al tiempo de disputas cainitas y de enfrentamientos internos sin piedad. Hemos apoyado una Dictadura, pero también nos hemos opuesto a ella. Los valores morales del nacionalsindicalismo constantemente oscurecidos por conductas y actuaciones personales de difícil catalogación dentro de unas relaciones sociales normales y ordenadas. Esa tensión constante entre lo que somos de verdad y entre lo que queremos ser nos hace únicos. Singularidad que, en sí misma, nos aleja de cualquier idea de interpretación única y unilateral.

El que crea en todo esto es falangista. Así de fácil.

No creáis en aquellos que os ponen el marchamo desde fuera. Son unos coñazos que no sólo nos aburren, sino que también nos dividen. Nadie tiene que daros credenciales para algo que, en definitiva, está sólo dentro de todos y cada uno de nosotros. Creer en nuestros principios políticos nos abre la puerta de esta casa. Porque lo difícil no es ser falangista, sino serlo cada vez mejor. Cumplir con el nivel de autoexigencia que implica serlo. Emprender –pese a todo- este camino de superación personal y de humildad que es muy difícil culminar. Esa forma de ser que debería empujarnos a ser un poquito mejores cada día: evitando conductas excluyentes y abriendo puertas en vez de cerrándolas. Por eso... ni caso y adelante Camaradas.

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13 Mayo 2012

ABRIL Y MAYO 1.915. DESEMBARCOS DE GALLIPOLI. HONOR Y GLORIA A LOS CAÍDOS.

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11 Mayo 2012

SUENA DE FONDO "SOLDADITO ESPAÑOL" Y PROSIGUE ESTA GRAN ESTAFA.

No creo que caigáis en la trampa. La trampa de las nacionalizaciones y la polémica en torno al caso BANKIA. Los falangistas sabemos que el modelo de nacionalización bancaria que ha practicado el Gobierno del Partido Popular no tiene nada que ver con el nuestro. Primero, porque tiende a salvaguardar el actual sistema crediticio español, pero no a desmontarlo. Segundo, porque se circunscribe a entidades bancarias concretas, y no a todo nuestro sistema financiero. Tercero, porque es el resultado de los manejos siniestros procurados por el no menos siniestro Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), que no es otra cosa que el nombre que ahora se da a la utilización del dinero de todos en la salvación del negocio de unos pocos. Cuarto, porque estas medidas tan sólo van a conseguir una innecesaria estatalización, pero no una simplificación descentralizadora de nuestro modelo de Estado. Quinto, porque estas medidas de nacionalización bancaria no sirven para nada si no van acompañadas de profundas transformaciones políticas y sociales que, desde luego, ni el Gobierno de Rajoy ni ningún otro van a acometer. Sexto, porque...

Digo esto porque –de forma asombrosa- he leído comentarios positivos sobre esta medida provenientes –precisamente- de nuestras propias filas. Se dice que nosotros llevamos decenios propugnando medidas de nacionalización bancaria, y que la recesión capitalista nos está dando la razón desde el mismo momento en que ha propiciado medidas como estas. Se dice que, de repente, se han hecho realidad circunstancias financieras hasta ahora inimaginables: nacionalizaciones e intervenciones estatales de toda índole. Se dice que, al final, el tiempo nos ha venido a respaldar, y que lo que llevamos años propugnando era lo que, a la postre, han hecho los gobiernos del mundo occidental para luchar contra la crisis.

Esta es la trampa. Que todo este entusiasmo intervencionista se origina con la confesada finalidad de salvar el modelo bancario, y que estas nacionalizaciones parciales se están decretando tan sólo para que la banca privada pueda seguir existiendo como hasta ahora ha existido. Una medida que tiende a salvar los muebles sin deshacer la casa. Llevamos ya años –más o menos desde que estalló el invento- diciendo que el capitalismo tiene múltiples formas de perpetuación, y que va a intentar aplicarlas a la situación actual. Se está reinventando desde hace siglos –dinámica capitalista interna- y lo va a seguir haciendo siempre y cuando nosotros, el sufrido y estafado pueblo español, lo sigamos consintiendo.

Lo que nosotros queremos no es una banca pública al estilo soviético. Una banca nacionalizada que pasa a ser parte del entramado del Estado. Estatalismo es burocracia gigantista y corrupción. Formas de Estado profundamente contrarios al nacionalsindicalismo. Lo que nosotros queremos es una Banca Sindical. Entidades bancarias descentralizadas correspondientes a cada Sindicato, siendo sus fondos propiedad de los trabajadores sindicados y reinvirtiendo sus beneficios en actuaciones sociales que atañen a sus titulares legítimos. La Banca Sindical. Organizada de abajo arriba y controlada y supervisada por los propios trabajadores. Bancos con beneficios razonables empleados en mejorar la vida de los propietarios de sus fondos mediante actuaciones directas. Uno de nuestros grandes mitos revolucionarios y nada que ver, por lo tanto, con este señuelo capitalista, que tiende –como se ha dicho tantas veces- a socializar las pérdidas bancarias mientras los beneficios siguen en manos de unos pocos.

Vivir para ver en este nuevo escenario de nuestra pobre España. La España de la constante sucesión de las malas noticias –diaria ración de desesperanza y miseria- y ola de patriotismo cañí que nos anega de Norte a Sur. Patriotismo inspirado y dirigido por nuestros propios dirigentes. La derecha y sus recursos específicos. El Gobierno del Partido Popular abriendo los candados del Sepulcro del Cid y enarbolando la bandera roja y gualda a la más mínima ocasión. Algo así como una celebración electoral en la Calle Génova pero todo el año. España es Una y no Cincuenta y Una... ote ote ote rojo el que no bote y demás. Una constante llamada a la responsabilidad del patriotismo hueco de los muchos para pagar los platos que han sido rotos entre unos pocos.

Argentina expropia YPF y Mariano Rajoy apela a nuestros valores patrioticos. REPSOL es España y nos lo quitan. Cerremos filas en torno a las banderas y avancemos –al son de los tambores de batalla- al combate contra estas insurrecciones coloniales. Esta empresa –que siempre se ha caracterizado por una defensa desinteresada y acérrima del bolsillo del españolito de a filas durante la crisis... ¿verdad?- nos pide ahora una respuesta contundente y unánime. Suena, de fondo, Soldadito Español y España se apresta a la lucha. REPSOL somos todos... ¿acaso no sabéis que el Rey ha pedido perdón? ¿no escucháis la voz de Don Pelayo que nos llama al combate?

Y ahora BANKIA. Para mí siempre será Caja Madrid. Esa entidad que –como a tantos y a tantos españoles- nos ha explotado desde que tenemos uso de razón. Años de mi vida –larguísimos años de trabajo a destajo- entregados a devolver –cuatriplicado- un crédito por la casa que compré. No podría cuantificar las situaciones de angustia y de ansiedad que estos modernos bandoleros me ocasionaron en su momento. Trabajando casi en exclusiva para la misma Caja Madrid que ahora nos llama para su público rescate. Como si una gran cantidad de españoles no estuviera trabajando ya para Caja Madrid. Ingresando mes a mes el dinero que otros se dedican a malbaratar sistemáticamente. Pagando el nauseabundo trapicheo que el capitalismo ha impuesto sobre el derecho inalienable a una vivienda digna. Sobre nuestros hogares.

Caja Madrid o el negocio redondo. Concediendo el crédito para construir las casas sobre las que luego constituíamos créditos para poder pagarlas. Crédito para construirlas. Gano tres veces más de lo que presto. Crédito para poder comprarlas. Gano cuatro veces más de lo que presto. Ventajillas adicionales: tarjetas, comisiones hasta por poner un sello y pólizas varias de seguro. Y, como guinda, me quedo con esta casa si el ciudadano se atreve a no pagar las cuotas. Estos son los mismos que ahora piden la ayuda de todos para seguir exprimiendo el limón. Rodrigo Rato ese gran gestor...

Tengo suerte y ya no me une nada a Caja Madrid. Liquidé totalmente mi crédito hipotecario contra la expresa opinión de los responsables de mi Sucursal –decididos partidarios de que siguiera encadenado a esta condena de bola unos cuantos años más- y hará unos dos años que no guardo un miserable euro en esta excelsísima entidad. Mejor no entrar en las circunstancias personales que motivaron mi salida de Caja Madrid, ya que constituye uno de los capítulos de soledad e infamia más tristes de mi vida. Todo esto ha motivado que no guarde ningún cariño a Caja Madrid. Ningún afecto hacia el prototipo del negocio bancario que ha traído la miseria a tantos millones de españoles.

Que se guarden su patriotismo donde les quepa. Que se lo metan por donde amargan los pepinos. El patriotismo de hoy –de esta triste España de 2.012- exige otras posturas y actitudes. Exige, para empezar, una limpieza general de monarcas, obispos, generales, patrones y banqueros. Pero esta –como siempre- es otra cuestión.

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8 Mayo 2012

ÉRASE UNA VEZ EN AMÉRICA!!! SERGIO LEONE Y MORRICONE.

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6 Mayo 2012

MODERO LA SEGUNDA MESA DE "CUADERNOS PARA LA LIBERTAD"... MUY BUENO!!!

En la foto, conmigo y de izquierda a derecha: Enrique Uribe, Rebeca Morodo, Israel Galve y Miguel de Rodríguez. Ponentes y viejos Camaradas.

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29 Abril 2012

¡¡¡VIVA LA REVOLUCIÓN!!!! LOLA BELTRÁN Y "LA RIELERA".

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MADRID, España
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Ignacio Toledano Martínez es Abogado en ejercicio del Ilustre Colegio de Madrid. Tiene 48 años. Falangista. Escribe periódicamente en los Medios EXTRACONFIDENCIAL, DIARIO DE LA SIERRA y MEDITERRÁNEO DIGITAL.

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